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TEMPERAMENTVM ISSN 169-6011 2016 n24 t2407

 

 

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D馻. Pilar Almansa

 

Laudatio in Honorem de Dª Rosamaría Alberdi Castell

Pilar Almansa Martínez
Universidad de Murcia, España

Temperamentvm 2016; 24

 

 

 

Cómo citar este documento

Almansa Martínez, Pilar. Laudatio in Honorem de Dª Rosamaría Alberdi Castell. Temperamentvm 2016, 24. Disponible en <http://www.index-f.com/temperamentum/tn24/t2407.php> Consultado el

 

 

 

Rector Magnífico de la Universidad de Murcia, D. José Orihuela,
Excelentísima Dña. Rosamaría Alberdi,
Distinguidas Autoridades y miembros de la comunidad universitaria,
Señoras y Señores, compañeras, compañeros,

    Es para mí un honor, representar a la Facultad de Enfermería de la Universidad de Murcia, en un acto académico de tanta solemnidad y transcendencia como el de hoy, y acompañar a la profesora Rosamaría Alberdi a formar parte de esta institución como Doctora Honoris Causa.

Me ha correspondido presentar ante ustedes los indudables méritos de la primera enfermera española en alcanzar este reconocimiento. Teniendo en cuenta las dimensiones de la tarea, pido comprensión si en algún momento mi voz se corta. Tengo muchas razones para estar emocionada hoy. La primera es que entre el público presente se encuentran algunas de las más importantes enfermeras del país, a muchas de las cuales considero mis maestras. La segunda razón es que pongo voz a un sentimiento compartido por toda la profesión, de que se está haciendo justicia, pues se sitúa así a la Enfermería en posición de igualdad con respecto a las demás disciplinas científicas.

Se da asimismo otro paso hacia la igualdad, al reconocer con este doctorado a una mujer. Han precedido a la profesora Alberdi en este honor 46 científicos, investigadores, pensadores y artistas de diferentes disciplinas y solo en 4 ocasiones han sido mujeres.

Quiero dar las gracias a la Universidad de Murcia por ser la primera de las universidades españolas en reconocer los valores del cuidado, representados en la figura de Rosamaría Alberdi, una de las académicas que más y mejor los ha estudiado.

Gracias a las personas que me han acompañado en este proyecto, especialmente: Gloria, Bruna, Nuria y nuestra querida y añorada Carmen Fernández. Les contaré un secreto: tener amigas enfermeras es saber que siempre estarás bien cuidada. Ellas, como contaba León Felipe:

Me durmieron con un cuento...;
y me han despertado con un sueño.

Para ganar perspectiva sobre el momento actual, conviene recordar el pasado.

El año 2015 celebramos un doble centenario: el de la creación de la Universidad de Murcia y el del primer Título Oficial de Enfermería que le reconocía el carácter de profesión. Una fecha tan señalada era una magnífica oportunidad para recordar los esfuerzos de un grupo de enfermeras visionarias, que lideraron las enormes transformaciones producidas en los últimos 40 años de nuestra historia.

Una de aquellas luchadoras fue la profesora Alberdi. Le acompañaron algunas de las grandes: Mari Paz Mompart, Pilar Arroyo, Rosa Blasco y muchas otras.

"Por una mejor sanidad, ATS a la Universidad", fue el lema de la más importante manifestación de enfermeras que se recuerda en nuestro país. El anhelo de conocimiento impulsó aquel movimiento que reivindicaba una mejor formación, no una subida salarial o mejores condiciones laborales.

La entrada de Enfermería en la universidad en 1977, fue uno de los acontecimientos históricos más importantes por sus consecuencias y por ser un hecho excepcional entre los países de nuestro entorno. La principal consecuencia de aquél hito, fue el reconocimiento de Enfermería como una disciplina científica, con un cuerpo de conocimientos propio, que la legitima como la máxima autoridad respecto a su aportación a la salud de las personas: la ciencia de los cuidados.

Aunque el plan de estudios universitario nos negó el acceso al segundo y tercer ciclo, permitió 24 años después, conquistar el máster y el doctorado. En la actualidad, hay en Murcia más de 100 enfermeras y enfermeros que han leído sus tesis doctorales, y otras tantas están en proceso.

Dña. Rosamaría Alberdi Castell es profesora de la Universidad de las Islas Baleares, Diplomada en Enfermería, Licenciada en Psicología, Magister en Salud Pública por la Universidad de Antioquía (Colombia), Máster en Gestión de los Servicios de Enfermería por la Universidad de Barcelona, y Máster en Cognición y Evolución Humana por la Universidad de las Islas Baleares.

Su trayectoria profesional, ha estado estrechamente vinculada a los principales acontecimientos que han marcado la historia de la Enfermería en España, en los últimos años. Cuestiones como las Directrices Generales del Plan de Estudios, la entrada de la titulación en la Universidad en 1977, la convalidación del título de Ayudante Técnico Sanitario por el de Diplomado en Enfermería, la lucha en el desarrollo de las Especialidades, la Formación Superior y la Licenciatura en Enfermería, han contado con su participación en multitud de grupos de trabajo o grupos de expertos.

Siente una verdadera pasión por la docencia, que se pone de manifiesto tanto en el ejercicio de la misma, como en su teorización. Comprometida con las bases disciplinares de la Enfermería, ha profundizado en temas relativos a la Salud Pública, la Ética, la Gestión, la Multiculturalidad y la Historia de la Profesión.

Una parte significativa del desarrollo profesional actual se debe a las aportaciones realizadas por Rosamaría. La profunda reflexión relativa a la naturaleza de los cuidados enfermeros, la construcción del cuidado y los aspectos que caracterizan la práctica profesional es quizá, su aportación más destacada.

Como investigadora, manifiesta interés por lo que son las funciones propias de la enfermera y por añadir valor a las mismas. El capítulo de publicaciones es difícil de relacionar. Ha publicado varios capítulos de libro y más de 70 artículos, la mayor parte de ellos escritos en solitario.

Es considerada como la autora que más sabe y mejor ha enseñado qué y cómo somos las enfermeras, de dónde venimos, qué hacemos y cómo vivimos nuestra relación con el cuidado profesional.

En sus trabajos se pueden identificar diversas influencias de autoras feministas, como las antropólogas Dolores Juliano y Margaret Mead, la historiadora Gerda Lerner, y filósofas españolas como Victoria Camps y Adela Cortina, con quien comparte Doctorado Honoris Causa por esta universidad. Suele enriquecer sus textos con numerosas referencias procedentes de disciplinas como la Sociología, la Psicología, o la Literatura.

Sus aportaciones teóricas son el centro de estudio de una tesis doctoral en proceso, cuyo objetivo es profundizar en las propuestas elaboradas por Alberdi, que favorecen la gestión de los cuidados, y medir a su vez, el impacto de su obra en las revistas españolas. Se intuye como una de las autoras más citadas en las publicaciones enfermeras en nuestro país.

El núcleo central de su trabajo abarca la formulación de conceptos clave, la definición, argumentación y defensa de la ética del cuidado, entendida como la base moral más idónea para desarrollar la práctica enfermera en cualquiera de sus ámbitos de actuación.

Ha puesto de relieve, junto con otras autoras, que la experiencia de sumisión que han padecido y padecen las mujeres, ha generado valores de necesaria inclusión en la ética del cuidado:

-la aceptación de la diversidad (que da el saberse siempre distinta al patrón),
-la valoración de la dignidad (que es patrimonio fundamental de aquellos que han debido defenderla mucho) y
-la capacidad para relativizar los valores absolutos, como el "Poder", o la "Verdad", (porque siempre han estado en manos de otros y han podido mirarlos con la necesaria lejanía...).

El estudio del género constituye otra de sus líneas de trabajo.

Ha centrado gran parte de sus esfuerzos en analizar las "cualidades" de mujer-madre, sumisa y subordinada, asignadas tradicionalmente a nuestra profesión, que han marcado la formación enfermera durante los años del plan de estudios como Ayudante Técnico Sanitario (ATS).

Concluye que la asociación de los cuidados con la función natural de la mujer, ha sido durante siglos el principal instrumento de colonización intelectual y de marginación, que ha limitado el desarrollo de la ciencia enfermera. Coincide con Collière en denunciar la "Subalimentación intelectual, deliberadamente mantenida".

Para la profesora Alberdi, sin compromiso no hay excelencia; el compromiso con los cuidados se articula ocupando las tribunas desde las que hacer oír la voz enfermera. Insta a todas las enfermeras a que se comprometan con un futuro de cuidados excelentes.

Pero advierte, el cuidado excelente requiere, además de recursos humanos, materiales y económicos, un entorno adecuado, un sistema sanitario que reconozca el valor que aportan. Y tiempo. Las tareas de cuidado más importantes exigen reflexión, la reflexión requiere tiempo.

Hay en su obra abundantes referencias sobre la enfermera del futuro.

Considera que en el siglo XXI será enfermera: aquella que tiene una inclinación nacida de lo íntimo hacia la tarea de cuidar y que en su ejercicio se siente reconocida y se reconoce... La que, en el terreno de la salud, está dispuesta a sustituir al otro, siempre que sea necesario, pero dejando que el otro sea... Aquella que sabe apreciar el reconocimiento que se obtiene por un trabajo que se realiza en la intimidad y en el que nunca se puede ejercer el monopolio del saber... Quien está orgullosa de prestar cuidados profesionales y reivindica la escucha de la orientación cuidadora.

En definitiva, entiende que por encima de los demás trazos identificadores, más allá de cualquier otra característica, lo que distinguirá a las enfermeras del siglo XXI será el orgullo de cuidar.

En su constante análisis de la profesión, denuncia la carencia de poder enfermero. Las enfermeras no existen, porque a pesar de constituir el grupo profesional más numeroso de la sanidad, es el más silencioso en temas de interés social, el más conformado y el que menor incidencia tiene en las políticas sanitarias. Esta es una de sus contribuciones más destacables respecto a la necesidad de cambio en el seno del colectivo enfermero.

En consecuencia, una de las actividades más apasionantes en la vida de nuestra doctora es su vinculación a cargos de alto contenido político, asumiendo diferentes responsabilidades en el Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad y Consumo y el Consejo Asesor de la Consejería de Salud del Gobierno de las Islas Baleares. Finaliza esta contribución asumiendo el cargo electo de Diputada del Parlamento de las Islas Baleares durante 8 años, entre marzo de 2004 y abril de 2012.

De esta experiencia en el ámbito público, surge su propuesta más vanguardista: la competencia política de las enfermeras. La definición de los términos nucleares, la formulación de las estrategias de desarrollo y su inserción en el discurso académico y profesional, constituyen los aspectos más importantes de su trabajo actual.

Defiende que la ética, el cuidado y la perspectiva cuidadora son los pilares básicos para el desarrollo de políticas públicas que tengan como objetivo el bien común y el empoderamiento de los ciudadanos. Estos valores convierten a las enfermeras en personas especialmente idóneas para las tareas de representación y gestión públicas.

Rosamaría Alberdi es poliédrica. Su carisma, su capacidad de compromiso y su liderazgo se evidencian en las diferentes facetas en las que ha mostrado su pensamiento. Gran parte de su actividad laboral ha estado centrada en la gestión, ocupando diversos cargos en la Comunidad Autónoma de Andalucía, colaborando en la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía; en el Servicio de Salud Pública de la EXPO'92 de Sevilla; y en el Servicio Andaluz de Salud.

Su actividad editorial ha estado estrechamente vinculada a la revista Rol de Enfermería, considerada la más longeva de las publicaciones españolas especializadas, desde sus inicios en 1978, hasta la actualidad.

Ha participado en la fundación de dos asociaciones de ámbito estatal: la Asociación Española de Salud Pública y la Asociación Española de Enfermería Docente, la primera sociedad científica, que aglutinó durante años a la mayoría de las docentes de nuestra geografía y que anualmente se citaba para debatir y construir la nueva enfermería universitaria.

Pero, por si algo se conoce a Rosamaría Alberdi, además de por su extensa obra publicada, es por ser una excelente oradora. Su capacidad para comunicar y conectar con el auditorio la convierte en una conferenciante excepcional, que en numerosos actos académicos y científicos ha planteado los conceptos que ella misma ha desarrollado y que forman parte de la memoria colectiva de muchos profesionales.

En tres ocasiones ha dejado su impronta en nuestra Universidad.

Ha ejercido también como traductora de diferentes textos y ha colaborado como guionista de programas radiofónicos en temas de salud.

Finalmente, la profesora Alberdi es considerada como una mujer Humanista por su interés en la comprensión del mundo y sus manifestaciones, incluyendo su expresión artística desde la escritura poética. Su obra se ha recogido en 2 libros de los que he extraído este poema cargado de esperanza:

Llega el otoño
llevándose la luz de la tarde,
pero yo sé que aún
es tiempo de cosecha.

Su compromiso social es otra de las constantes que se hace patente no solo en sus conferencias y sus publicaciones, sino en la defensa de la diferencia y la denuncia firme de la marginación, la injusticia y la violencia en cualquiera de sus formas.

Rosamaría cuenta con el reconocimiento de la práctica totalidad del colectivo enfermero. Su candidatura ha recibido más de 100 apoyos de enfermeras, asociaciones científicas, fundaciones y colegios profesionales. Este reconocimiento le ha llegado en forma de premios, como el del Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona en 2004; el de la Consejería de Salud del Gobierno de las Islas Baleares en 2011, y el de Académica de Honor por la Academia de Ciencias de la Enfermería de Bizkaia en 2014. Premios sin duda importantes pero insuficientes para reconocer una aportación que ha sido calificada de excepcional.

Su contribución en la consideración del cuidado enfermero como parte esencial del cuidado de la salud, unido al enfoque de género, la orientación ética, su dilatada carrera y su liderazgo personal y profesional, justifican sobradamente el reconocimiento de esta "ilustre enfermera".

La Directora General de la OMS, Margaret Chan, dijo recientemente que "Enfermería es un gigante dormido". Pero el gigante dormido está bien despierto y, en gran medida, se lo debemos a Alberdi.

Querida amiga, quiero agradecer tus extraordinarias aportaciones, que han contribuido y contribuirán a enriquecer nuestro pensamiento y, por ende, nuestra docencia, nuestra investigación, nuestra humanidad y nuestro compromiso social.

Muchas gracias en nombre de toda la Enfermería.

Principio de p醙ina 

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