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TEMPERAMENTVM ISSN 169-6011

 

 

EDITORIAL

 

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Tiempo de Guerras

Carmen Chamizo Vega1
1Redactora Jefe de Temperamentvm

Correspondencia: Dindurra 8,3º D Gijón 33201 Asturias, España

Manuscrito aceptado el 31.10.2005

Temperamentvm 2005; 2

 

 

 

Cómo citar este documento

Chamizo Vega C. Tiempo de Guerras. Temperamentvm 2005; 2. Disponible en </temperamentum/tn2/t5971.php> Consultado el

 

Los viajes son para mí, a partir del libro escogido como compañía, una fuente de inspiración de ideas. En este caso de Zaragoza a Gijón con motivo del IV Congreso de Historia de la Enfermería Española y la lectura que me acompaña "El Método", de Edgar Morin1.

La frase leída que origina mi reflexión y pensamiento formal posterior: "El tiempo forma parte de la definición de toda organización activa... la actividad es un fenómeno en el tiempo... pero hay un doble y mismo tiempo: uno secuencial y otro repetitivo; uno irreversible y desintegrador y otro circular y generador; el del cambio y el de la constancia... como un remolino activo..."1

Las Preguntas que me inspira: ¿Cuáles fueron las actividades que realizaron las enfermeras en las contiendas bélicas a lo largo del tiempo? ¿Cómo eran esas enfermeras? ¿Qué supusieron las últimas contiendas bélicas para la Enfermería actual? ¿Qué fue constante en el tiempo y qué diferente, qué originó el cambio, qué cambió, qué permanece? Son preguntas difíciles de responder y que nos ocupa a muchos investigadores.

La reflexión fundamentada: La recuperación de los datos históricos sobre la Enfermería en las guerras, se nos presenta como una pesada y aburrida epopeya si considero el tiempo de manera lineal, pero si lo considero de manera torbellinesca, quizás logremos ver una organización productiva de las investigaciones de esta nuestra Historia. Es rechazar el discurso lineal de principio y fin de los hechos, rechazar la simplificación, pese a parecer que es lo objetivo. Lo ilusorio es romper la circularidad pues el conocimiento humano comporta siempre paradoja lógica e incertidumbre y conservarla es abrir la posibilidad a un Método, un método que es conocimiento que reflexiona sobre sí mismo; pero se refiere a un Método que se forma durante la búsqueda, no cediendo a pensamientos simplificantes y cartesianos, no idealizando (convertir la realidad en idea), ni racionalizando (encerrar la realidad en el orden del sistema), ni normalizando (eliminando lo extraño)1.

Si buscamos en nuestra memoria, recordamos cómo la vida ha nacido de torbellinos prebióticos, incluso nadie es ajeno a los ciclos múltiples que nos rodean como la noche y el sol, las estaciones, la reproducción o la cosmología china, tan arcaica (ying-yang). Sin embargo gracias a la Ciencia, el ser humano cree que ha inventado con su astucia la rueda, cuando él ha nacido de todas esas ruedas2,3. Gracias a esa Ciencia el aire, el fuego y el agua son despojados de su condición de modalidades básicas y organizadoras del universo, para dejarlas al desnudo de su composición química exclusivamente1.

Sería pues interesante no olvidar que la sociedad reguladora (o regulada) atravesó infinidad de guerras, sumiéndonos siempre en caos histórico y haciéndonos olvidar el orden de esa gran rueda que funciona para Hybris y Tanatos. Esa es la gran diferencia entre máquinas-naturales (ser vivo) y máquinas artificiales. Estas últimas producen pero no se producen, no pueden funcionar con desorden interior y lo que pierden en creación lo ganan en orden, repetición y pariendo lo estándar. Es decir, en las "máquinas artificiales", el orden prima sobre la complejidad organizacional.

En las contiendas bélicas el proceso social habitual desaparece y la organización clerical, oficial y reglada que "fabricó" para la sociedad cuidadoras-estándar, sometidas a la regla de un ideal, desaparece ante una potencia bárbara de odios, que ocasiona daños tremendos (el orden desaparece ante una compleja organización de contiendas y postguerra). Y así en las guerras más recientes aparecen enfermeras que ante el caos, desarrollan un orden propio con su entorno circulante (medio y enfermos o heridos), en el frente o en la retaguardia. Las fuerzas aparentemente contradictorias (amor, odio; libertad, reclusión; realidad, ilusión; sometimiento, emancipación; etc), se hallan mezcladas originando vacilación y confusión e ideas torbellinescas (caos) que son toda una potencia creadora para un nuevo proceso organizacional (nuevo orden) que hace concebir la palabra Enfermería en una profesión y no en un lugar de acogida de enfermos. Nace la Enfermería moderna de una manera nueva y a la vez más ligada a sus orígenes humanos de supervivencia. De una religiosidad imperante en el cuidar  se pasa a laicidad preponderante; de una sumisión y dogmatización en los cuidados a una independencia y laisser faire; de la aplicación de reglas al desarrollo de intuición y habilidad individualizada, adaptada al entorno cambiante.

El caos de las guerras y catástrofes hacen visibles unas emergencias que constituirán los caracteres globales fundamentales de estas enfermeras que dieron una mayor y nueva consideración social de la profesión. No obstante es importante, para la línea de investigación que nos ocupa, no descomponer la complejidad de las situaciones acaecidas y buscar la parte razonable o idealizable de lo real, pues si hacemos eso, obtendríamos un ser y existencia de una Enfermería vaciada, sin deshechos pero irreal (véase las imágenes gráficas de comparar las enfermeras de guerra con  ángeles).

Necesitamos pues un conocimiento de la Historia de guerras y de la Enfermería, cuya explicación no sea mutilación, debemos articular el conocimiento de lo acaecido desde un punto de vista complejo, es decir, lograr una comunicación en bucle entre un conocimiento (de un fenómeno u objeto) y el conocimiento de dicho conocimiento. En una palabra, que la Ciencia Enfermera (y su praxis informacional) se convierta en objeto de su propia Ciencia, se reflexione y se observe como dentro de las diferentes praxis acaecidas, y así se constituirá su propio saber actual.

La Ciencia clásica no se concibe como objeto de su propia Ciencia, e incluso muchos investigadores son incapaces de concebirse como sujetos de ella, pero yo veo muchas enfermeras que se acercan a la Historia de la Enfermería con subjetividad caminando así, hacia el pensamiento complejo y proponiendo una Historia de la Ciencia Enfermera que no ordena, sino que organiza, que no manipula sino que comunica y que no dirige sino que anima a construir conocimiento reflexivo de su propia Ciencia. Este es el objetivo del número dos de Temperamentvm.

Bibliografía

1. Morin E. El Método I. De la naturaleza de la naturaleza. 5ª edic. Madrid: Cátedra, 1999.
2. Spencer Brown G. Laws of  Form. Nueva York: Bantam Books, 1972.
3. Thom R. Ensayo de una teoría genética de los modelos. París: Édiscience, 1972.

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