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PRESENCIA revista de enfermera de salud mental ISSN: 1885-0219

 

 

EDITORIAL

 

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El nuevo título de Grado en Enfermería y la formación en salud mental

David Ballester Ferrando
Profesor de Enfermería Psiquiátrica y de Salud Mental y Director de la Escuela Universitaria de Enfermería, Universidad de Girona. Redactor Jefe de Presencia Revista de Enfermería de Salud Mental. Escuela Universitaria de Enfermería. Universidad de Girona, España

Correspondencia: Escuela Universitaria de Enfermería. Universidad de Girona. C/ Emili Grahit 77, 17071 Girona, España

Presencia 2009 ene-jun; 5(9)

 

 

 

Cómo citar este documento

Ballester Ferrando, David. El nuevo título de Grado en Enfermería y la formación en salud mental. Rev Presencia 2009 ene-jun, 5(9). Disponible en <http://www.index-f.com/presencia/n9/p0154.php> Consultado el

 

    El próximo mes de septiembre del presente año, más del 50% de las Escuelas Universitarias de Enfermería, van a iniciar el primer curso de la nueva titulación de Grado, una credencial que nos equipara con el resto de titulaciones universitarias y nos posibilita el acceso al máximo grado académico universitario: el doctorado. Es probable que el lector de PRESENCIA sepa en qué consiste esta nueva formación universitaria. Sin embargo, vamos a recordar que se modifican dos elementos básicos de la formación superior:

-La estructura, se pasa del modelo actual a un modelo de Grado (cuatro años), Máster (de carácter oficial -no los Másteres propios de cada universidad-, con una duración de uno a dos años) y Doctorado.
-La metodología docente, en la que se plantea un cambio cualitativo considerable: la disminución de la presencia de metodologías directivas (clases magistrales) y un incremento de metodologías docentes participativas y de autoaprendizaje (seminarios, aprendizaje basado en problemas, portafolios, etc.).

Estos cambios se basan en la idea de que las titulaciones universitarias, en el marco europeo, deben estar armonizadas de forma que los estudiantes y titulados puedan movilizarse sin trabas legales debido a las diferencias de titulaciones en las universidades europeas.

En general, se ha dado bastante capacidad a las universidades para plantear sus planes docentes, dentro de un marco competencial de cada titulación; pero no ha sido así en el caso del Grado en Enfermería, donde se ha limitado esta libertad de acción, por otra parte necesaria puesto que nuestro marco competencial y profesionalizador así lo exige. No sería lógico que las enfermeras españolas de Andalucía tuvieran una formación muy diferente de las de Galicia, por ejemplo. De esta forma, el Ministerio de Ciencia e Innovación, publica la Orden CIN/2134/2008, donde se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de enfermero. En éste documento se plantea cuáles deben ser los contenidos generales de la titulación y establece que debe haber como mínimo:

60 ECTS de Ciencias Básicas, que deben permitir a un estudiante cambiar de carrera en el ámbito de ciencias de la salud y que le sean reconocidos los créditos realizados.
60 ECTS de Ciencias de la Enfermería.
90 ECTS de Prácticum y Trabajo Fin de Grado.
30 ECTS de libertad de programación de la Universidad.

Entiéndase que las siglas ECTS corresponden al European Credits Transfer System, es decir, el Sistema de Créditos Europeos Transferibles. Este nuevo crédito europeo comprende entre 25 y 30 horas de trabajo del estudiante, donde se incluyen todas las actividades docentes, trabajos y de autoaprendizaje.

A pesar de lo anterior, el marco de libertad de acción es realmente amplio y esta libertad puede ser positiva o negativa, dependiendo de las relaciones de poder existentes en las universidades, que muchas veces se imponen a la lógica académica o a la necesidad profesional real. En teoría, las universidades han tenido que validar la propuesta de su plan de estudios con la sociedad, en nuestro caso con colegios profesionales, con directivos y/o profesionales de los servicios de salud, con exestudiantes, etc., lo que debería mejorar y verificar nuestros planes de estudios y acercarlos más a las necesidades sociales y sanitarias.

Por lo que respecta a la formación en la atención a la salud mental, se contempla en los descriptores curriculares en los siguientes términos:

-En las Ciencias Básicas: Identificar las respuestas psicosociales de las personas ante las diferentes situaciones de salud (en particular, el trastorno y el sufrimiento mental), seleccionando las acciones adecuadas para proporcionar ayuda en las mismas. Establecer una relación empática y respetuosa con el paciente y familia, acorde con la situación de la persona, problema de salud y etapa de desarrollo. Utilizar estrategias y habilidades que permitan una comunicación efectiva con pacientes, familias y grupos sociales, así como la expresión de sus preocupaciones e intereses. Conocer e identificar los problemas psicológicos y físicos derivados de la violencia de género para capacitar al estudiante en la prevención, la detección precoz, la asistencia, y la rehabilitación de las víctimas de esta forma de violencia.
-En las Ciencias de la Enfermería: Dirigir, evaluar y prestar cuidados integrales al individuo, la familia y la comunidad. Conocer los problemas de salud mental más relevantes en las diferentes etapas del ciclo vital, proporcionando cuidados holísticos y eficaces.

La formación en la atención a la salud mental se encuentra presente en el nuevo plan de estudios, aunque se deberá conocer específicamente cómo se concreta esta realidad formativa en cada universidad española. Diversos planes de estudios han optado por integrar las materias de forma que los conocimientos no sean impartidos como compartimentos estancos, lo que es realmente una buena estrategia aunque muy compleja de llevar a cabo. En el Prácticum, que queda fuera del ámbito de las asignaturas, se integran todos los conocimientos, actitudes y habilidades; y por tanto, la formación en la atención a la salud mental debería incluirse en todos los prácticums con objetivos específicos y desarrollo competencial, rompiendo así con la idea de que con un prácticum en salud mental ya hay suficiente para conseguir estos objetivos. También es preciso señalar, que el prácticum en enfermería se incrementa hasta en un 50% en relación con la formación práctica actual, aunque este incremento dependerá de la concreción de cada plan de estudios y de la capacidad del sistema sanitario en absorber este incremento en las prácticas de los estudiantes de enfermería.

Igualmente es importante destacar, en el nuevo plan de estudios, la propuesta de que el alumno deberá presentar un trabajo de investigación al finalizar los estudios de Grado, que debe contener elementos de las materias y/o contenidos que se hayan abordado durante el proceso formativo y que serán orientados por un profesor. Este es un cambio importante y debe generar una proyección del trabajo enfermero basado en la metodología científica y puede ser una excelente vía de desarrollo para la presencia de la formación en salud mental en el nuevo plan de estudios de enfermería.

Sin embargo, tenemos puntos débiles y de difícil solución en cuanto al Máster Oficial y la especialidad de Enfermería de Salud Mental. Todas las especialidades de Enfermería actuales son profesionalizadoras, y no se ha dispuesto aún cómo van a relacionarse con los Másteres, que, a su vez, pueden ser profesionalizadores, de investigación o mixtos. Sería lógico que se pudiera reconocer parte de la formación en la especialidad en un Máster Oficial, para que de esta forma se pudiera acceder más rápidamente a la investigación enfermera, nuestro punto más débil sin duda alguna. Pero este proceso aún no ha sido establecido por las universidades tal como reglamenta el Real Decreto 1393/2007, pero deberá serlo próximamente y de este modo se podrá acceder al doctorado con unos complementos formativos tras la especialidad de enfermería.

Esta vía descrita, la de la especialidad de Enfermería de Salud Mental y el acceso al doctorado, deberá ser en el futuro el camino a emprender para los doctores que quieran llevar a cabo la carrera académica, que les permitirá ser profesores titulares de universidad.

En cuanto al reconocimiento del título de Grado de Enfermería en las categorías laborales, y por tanto retributivas y de acceso a cargos superiores, es un tema complejo y de alcance económico, o al revés. Aún siendo el Grado y la Licenciatura una titulación diferente (que no es lo mismo, aunque desde algunas instancias nos quieran hacer creer lo contrario), no se entendería que un graduado en psicología, farmacia o economía tuviera una categoría superior al que lo sea en enfermería o magisterio. Pero esta va a ser otra batalla, como la que está siendo la de reconocer las especialidades de enfermería laboral y retributivamente.

Estamos a las puertas de un momento interesante en nuestra profesión y en nuestra especialidad, y no decimos histórico ya que hace veinte años que lo venimos oyendo. Pero sí es un momento en el que no podemos relajarnos, puesto que tenemos demasiados frentes abiertos y el trabajo de cada uno de nosotros es importante para que saquemos el máximo provecho de ello, en bien de nuestra profesión y de la excelencia de los cuidados de la población a quien atendemos.

Finalmente, debemos señalar otro punto débil de nuestra profesión: el académico. En un plazo de cinco a 20 años, los profesores y las profesoras universitarias de enfermería actuales deberán ser renovados (si más no, por edad cronológica); y existe el peligro de que las plazas que vayan quedando vacantes sean cubiertas por titulados de otras disciplinas, ya que tenemos un gran déficit de doctores y de investigadores enfermeros, que es la principal base del profesorado universitario. Por tanto, es preciso que de entre estas nuevas generaciones de enfermeros y enfermeras surja una promoción de profesionales con intención de llevar a cabo la carrera académica, al fin y al cabo una parte importante en el futuro de nuestra titulación y de nuestra profesión.

Bibliografía que le lector puede consultar sobre el tema expuesto

    Burjalés Martí MD, Ricomá Muntané R, Maciá Soler L, Ballester Ferrando D. Marco europeo, una realidad inminente. Integración de los estudios de enfermería en el espacio europeo de educación superior. Presencia 2005 jul-dic;1(2). Disponible en </presencia/n2/20articulo.php> [ISSN:1885-0219] Consultado el 13 de junio de 2009.
     Vega Cuesta, Manuel; Casuso Holgado, María Jesús; Cuesta Lozano, Daniel; Bermudo Romero, Juan Carlos; Vila Blasco, Bernardo. Espacio Europeo de Educación Superior: valoración de un plan piloto en Enfermería. Rev Presencia 2008 jul-dic, 4(8). Disponible en </presencia/n8/p0143.php> Consultado el 13 de junio de 2009.
    ORDEN CIN/2134/2008, de 3 de julio, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de Enfermero. BOE de 19 de julio de 2009.
    Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales. BOE de 30 de octubre de 2007.

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