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Presencia 2006 ene-jun; 2(3)

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Rev Presencia 2006 ene-jun; 2(3)

Manuscrito recibido el 10.01.06
Manuscrito aceptado el 23.01.06

Cartas al Director

 

 

Las relaciones laborales en Enfermería: Problemas y estrategias de mejora

Antonio Morales Romero1

1Enfermero. Centro de Salud de Mirasierra. Granada, España.
 

Cómo citar este documento:
Morales Romero A. Las relaciones laborales en Enfermería: Problemas y estrategias de mejora. Rev Presencia 2006 ene-jun;2(3). Disponible en <http://www.index-f.com/presencia/n3/31articulo.php> [ISSN:1885-0219] Consultado el


Resumen
Las relaciones laborales en Enfermería: Problemas y estrategias de mejora
 

Abstract
The working relations in the nursing field: problems and strategies to improve

    En esta carta pretendo poner de manifiesto la problemática que se establece en las relaciones laborales de enfermería, así como determinadas estrategias que nos pueden ayudar en situaciones de estrés de nuestro trabajo. A lo largo de nuestra vida profesional, encontramos determinados problemas como la falta de reconocimiento a nivel institucional y social, la sobrecarga cualitativa y cuantitativa asistencial, los conflictos en las relaciones personales y profesionales, etc. que pueden ser generadoras de estrés.

Palabras claves: Enfermería/ Enfermera/ Ejercicio profesional/ Institución sanitaria/ Reconocimiento profesional/ Sobrecarga de trabajo/ Relaciones personales/ Relaciones profesionales

     In this letter I attempt to point up the problems that come up with the working relations within the nursing field, as well as certain strategies that may help us in stressful situations of our job. In our professional life we have to cope with different problems such as the lack of recognition by the institutions and the society, the quantitative and qualitative extra-burden at the time of carrying out our job, the conflicts related to personal and professional relations all of these may be very stressful.

Key words: Nursing/ Nurse/ Professional practice/ Health Organization/ Professional acknowledgement / Burnout professional/ Interpersonal relations/ Professional relations


Sr. Director. El desarrollo de nuestra actividad profesional nos obliga a trabajar casi siempre en un equipo multidisciplinar. Esto puede ser fuente de grandes satisfacciones pero también de múltiples frustraciones y limitaciones. No siempre se trabaja con personas que respetan nuestro punto de vista profesional y nuestra forma específica de trabajar1. Muchas veces, las enfermeras se ven obligadas a explicar y a reafirmar continuamente sus puntos de vista.

    Las enfermeras se encuentran con múltiples presiones tanto externas como internas, que les causan un nivel de estrés en su vida profesional, con la consiguiente repercusión a nivel personal. La falta de apoyo por parte de las instituciones, la falta de personal de enfermería, la no sustitución de bajas por enfermedad, la falta de recursos materiales, la falta de reconocimiento de su labor, etc., puede provocar que el lugar de trabajo se convierta en un medio hostil, induciendo a menudo situaciones de desánimo.

    Nuestra profesión nos exige un gran esfuerzo tanto a nivel físico como psíquico: trabajo de noche o en días festivos, importantes cargas de responsabilidad profesional, trabajar con pacientes inmovilizados, con el sufrimiento humano, con personas en situación de muerte inminente, etc. Todo esto, junto con  la sensación subjetiva de aislamiento que la enfermera tiene por parte de la institución, la comunicación deficiente y la falta de cohesión del equipo de enfermería, pueden provocar unas relaciones problemáticas que actúen como limitador en el medio laboral2.

    En no pocas ocasiones existen discrepancias sobre la conceptualización de la enfermería como profesión. Ello implica que existan diferencias en cuestiones tan importantes como: ¿qué cuidar? (salud o enfermedad), ¿cómo cuidar? (según qué modelo enfermero), ¿a quién cuidar? (paciente, usuario, familia, comunidad), ¿por qué cuidar? Y muchas otras preguntas que provocan que los criterios, en un mismo equipo de enfermería, sean no sólo distintos sino a veces contrapuestos, y pueda ser la causa que dificulte unas relaciones laborales adecuadas3.

    A veces, nos encontramos con personas de nuestro medio laboral con las que resulta difícil trabajar. Es más, pensamos que el conflicto viene determinado por las conductas negativas de otra persona; y ésta puede pensar lo mismo de nosotros. Pero dado que  no pretendemos establecer una relación de amistad sino una relación profesional, lo importante es cómo se establecen unos lazos de respeto y entendimiento en el medio laboral. En el marco laboral se dan situaciones sociales distintas a las que se establecen en el resto de la sociedad. Debemos aprender a poner en práctica determinadas habilidades, tales como: decir no, pedir favores, expresar sentimientos positivos o negativos, etc. En el trabajo, los fines de la relación son diferentes. No buscamos relaciones íntimas ni de amistad especial con nadie. Deseamos relaciones agradables con los demás para que el trabajo se lleve a cabo, para que los objetivos establecidos en el plan de cuidados se puedan cumplir y para que el trabajo en equipo sea efectivo. Al fin y al cabo, lo importante es la atención y los cuidados a pacientes, usuarios y familias.

    La finalidad de intentar mejorar las relaciones entre los profesionales en el medio laboral es facilitar las metas de nuestro trabajo. Las complicaciones surgen porque existen distintos criterios para concretar cuál es la conducta más adecuada a cada situación, momento y persona. Debemos establecer estrategias que puedan ayudarnos  a mejorar las relaciones del equipo de trabajo4:

    -Definir los comportamientos que suponen un problema en las relaciones interpersonales laborales, así como planificar actuaciones para modificarlas.

    -Controlar la forma en cómo uno se expresa. Enfadarse provoca sentimientos negativos en uno mismo y nos descalifica ante los demás; recurrir a las amenazas puede significar pérdida de credibilidad; perder las formas da pie a que los demás pierdan el respeto por nosotros y nosotros por ellos. Hay que tomar en consideración los puntos de vista de los demás y esperar el momento adecuado para exponer nuestra opinión.

    -Facilitar a los demás lo que uno quiere expresar. Para ello debemos utilizar argumentos adecuados y manifestados de forma correcta, directa y clara. Y asegurarse que el momento de la petición es oportuno.

    -Hablar con los demás para ofrecer críticas constructivas, para impedir que otros ataquen nuestros derechos, para proteger nuestra propia posición. Es conveniente hablar cuando se tiene razón y reconocer cuando se está  equivocado.

    -Reconocer que los demás también tienen sus propios sentimientos. Es importante recordar que no todas las reacciones de los compañeros giran en torno a una sola persona. Ellos son personas independientes, con pensamientos  y vivencias, que pueden mediatizar una determinada reacción o estado de ánimo. A veces, un enfado no corresponde a algo que uno haya hecho sino que puede deberse a situaciones propias de la otra persona. Comprender esas situaciones puede ayudarnos a no sentirnos molestos por una reacción que no tiene necesariamente que ver con nosotros.

    -Disculparse cuando sea necesario. El ser capaz de disculparse por un error o un hecho que ha repercutido negativamente en alguien o algo del trabajo, incrementa la confianza y respeto hacia la otra persona.

    No obstante, a veces las relaciones son conflictivas a pesar de los esfuerzos que se realizan, no quedando más remedio que poner en marcha comportamientos adaptativos; ya que no siempre tendremos la posibilidad de cambiar las situaciones o a las personas, incluyéndonos a nosotros mismos.

Bibliografía

1. Ojeda Pérez, B. Relaciones intergrupales en el ámbito de la enfermería. Rev. Rol Enferm., 1994; 185: 41-44.

2. Hernández Posada, Á.S. Susana. Algunas consideraciones acerca de los valores humanos y el profesional de enfermería. Aquichán. 2001 oct. Año 1(1):18-22.

3. Fuente, I. Enfermería, profesión en constante deserción. Notic. Enferm., 1995; 16: 16-18.

4. Ángel Rueda, M. El mobbing y su impacto en enfermería: una realidad emergente. Hygia, 2003; XV (55): 11-18.

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