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PRESENCIA revista de enfermera de salud mental ISSN: 1885-0219

 

 

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La necesidad de una asociación

Ana Carralero Montero
Enfermera Especialista de Salud Mental. Profesora Asociada de la Universidad de Alcalá. Madrid, España

Manuscrito recibido el 5.4.2013
Manuscrito aceptado el 29.5.2013

Presencia 2013 ene-dic; 9(17-18)

 

 

 

Cómo citar este documento

Carralero Montero, Ana. La necesidad de una asociación. Rev Presencia 2013 ene-dic, 9(17-18). Disponible en <http://www.index-f.com/presencia/n17-18/p0194.php> Consultado el

 

    Son diferentes las razones que a cada uno nos impulsan a elegir una profesión. En el caso de las enfermeras, uno de los motivosque más manifestamos es la satisfacción que se siente al poder ayudar a otro ser humano. Así, cuando elegimos ser enfermeras, la mayoría sabíamos que se trataba de una profesión de cuidado, dedicación y responsabilidad hacia las personas y hacia la sociedad.

Más tarde, durante la formación universitaria y especialmente -o al menos en mi caso- durante la formación en la especialidad de salud mental,aprendimos que dar a otros significa darse a uno mismo en cierto grado, pero también que uno no puede entregarse irreflexiva e ilimitadamente, que debemos sentir con el otro sin hacer su sentimiento nuestro, que existe algo llamado reposición y que para cuidar es imprescindible cuidarse. Porque cuidar desgasta. Y así lo estudiamos, lo hicimos y lo enseñamos al resto de cuidadores.

Sin embargo ser enfermera no solo desgasta por lo inherente al hacer, sino también por lo inherente al ser. Me consta que muchas compañeras lo aprendieron antes que yo. Pero lo bueno de aprender más despacio que los demás es que se recuerdan esos momentos de asimilación del conocimiento como si se tratase de una serendipia. En mi caso fue ya como enfermera especialista cuando quejándome, cansada de defender lo que yo sabía -porque lo decía la enfermería basada en la evidencia- que era la mejor manera de cuidar a las familias de mis pacientes, el Profesor Megías me dijo: "acostúmbrate, porque es la profesión que has elegido".

Y es que ser enfermera es esforzarse casi permanentemente pordefendery defendernos.La profesión que hemos elegido es una profesión de lucha:una lucha por y para las personas que cuidamos, que persigue nuestro propio crecimiento, el desarrollo de nuestra identidad, la consolidación de una teoría y el logro de una autonomía real. Parece que ha sido así siempre. La vida de Florence Nightingale, quien tuvo que defender la Enfermería desde que el momento en que la eligió como profesión,es quizá el mejor ejemplo; pero hubo muchas antes y ha habido y habrá muchas después.

También en el caso de la enfermería de salud mental en España, ha sido gracias a la lucha de enfermeras comprometidas con la profesión y conscientes de su importancia, que hemos obtenido en las últimas décadas, como resultado de su esfuerzo, una enfermería universitaria, una especialidad desarrollada y definida, una profunda transformación en el modelo asistencial en Salud Mental y una serie de espacios, como éste, desde donde impulsar y compartir nuestro conocimiento enfermero.

Ese es el legado que nos deja la generación que nos antecede, junto a una especie de "memorias de guerra" sobre lo que ha sido convertirse y ser enfermera de salud mental, llenas de discursos incansables sobre la Transición, sobre la Reforma y sobre la Asociación. Un camino que se nos entrega recorrido, y del que nosotras, las que nacimos ya en Democracia y en Salud Mental Comunitaria, no somos plenamente conscientes. Pero puede que no debamos serlo. Puede que debamos escuchar a nuestros mayores solo el tiempo necesario para construir nuestros propios discursos y dirigir nuestras fuerzas a las experiencias que a nosotras nos toca vivir y a las luchas que a nosotras nos toca protagonizar.

Trabajar a diario con las emociones, el sufrimiento y las esperanzas de las personas a las que cuidamos y de sus familias, y además tratar de mejorar y desarrollarnos como enfermeras, defendiendo nuestra posición, requiere como sabemos, mucho esfuerzo y mucha energía. Pero la energía en general es limitada. Hay mucha gente quemada en nuestra profesión, y yo creo que es por esta enorme cantidad de energía que exige y que finalmente les agota. Parece algo normal. Lo extraordinario quizá sea dedicar toda una vida profesional a la Enfermería y no acabar absolutamente extenuado.

Puede que lo que nos protege de la extenuación es precisamente el convencimiento de que hacemos algo grande y necesario, algo que requiere compromiso y esfuerzo. Pero una vez que encontramos esa motivación, somos conscientes de que necesitamos aliados para conseguir nuestros objetivos. Y no solamente porque la unión hace la fuerza, sino porque trabajar juntos, sentirnos apoyados y compartir conocimientos y experiencias también nos protege del agotamiento y nos proporciona la energía para seguir trabajando. Porque afortunadamente la energía también se produce.

Personalmente no me considero una persona con cualidades innatas para la lucha ni en absoluto rebosante de energía. Es de la Asociación de donde obtengo la motivación y las ganas de seguir esforzándome por mi profesión. Es el conocer el trabajo de mis compañeros a través de Presencia o del Congreso Nacional lo que me proporciona inspiración como enfermera. Es trabajando junto a los profesionales a los que espero parecerme algún día cuando recibo la energía que necesito para defender lo que hago y luchar por ello.

Esto es lo que para mí significa pertenecer a la Asociación: formar parte del cambio del que somos responsables; apoyarnos para hacer que nuestra profesión crezca; escuchar las experiencias que nos recuerdan que es posible conseguir aquello por lo que trabajamos; organizarnos para gestionar, para investigar y para innovar; pero sobre todo, encontrar la energía que finalmente nos permita ganar nuestra batalla.

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