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Fundación e inicios del Manicomio de Tenerife

Francisco Javier Castro Molina,1 Elisa García Parra,2 Álvaro Causapie Castro,3 Josué Monzón Díaz4
1
Enfermero especialista en salud mental. Historiador del Arte. 2Enfermera especialista en salud mental. Unidad de Psiquiatría, Hospital Universitario de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, España. 3Periodista e Historiador. León, España. 4Psiquiatra. Unidad de Salud Mental Infanto-juvenil, Hospital Universitario de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, España

Correspondencia: Unidad de Psiquiatría, Hospital Universitario de Canarias. C/ Ofra s/n, 38009 Santa Cruz de Tenerife, España

Manuscrito recibido el 3.10.2011
Manuscrito aceptado el 11.11.2011

Presencia 2011 jul-dic; 7(14)

 

 

 

Cómo citar este documento

Castro Molina, Francisco Javier; García Parra, Elisa; Causapie Castro, Álvaro; Monzón Díaz, Josué. Fundación e inicios del Manicomio de Tenerife. Rev Presencia 2011 jul-dic, 7(14). Disponible en <http://www.index-f.com/presencia/n14/p0176.php> Consultado el

 
 

Presentación

    El reportaje que sigue, forma parte de un trabajo de investigación que estamos llevando a cabo acerca de cómo la arquitectura condiciona los cuidados que se han venido prestando en el Manicomio de Tenerife. Éste fue construido bajo las influencias ejercidas por otros ejemplos arquitectónicos hospitalarios presentes en el panorama europeo, así como las establecidas por las corrientes higienistas del siglo XIX y la figura de Florence Nightingale. El texto que se presenta a continuación, forma parte de una investigación llevada a cabo por un equipo multidisciplinar de enfermeros e historiadores, que procura aportar un grano de arena a la historia de la asistencia psiquiátrica en España. Para el logro de este objetivo, se ha empleado un tipo de estudio histórico comparativo en el que se han examinado tanto las publicaciones llevadas a cabo entre 1888-1913 en la prensa insular como la bibliografía en la que se aborda este tema. Todo ello ha culminado con un análisis comparativo de la distribución y composición de la obra tratada con otros ejemplos de la arquitectura hospitalaria decimonónica, valorando la posibilidad de interconexión entre el mundo anglosajón y el contexto sociocultural del territorio insular canario.

Fundación e inicios del Manicomio de Tenerife

    La frenética actividad comercial con el mundo galo y anglosajón de los puertos canarios era de relevante importancia a finales del siglo XIX y principios del XX. Esto benefició que, gracias a la literatura y los grabados, llegaran a Canarias procedentes tanto de la metrópolis como del "viejo continente", modelos novedosos y ocurrentes de la arquitectura destinada al mundo de la sanación y el cuidado, los cuales pudieron haberse visto influenciados por las ideas, tanto de Florence Nightingale como de los precursores de las corrientes higienistas, que promulgaron conceptos que procuraban mejorar los planteamientos que hasta entonces se habían formulado en el campo de la sanidad y la arquitectura diseñada para el cuidado.

Estas tipologías, que tomaron de referentes tanto los ejemplos previos como otros innovadores, perseguían edificios más acordes con los conocimientos existentes sobre la higiene y la salubridad, situación que preocupaba considerablemente a los profesionales del momento, procurando distribuir los establecimientos en pabellones articulados a partir de un eje central, hecho que favorecía el contacto de los dolientes con la naturaleza reparadora. Así, un ejemplo destacado dentro de la arquitectura desarrollada en aquellos momentos fue el edificio diseñado por el arquitecto Antonio Pintor, por orden de Juan Febles Campos, para solventar las carencias existentes en el ámbito de la salud mental en Santa Cruz de Tenerife.

El 14 de diciembre de 1892 fue el día en que, por iniciativa del Diputado Provincial e Inspector de los Asilos de Beneficencia Juan Febles Campos y secundado por Eduardo Rodríguez Núñez, se plantea la idea de dotar a Santa Cruz de Tenerife de un manicomio, próximo a la ciudad, en el sitio llamado Cruz de Ventoso,1 "ante la urgencia de dar una solución al problema de la reclusión y tratamiento de los dementes".2 Un año más tarde, el 6 de octubre, se tenía un croquis, como afirma la prensa local, del plano del establecimiento, obra de Antonio Pintor, que ideó un edificio con las condiciones necesarias para prestar los cuidados adecuados, así como de "ser elegante, de mucho gusto y de forma original".3

Se pretendía crear un entorno con arboladas y jardines, siendo el edificio un referente capaz de distinguirse desde el mar o desde la ciudad. Los primeros recursos económicos fueron aportados por Juan Febles, así como por la Junta de Caridad de Señoras. Primeramente se contó tan solo con el dinero para comenzar las obras, confiando en la caridad "de las almas piadosas" para concluirlas.4

La compra del terreno, de unas cuatro fanegadas (en Canarias, una fanega corresponde a 5.248 m2), se elevó a escritura pública el 5 de julio de 1894, adquiriendo los terrenos anteriormente citados, en la Cruz de Ventosos, próxima al puente Zurita.5 El acondicionamiento del terreno se emprendió inmediatamente para la plantación de árboles, con la pretensión de conformar un pequeño bosque dentro del solar del establecimiento. Esta labor fue llevada a cabo por el Sr. Ballester, ingeniero jefe de montes, y por Eduardo Rodríguez Núñez. La compra se efectuó en sociedad entre Magdalena Ravina del Campo, Juan Febles Campos y Antonio Pintor, recogiendo en sus estatutos, el compromiso de la construcción del edificio para su posterior entrega a la Diputación Provincial.6

En septiembre de 1894, se publicó en la prensa local, el proyecto para el manicomio, asentado en un solar adquirido con anterioridad, con forma de triángulo rectángulo y que «...tiene uno al lado naciente, el menor al norte y el tercero limitado por el Barranco de Santos, por cuyo sitio termina en ladera que puede ser de gran utilidad y sacarle de ella partido».7

Figura 1
Figura 1. Imagen del plano del Manicomio de Tenerife (fechado en febrero de 1943). Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Negociado de Beneficencia-Hospital Psiquiátrico Provincial: Caja nº 173; expediente para la construcción del Pabellón de Hombres en el Instituto Psiquiátricos Provincial (1946)

El diseño propuesto para la edificación incluía una avenida de 150 metros de largo por 20 de ancho, horizontal y ornada con cuatro hileras de árboles, situando al oeste una zona destinada a jardines y huerta, y con una deslumbrante vista de la bahía de Santa Cruz; opuesta a esta zona, se ubicó un bosque para el recreo de los pacientes.8 Además, el recinto manicomial estaba dotado de varios edificios, uno central, destinado a la administración, servicios, hidroterapia, electroterapia, cámara oftalmoscópica, gimnasio y botica; y dos laterales a éste, distribuido en cuatro pabellones, destinados a los pacientes mentales, separados por sexos, edad y patología, con 12 habitaciones en cada uno, cuarto destinado al vigilante o enfermero, sala para reuniones y demás servicios necesarios para un correcto funcionamiento. Incluso, se le incorpora un pabellón para el tratamiento de enfermedades comunes, la capilla y un lavadero.

Figura 2
Figura 2. Imagen del Manicomio de Tenerife (principios del siglo XX). Anónimo: Manicomio Provincial (1905-10). Fondo de Fotografía-FEDAC. [En línea]. Las Palmas de Gran Canaria: Gobierno de Canarias, 2003-2012 [http://www.fotosantiguascanarias.org/buscador/album_pag.php?st=1&free=manicomio+tenerife&page=1]

El sistema en pabellones interconectado, fue un diseño que se estableció en la arquitectura europea a finales del siglo XIX, copiando modelos como los diseñados para el «Hospital de Saint Thomas» en Londres, el «Hospital Saint André» de Burdeos, el «Hospital de Beaujon» en París, el «Hospital de Saint Jean» en Bruselas o el «Hospital de la Santa Creu i San Pau» en Barcelona, que a diferencia del construido en Tenerife, este último establece la conexión entre sus pabellones de manera subterránea.

Cabe destacar que al manicomio se le surtió de abundante agua procedente del naciente de Aguirre, que se almacenaba en un depósito situado a mayor nivel, dentro del solar del recinto manicomial.9 El papel del agua fue importante, ya que este elemento se convirtió en algo imprescindible a la hora de la higiene y la hidroterapia.

La subasta para la ejecución de las obras,10 se efectuó el 22 de diciembre de 1894, a las 12 de la mañana en la oficina del arquitecto municipal, siendo adjudicadas de las cuatro propuestas presentadas, a Rafael del Toro por la suma de 20.869,66 pesetas.11 Éste dará comienzo a la actividad constructiva del primer pabellón en enero de 1895, con la intención de ser concluidas a finales de ese año.12 La obra se ejecutó de manera rápida, encontrándose en julio de 1895, la edificación del primer pabellón, a la altura del techo.13 Un mes después, se recibieron las maderas necesarias para el cerramiento de la techumbre.14 El segundo pabellón y la galería que unía con el primero, fue financiado por los donativos aportados por el ayuntamiento y particulares, encontrándonos en la Sucursal del Banco de España la cantidad de 20.406,55 pesetas. A todo ello, se deben unir 15 acciones de la Sociedad de Edificaciones y Reformas Urbanas de manos de Enrique Pérez Soto, sin olvidar la cesión de los honorarios y derechos de autor sobre la obra de Antonio Pintor, arquitecto de la misma.15 Estas aportaciones no fueron suficientes, lo que llevó a que las obras no se retomaran hasta febrero de 1899. La subasta de las obras para el segundo pabellón se efectuó el 19 de marzo de este mismo año, a las 12 horas, en la casa habitación del Presidente de la "Asociación Constructora de una Casa de Dementes",16 adjudicándosele a Manuel Padrón Sosa, único que presentó oferta, por la cantidad de 26.050,92 pesetas, y con el compromiso de su conclusión a finales de ese mismo año.17

Las primeras noticias que aparecieron en la prensa local sobre esta obra, no son hasta finales de aquel año (1899), en la que se informaba de la llegada de los materiales y el comienzo de la colocación de la armadura de la techumbre,18 aunque en abril de 1902 todavía estaban inconclusas.19 Diez años más tarde, y ante el penoso estado del edificio que amenazaba ruina, Juan Febles, Nicolás Martí Dehesa (Diputado Provincial e Inspector de los Establecimientos Benéficos), Manuel de Cámara (Diputado Provincial), Rafael Calzadilla (Diputado Provincial) y Diego Guigou (Diputado Provincial), junto a otras personalidades relevantes, visitaron el manicomio y se comprometieron a aportar los recursos precisos para su próxima conclusión.20

En 1913, en prensa local, se anunció la conclusión de dos de los pabellones. Incluso, se mostró una queja formal, ante la falta de interés por parte de las instituciones públicas, y por las diferentes actividades a las que se le destinó en numerosas ocasiones, antagónica a la utilidad primigenia a que se le pretendía destinar.21 El manicomio se quedó con los dos pabellones construidos, destinados cada uno a un sexo, con una gran explanada, de 40 por 30 metros, lugar en donde se habían proyectado otros dos pabellones. Este improvisado "llano" se cerró con una balaustrada rematada por bustos de mármol.22

Debemos destacar, tal vez como anticipo a las posibles conclusiones de nuestra investigación, que el Manicomio de Tenerife se diseñó siguiendo las corrientes higienistas del siglo XIX, como un ejemplo novedoso en Canarias, que pretendía solventar los precarios cuidados que se le venían prestando a los pacientes mentales residentes en la Isla de Tenerife. Sin embargo, hasta ahora no hemos hallado fuentes documentales que avalen y prueben objetivamente la influencia formulada en las hipótesis de nuestra investigación de Florence Nightingale durante el siglo XIX, aunque sí hemos hallado indicios de una conexión importante entre el mundo anglosajón y el panorama isleño canario en trabajos realizados durante la década de los años 1930 por Tomás Cerviá Cabrera.

Bibliografía

1. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 14 de diciembre (número 1830) de 1892.
2. Castro Molina, Francisco Javier; Castro González, Maripaz; Martín Casañas, Felisa Vanessa; Causapie Castro, Álvaro. Arquitectura para el cuidado: manicomios y asilos para dementes durante el siglo XIX. En: 11º Congreso Virtual de Psiquiatría "Interpsiquis 2010" (1-28 de febrero de 2010). Disponible en: http://www.psiquiatria.com/articulos/psiq_general_y_otras_areas/enfermeria/45486/ [Consultado el 18 de enero de 2011].
3. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 06 de octubre (número 2071) de 1893.
4. Ibídem.
5. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 05 de julio (número 2293) de 1894.
6. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 24 de abril (número 8393) de 1913.
7. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 14 de septiembre (número2351) de 1894.
8. Cioranescu, Alejandro. Historia de Santa Cruz de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife: Servicio de Publicaciones de la Caja General de Ahorros de Santa Cruz de Tenerife. 1979; IV:256-268.
9. Santos Perdomo, A.; Solórzano Sánchez, J. Datos para la Historia del abastecimiento de aguas de Santa Cruz de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife: Publicaciones de la Empresa Municipal de Aguas. 1982: 123.
10. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 14 de diciembre (número 2427) de 1894.
11. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 22 de diciembre (número 2434) de 1894.
12. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 11 de enero (número2 449) de 1895.
13. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 23 de julio (número 2605) de 1895.
14. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 23 de agosto (número 2630) de 1895.
15. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 25 de enero (número 3651) de 1899.
16. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 27 de marzo (número 3700) de 1899.
17. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 14 de marzo (número3690) de 1899.
18. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 23 de noviembre (número 3897) de 1899.
19. Darias Príncipe, Alberto. Arquitectura de la renovación urbana en Canarias: Islas Occidentales (1874-1931). Tesis doctoral dirigida por Dr. Jesús Hernández Perera. Universidad de La Laguna: San Cristóbal de La Laguna. 1984: 148-149.
20. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 30 de abril (número 4319) de 1902.
21. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 01 de marzo (número 7599) de 1912.
22. Diario de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife), 24 de abril (número 8393) de 1913.

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