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PRESENCIA revista de enfermera de salud mental ISSN: 1885-0219

 

 

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Acerca de la necesidad de incluir profesionales de enfermería en las mini-residencias de salud mental

Javier Sánchez Alfonso
Enfermero especialista en salud mental. Instituto Psiquiátrico y Servicios de Salud Mental "José Germain". Leganés (Madrid), España

Correspondencia: C/ Luna 1, 28911 Leganés (Madrid), España

Manuscrito aceptado el 17.11.2010

Presencia 2010 ene-jun; 6(11)

 

 

 

Cómo citar este documento

Sánchez Alfonso, Javier. Acerca de la necesidad de incluir profesionales de enfermería en las mini-residencias de salud mental. Rev Presencia 2010 ene-jun, 6(11). Disponible en <http://www.index-f.com/presencia/n11/p7521.php> Consultado el

 

    Sr. Director: La asistencia de tipo residencial a las personas con trastornos mentales tomó gran importancia en nuestro país tras los procesos de desinstitucionalización y, sobre todo, a partir del Informe de la Comisión Ministerial para la Reforma Psiquiátrica y de la promulgación de la Ley General de Sanidad. Sin embargo, diversas publicaciones1,2 señalan que el panorama general de los programas residenciales varía mucho de unas Comunidades Autónomas (CA) a otras, caracterizados por la pobreza de recursos y medios, falta de criterios asistenciales uniformes y consensuados y ausencia de planificación en la mayoría de las CA.

En la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM), se denomina mini-residencia (MR) a aquel centro que tiene una dotación de 20-30 plazas, y son definidas por el Decreto 122/19973 como: Centros residenciales destinados a las personas afectadas de enfermedades mentales graves o crónicas y con deterioro en su autonomía personal y social. Proporcionan con carácter temporal o indefinido: alojamiento, manutención, cuidado, apoyo personal y social, rehabilitación y apoyo a la integración comunitaria, a las personas antes citadas que no cuenten con apoyo familiar y social y/o que, debido a su grado de deterioro psicosocial, requieren los servicios de este tipo de centro residencial.

Para acceder a las MR, se deben cumplir unos requisitos, destacando: a) tener diagnóstico de trastorno mental grave y dificultades en el funcionamiento psicosocial e integración social; b) ser atendido y derivado desde el centro de salud mental comunitario (CSM) de referencia; c) no padecer enfermedad que requiera atención permanente y continuada en centros hospitalarios; y d) necesitar, a causa de su problemática psicosocial y de sus circunstancias personales, familiares o sociales, de la atención desde estos centros.

Las MR son un recurso de la red de atención a la salud mental, pero dependen de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales y están gestionadas por empresas privadas. Actualmente en la CAM hay 17 MR, con una capacidad total de 445 plazas.4 Cada MR cuenta con un equipo5 compuesto por: psicólogo, terapeuta ocupacional, monitores, auxiliar administrativo y personal de cocina y limpieza. Pero llama poderosamente la atención el hecho de que no cuentan con profesionales de enfermería.

Hasta ahora no se han establecido criterios homogéneos acerca de qué se entiende por paciente mental grave. Quizás la noción más consensuada es la que se refiere a personas que sufren trastornos mentales graves, no orgánicos (psicosis y especialmente esquizofrenia; trastornos bipolares, trastornos depresivos graves, trastorno delirante y algunos trastornos graves de personalidad) y que como consecuencia de los mismos presentan discapacidades persistentes.6 Como es sabido, quienes sufren trastornos mentales graves, presentan una problemática muy variada, entre la que destacan de forma fundamental las necesidades de cuidados básicos y psicosociales. Y si tomamos como referencia los patrones funcionales de salud de Gordon,7 podemos señalar algunas de estas carencias:

-Patrón 1. Percepción- manejo de la salud: Riesgo de falta de hábitos higiénicos, hábitos de vida no saludables (drogas, tabaco, etc.), mala adherencia a tratamientos prescritos.
-Patrón 2. Nutricional - metabólico: Riesgo de falta de hábitos dietéticos adecuados.
-Patrón 4. Actividad - ejercicio: Incapacidad para manejar el ocio, falta de motivación e interés, sedentarismo, etc.
-Patrón 5. Sueño - descanso: Alteración del ritmo vigilia-sueño.
-Patrón 6. Cognitivo - perceptivo: Dificultades de atención, percepción y procesamiento de la información.
-Patrón 7. Autopercepción - autoconcepto: Riesgo de alteración conductual grave, agresividad, intentos de suicidio, etc.
-Patrón 8. Rol - relaciones: Falta de red social de apoyo, limitada en muchos casos a la familia; aislamiento, falta de experiencia o fracaso en el mundo laboral, etc.
-Patrón 9. Sexualidad - reproducción: Riesgo de conducta sexual inadecuada y prácticas de riesgo.
-Patrón 10. Tolerancia al estrés: Mayor vulnerabilidad al estrés, pudiendo sufrir recaídas debido a las dificultades que tienen para afrontar las demandas del ambiente.

Aún tienen cabida más déficits de cuidados, pero lo esencial de estos patrones funcionales es que muestran que las necesidades y problemas intrínsecos del paciente mental grave pueden ser múltiples y complejos y en su mayoría se hallan inscritos en la esfera del cuidado de salud mental. La amplitud de tal problemática obliga a los profesionales de enfermería de salud mental a plantear algunas cuestiones fundamentales.

    1. Para un adecuado proceso de diagnóstico y tratamiento psiquiátrico, se hace imprescindible el control de la sintomatología, la prevención de recaídas y atención en crisis (heteroagresiones, autoagresiones, conductas disruptivas, etc.). Incluso los pacientes que están recibiendo un adecuado tratamiento psiquiátrico, pueden experimentar crisis periódicas.6 Asimismo, el nivel de estrés originado al pasar de un recurso (domicilio, unidad sanitaria, etc.) a otro, como puede ser una MR, junto con la dificultad que pueden presentar estos pacientes mentales para el manejo de situaciones cotidianas estresantes, puede originar muchas situaciones de crisis. Entonces, ¿qué mecanismos se utilizan para que la transición de una unidad hospitalaria/domicilio a la MR no desencadene en una crisis?; y en caso de producirse, ¿quién y qué ayuda se le presta al paciente mental?

    2. Una característica importante del paciente mental grave es la escasa o nula conciencia (sobre todo en situaciones críticas) que tiene acerca de su trastorno, lo que conlleva (en muchas ocasiones) la falta de adherencia terapéutica. Luego, ¿qué procedimientos se realizan para asegurar la correcta ingesta de la medicación en aquellos pacientes que hagan un mal uso de la misma (ya sea por interrupción o por sobreingesta, etc.) y puedan generar situaciones de riesgo para sí mismos o para otros residentes? Asimismo, si en las MR no existen enfermeras de salud mental, ¿quién se encarga de realizar esta función sin incurrir en intrusismo profesional?

    3. Los pacientes mentales tienen las mismas necesidades básicas8 que el resto de la población: alimentación, higiene corporal, comunicación, sueño y descanso, etc. Normalmente estas necesidades están satisfechas por la persona de forma independiente, pero en el caso del paciente mental no todas estas necesidades se satisfacen siempre de forma autónoma. Por ello se hace imprescindible atender su esfera biopsicosocial. Las MR aportan soluciones a problemas y necesidades sociales y/o residenciales. Pero la cuestión es ¿cómo, cuándo y por quiénes se cubren las necesidades básicas y psicosociales de los pacientes mentales que habitan en una MR?

Además, se hace difícil imaginar una asistencia digna, con cuidados de calidad, cuando las MR no suelen estar ubicadas en las poblaciones del CSM de referencia y, por consiguiente, del profesional de enfermería encargado de la continuidad de cuidados (sirva como ejemplo la MR de Sevilla la Nueva que dista 40 km del CSM de Leganés).

Tras estas argumentaciones, cabe sostener que la inclusión de enfermeras especialistas en salud mental es una obligación institucional y un derecho de los pacientes y familias, en este caso, usuarios de las MR; y que la ausencia de tales profesionales, que prestan una atención integral para la promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación de la salud mental, contraviene las directrices del Plan Estratégico de Salud Mental 2010-2014 de la CAM,4 que otorga a las enfermeras de salud mental un papel fundamental para controlar la adherencia al tratamiento, realizar psicoeducación dirigida al paciente y/o su familia, detectar precozmente las posibles recaídas y realizar el seguimiento de la evolución clínica del paciente, entre otras.

Por cuanto antecede, es una exigencia inaplazable la inclusión de enfermeras de salud mental en todos los dispositivos de atención a la salud mental, para asegurar la provisión de cuidados especializados que precisan los pacientes mentales (graves o menos graves).

Bibliografía

1. López Álvarez, M. Lara Palma, L. Laviana Cuetos, M. Fernández Portes, L. García-Cubillana de la Cruz, P. López Pardo, A. Los programas residenciales para personas con trastorno mental severo. Revisión y propuestas. Arch.Psiquiatr. 2004; 67(2): 101-128.
2. Asociación Española de Neuropsiquiatría. El Observatorio de salud mental de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. Análisis de la situación de la atención a la salud mental en las Comunidades Autónomas a diciembre de 2005. Cuadernos técnicos 7. Madrid: AEN; 2007.
3. Decreto 122/1997, de 2 de octubre, por el que se regula el régimen jurídico básico de servicio público de atención social, rehabilitación psicosocial y soporte comunitario (Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid de 9 de octubre de 1997).
4. Comunidad de Madrid. Plan Estratégico de Salud Mental 2010-2014. Madrid: Comunidad de Madrid, Consejería de Sanidad, 2010.
5. Comunidad de Madrid. Plan de Atención Social a Personas con Enfermedad Mental Grave y Crónica 2003-2007. Madrid: Comunidad de Madrid, Dirección General de Servicios Sociales, 2003.
6. Florit Robles, A. Cañamares Yelmo, JM. Collantes Olmeda, B. Rodríguez González, A. Atención residencial comunitaria y apoyo al alojamiento de personas con enfermedad mental grave y crónica: Recursos y programas residenciales básicos de intervención. Serie cuadernos técnicos de Servicios Sociales nº 23. Madrid: Comunidad de Madrid, Consejería de Familia y Asuntos Sociales, 2007.
7. Gordon, M. Manual de diagnósticos enfermeros. 10ª ed. Madrid: Elsevier España, 2003.
8. Henderson, V. Principios básicos de los cuidados de enfermería. Ginebra: Consejo Internacional de Enfermeras, 1971.

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