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La historia basada en fuentes orales

José Siles González
Departamento de enfermería. Universidad de Alicante.(Alicante, España)

Manuscrito incluido el 31/5/2006

Archivos de la Memoria 2006; 3(1)

 

 

 

 

 

 

 

Cómo citar este documento

 

 

Siles González J. La historia basada en fuentes orales. Arch Memoria 2006; 3(1). Disponible en <http://www.index-f.com/memoria/3/a0600.php> Consultado el

 

 

 

El objetivo básico de esta editorial consiste en describir el origen de la historia oral, las principales características de las fuentes orales, los procedimientos y precauciones que se deben tener en cuenta en el proceso de implementación de las mismas y, asimismo, se abordará el espinoso tema de las relación con otros métodos y técnicas.

 

La historia oral surge como consecuencia de una serie de factores que van a influir en la consideración de un nuevo tipo de fuentes: las fuentes orales. Existen antecedentes sobre la utilización de los relatos de las personas sobre determinados hechos que han vivido por sí mismos o que han conocido e integrado en sus vidas mediante la transmisión oral de creencias o  mitos y que, de una u otra forma, constituyen parte de su experiencia. Los historiadores griegos (Herodoto y Tucídides), ya se valían de las experiencias de los soldados en las batallas para construir sus relatos bélicos; los novelistas han utilizado tanto la observación como la entrevista informal para realizar sus indagaciones antes de elaborar sus narraciones sobre hechos de interés social, político, bélico, religioso, etc. ; los periodistas, ya en el siglo XIX, habían introducido entre sus herramientas de trabajo la entrevista abierta para adornar sus descripciones sobre hechos noticiosos con la contribución de personas que los habían vivido o presenciado. Sin embargo, a pesar de la utilización de las fuentes orales en diversas facetas, la historia oral no surge como tal hasta la aparición de la historia social y todo el amplio y diverso abanico disciplinar cuyo denominador común es el interés por prestar voz histórica a colectivos que hasta el momento no habían tenido mayor interés para los historiadores: mujer-género, black history y otras ramificaciones de la historia centrada en diferentes grupos étnicos, enfermedad-pobreza, mentalidades, cultura, tradiciones, y la evolución de oficios y profesiones tan escasamente prestigiadas que no suscitaban el interés de la historia decimonónica. En el caso de la historia de la enfermería, la historia oral resulta doblemente pertinente por todo lo que se acaba de mencionar. Es a partir del final de la II Guerra Mundial cuando la historia oral va a tomar gran auge, entre otros factores por el desarrollo y generalización de nuevos recursos tecnológicos que permiten registrar en audio los testimonios de las personas y construir, de esa manera,  archivos sonoros. En España existen diferentes colecciones de historia oral y, en el campo específico de la historia de la enfermería, se pueden destacar los Archivos de la Memoria de la Fundación Index de Enfermería (Granada) y los de la Asociación de Historia y Antropología de los Cuidados (Universidad de Alicante); asimismo, a nivel internacional la enfermería esta integrada en numerosas colecciones de fuentes orales dedicadas al género o los conflictos bélicos, etc.: What did you do in the war, Grandma? An history of Rhode Island Wonmen during World War II (South Kin gstwon High School; The Vietnam Archive Oral History (Texas Tech University); el archivo oral de la American Nurses Association "Las voces del pasado para construir una visión de futuro"; el Archivo de Historia Oral de las enfermeras que participaron en la guerra de Corea, etc.

 

Entre las características de las fuentes orales cabe destacar su naturaleza efímera, lo que debe animar a los historiadores a indagar en las mismas de forma prioritaria, relegando las fuentes escritas e iconográficas en el proceso heurístico e incluso en su análisis y tratamiento en tanto y en cuanto las personas que han vivido una determinada situación constituyen referentes directos de la misma que deben ser imprescindibles para el historiador (Siles, 1996). El carácter emergente de las fuentes orales constituye otro de sus rasgos diferenciales con el resto de las fuentes históricas, dado que es el historiador el que "construye" sus propios archivos y los integra en una determinada línea de investigación contribuyendo a engrosar la lista de fuentes históricas en un catálogo temático cada vez más amplio y variado. Tal vez la  principal cualidad/ limitación  de la historia oral estribe en su carácter subjetivo ante cualquier acontecimiento. En consecuencia,  el objetivo de la historia oral no consiste en la validez o crédito de un acontecimiento "per se", sino en captar la visión que los sujetos tienen del mismo expresándola mediante la palabra, pero también mediante gestos,  sentimientos, creencias y cualquier tipo de reacción provocada por el evento estudiado.

 

Estas peculiaridades que comparten las fuentes orales han de servir para clarificar la forma con la que se deben abordar, por lo que es preciso considerar una serie de requisitos metodológicos y precauciones éticas y procedimientales en aras a la óptima rentabilización de su potencial histórico. La técnica más usada en historia oral es la entrevista oral mediante la que se persigue la obtención de los datos de las fuentes orales. Entre las diferentes definiciones de "entrevista oral", se puede destacar la aportada por Grele (1998): "narrativa conversacional", donde, por un lado,  la narrativa es la forma de exposición (el relato que hace el entrevistado) y, por otro,  la dimensión conversacional constituye el marco interactivo y dialogado (entrevistado-entrevistador) en el que se realiza dicha narración. Entre las consideraciones metodológicas genéricas a tener en cuenta en historia oral, se pueden contemplar  los siguientes pasos que constituyen un "iter" vertebrador del proceso de investigación:

-Identificación del narrador o narradores pertinentes para la temática investigada (fase heurística).

-Valoración previa de las características biográficas del narrador y sus repercusiones en la investigación.

-Acordar salvaguardando todos los principios éticos las principales normas que deben regular el proceso de interacción narrador-entrevistador.

-Solicitar y obtener el consentimiento informado y por escrito del narrador.

-Proceder a la realización de las entrevistas valorando la incidencia de los distintos tipos de grabaciones (audio o video) en la actitud del narrador.

-Transcribir las entrevistas y solicitar la revisión del narrador.

-Depositar las cintas de audio o video y sus transcripciones en los correspondientes archivos debidamente catalogados.

 

Para  la preparación e implementación de la técnica nuclear de  la historia oral,  la entrevista oral, y de acuerdo con especialistas en la misma como: Fraser (2001), Denzin (1990), Thompson (1988), Folguera (1994) y García Nieto (1990); se pueden distinguir las siguientes fases:

-La preparación del contexto en el que ha de realizarse. Es aconsejable que la entrevista se desarrolle en la intimidad entre entrevistador y entrevistado con el fin de preservar un ambiente propicio, tranquilo y sin distorsiones.

-Es muy importante que se valore la relación entre entrevistador y entrevistado y las repercusiones que se deriven de la misma. Las relaciones de poder entre ambos pueden marcar los límites de la espontaneidad y sinceridad de la entrevista. Asimismo, es conveniente llegar a alcanzar el rapport entre ambos para facilitar la expresión natural de acontecimientos, pero también de las valoraciones ideológicas, religiosas y sentimentales que se deriven de los mismos. En este punto se hace aún más patente la relación entre la antropología y la historia oral (Elk, 1996).

-Vertebrar el proceso de forma que las cuestiones contengan un nivel de dificultad que vaya de lo más elemental y fácil a las cuestiones en las que se prevea un mayor nivel de complejidad.

-El entrevistador debe permitir que el entrevistado profundice en sus respuestas cuando estas son pertinentes respecto al tema de investigación.

-Identificar en el relato los sucesos narrados como consecuencia de vivencias directas y diferenciarlas claramente de aquellos otros que se deriven de hechos "conoce de oídas".

-Intervenir, fundamentalmente, como reacción a la desorientación o pérdida del "hilo del relato" por parte del narrador.

-Aunque los datos narrados sobre un hecho concreto no concuerden con los que el entrevistador tiene, no debe intervenir, o sólo hacerlo a posteriori y "en frío" con sumo tacto y considerando que lo que interesa realmente el la aportación subjetiva del narrador.

-Si el caso lo requiriera, puede ser aconsejable vertebrar el proceso indagador en varias fases espaciadas temporalmente para permitir cierta espontaneidad en las respuestas y que no incida en cansancio en las mismas y en el nivel de empatía entre entrevistador-entrevistado.

-Siempre ha de verificarse la información obtenida con otras fuentes. Un mismo suceso tendrá interpretaciones diferentes según la topografía social, política, económica, religiosa, étnica  o cultural  que ocupen los narradores con respecto al mismo.

 

En cuanto a la relación con otros métodos y técnicas, se puede afirmar que la historia oral se ha utilizado en una gran variedad de métodos-técnicas: historia de vida, relato de vida, estudios de casos, entrevistas de distintos niveles de estructuración y orientación disciplinar (sociología, psicología, antropología, enfermería, etc.). En la disciplina histórica comparte con otros métodos el carácter biográfico. Tal vez la principal diferencia -además de su propia naturaleza biográfica y/o testimonial- entre las fuentes orales y otras técnicas estriba en el carácter específico de las mismas, dado que al incorporarse a la disciplina histórica lo hacen dentro de un marco circunscrito a la "historia oral", pudiéndose interpretar ésta como todo proceso de indagación histórica mediante el que se generan o se usan las fuentes orales (Siles, 1999). Sin embargo, en el método histórico se amplía con el uso de técnicas biográficas como la historia de vida (life history) y el relato de vida ("life story"). Ya en 1970 Denzin señalaba la necesidad de distinguir entre dos conceptos "life story" (relato de vida) y "life history" (historia de vida). El primer concepto, "relato de vida", hace alusión a la historia de una vida contada por la persona que la ha vivido, por lo que el "relato de vida" (life story) tiene un componente subjetivo mayor; además el relato de vida suele emplearse para el estudio de acontecimientos concretos antes que para la reconstrucción biográfica de la vida de la persona estudiada, por lo que se buscan grupos de testigos que hayan compartido una determinada vivencia o l acontemiento que focaliza el estudio por encima de los que lo presenciaron (por ejemplo, la reconstrucción histórica de la batalla del Ebro con testimonios de ambos bandos). El segundo concepto Historia de vida (life history) debe emplearse para referirse a los estudios de casos sobre una persona o grupo de personas que comprenden no sólo el relato de la persona o personas sobre sus vidas, sino que cuenta, además, con un importante complemento documental que variará según el objeto y contexto del estudio y donde lo que se persigue, en principio, es la visión global de las vidas de los personajes estudiados. Pero tanto la entrevista como la historia oral pueden emplearse también en el método antropológico por antonomasia: la observación participante. La interacción entre métodos y técnicas en un marco transdisciplinar que a veces se da de una forma tan natural como poco consciente sólo demuestra algo tan obvio como escasamente apreciado: la complejidad de la realidad y la necesidad de permeabilizar las fronteras entre los diferentes cotos científicos debe orientar la evolución de las actividades científicas, sociales, políticas y económicas.

 

Bibliografía

 

Denzin, N. K. (1990)  Interpretive biography, Qualitative research methodes, vol. 17, Sage Publctions , Park/London/New delhi

Ek, S.B. (1996) Narraciones y realidad. Historia, antropología y fuentes orales, 1/XVI: 75-85

Grele, R.J. (1998) La historia y sus lenguajes en la entrevista de historia oral: quién contesta a las preguntas de quién y por qué. Historia y Fuente Oral, 5: 111-129.

Folguera, P. (1994) ¿Cómo se hace la historia oral? Eudema, Madrid.

Fraser, R. (1993) La historia oral como historia desde abajo. En: Ruiz, P.(dir.) La historiaografía. Ayer, Madrid.

García Nieto, C. (1990) Historia, Fuente y Archivo Oral.  Actas de Seminario "Diseño de Proyectos de Historia Oral". Ministerio de Cultura, Madrid.

Sarabia, B. (1989) Documentos personales e historias de vida. En: García Ferrando, M. (ed.)El análisis de la realidad social.Alianza, Madrid: 205-226.

Siles, J.1996) Enfermería y conflictos bélicos. Index de Enfermería. V/15:1-2

Siles, J.(1999) Historia de la enfermería. Aguaclara, Alicante.

Thompson, P. (1988) La voz del pasado. Historia oral. Alfonso el Magnánimo, Valencia.

 

 

 

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