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BIBLIOTECA LASCASAS ISSN 1885-2238

 

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Una economía del conocimiento para el desarrollo latinoamericano
Yesenia Musayón Oblitas1, Gianina Farro Peña1
1Universidad Peruana Cayetano Heredia. Facultad de Enfermería. Lima (Perú)

Biblioteca Lascasas [Bibl Lascasas] 2008; 4 (2)

 

 

 

 

 

Cómo citar este documento

 

 

Musayón Oblitas Y, Farro Peña G. Una economía del conocimiento para el desarrollo latinoamericano. Biblioteca Lascasas, 2008; 4(2). Disponible en <http://www.index-f.com/lascasas/documentos/lc0319.php> Consultado el 28 de Octubre del 2020

 

 

 

 

 Ref.

 

lc0319

País

 

Perú

Idioma

 

Español

Fecha de producción

 

2008

Productor

 

Las autoras

Proveedor

 

Yesenia Musayón Oblitas

Fecha de inclusión en la Biblioteca Lascasas

 

31-03-2008

 

 

 

 

 

Cada vez existe mayor claridad sobre el desarrollo del potencial humano para reducir la exclusión y la pobreza. Tal es así que en el año 2000, la Unión Europea se fijó para la próxima década un nuevo y ambicioso objetivo estratégico: "convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social"1. Si bien es cierto la Unión Europea (UE), sólo reúne a 27 estados miembros avanzados; esta iniciativa podría estar marcando la pauta para el resto de países que luchan por mantener y mejorar el bienestar de su población.

Para países en vías de desarrollo de diversos continentes, el reto es aún mayor, dado que la lucha diaria por sobrevivir los aleja del paso del desarrollo de la ciencia y la tecnología, convirtiéndose muchas veces en receptores y ejecutores de lo desarrollado en las grandes potencias mundiales. Existen aún millones de personas en el mundo que viven en pleno desconocimiento de lo que sucede a su alrededor, o no pueden beneficiarse de algunos descubrimientos tan sólo por no tener acceso a la información o no saber, que éstos existen.

En Latinoamérica, el desarrollo de la ciencia y la tecnología ha tenido dos acentuadas formas de evolución: por un lado existe el esfuerzo de muy pocos países por el desarrollo de las ciencias básicas y por otro, el comportamiento de la gran mayoría, de la aplicación de lo científico al desarrollo tecnológico. Ya sea de uno u otro modo, la producción científica de Latinoamérica representa sólo el 3.3% de la producción científica a nivel mundial2. Dicho porcentaje no sólo traduce la poca inversión de los gobiernos en cuanto a ciencia y tecnología se refiere, sino también el gran desfase entre la producción de conocimiento y el mejoramiento de las condiciones de vida y el desarrollo de los pueblos.

A pesar de todo ello, estamos a tiempo de ser protagonistas de un gran cambio que asegure bienestar a todos, y al parecer una de las estrategias es el contribuir a desarrollar o fortalecer un sistema de producción basado en el conocimiento, tal como lo plantea la UE "El reto primordial es evitar que los males sociales sean permanentes y que los ciudadanos queden atrapados en la exclusión o en oportunidades de baja calidad, de tal forma que se vean afectadas sus oportunidades para el resto de la vida"3.

Al final del siglo pasado, han cobrado relevancia los temas relacionados con las ciencias de la vida y el comportamiento humano. Conocer los códigos genéticos de los seres vivos, los progresos de la neurociencia, los mecanismos que explican la evolución de la inteligencia y como "piensan los cerebros humanos", son rasgos definitorios de las preocupaciones sociales y de parte de la focalización científica en este nuevo siglo y milenio. La ciencia y la técnica han ido proveyendo soluciones y aportando desarrollos en torno a la creación de la inteligencia artificial y virtual en máquinas y organizaciones, capaces de aprender, de auto-organizarse y de co-evolucionar. Estos descubrimientos son cada vez más globales gracias a diversas convergencias económicas, sociales, culturales, políticas, institucionales, etc."4.

Este escenario justifica antológicamente, sin duda alguna, la transformación definitiva de la sociedad de la información a la del conocimiento. En este momento la inteligencia, el conocimiento, el talento y la conciencia humana son centros de máximo interés para las ciencias naturales y las sociales5. Todo esto con el objetivo de lograr el máximo potencial del ser humano.

Esta nueva sociedad ha alterado las formas de producción e intercambio de bienes y servicios y el tipo de relaciones humanas cuantitativa y cualitativamente, las mismas que están siendo reforzadas, por el nacimiento de infraestructuras y super-estructuras más adecuadas a ellas. En este sentido, en la medida que una persona, haya desarrollado el máximo potencial de sus conocimientos y habilidades en una vida llena de valores podrá tener empleabilidad y principalmente acceder a un "trabajo decente"6, con salarios que le permita, siendo soltero, decidirse a consolidar una familia; y teniendo ya una; mantenerla y asegurar una vida digna para él y su descendencia. Esto a su vez permitiría que los hijos, puedan desarrollar, en un organismo sano, capacidades desde su infancia que le permita ser incluidos solidamente en la sociedad. Las capacidades de estos nuevos hombres y mujeres retroalimentaran con su producción a la sociedad que los acoge, la cual tendrá mejores herramientas en la lucha contra la pobreza, la enfermedad y la exclusión social.

Por ello es necesario apostar por el desarrollo del capital humano, desde la formación básica hasta la capacitación para el trabajo. Los gobiernos, la universidad y la sociedad en general cumplen un papel protagónico en esta lucha, dado que los nuevos conocimientos y creaciones científicas, tecnológicas y culturales pueden originar espacios de intercambio a nivel local, regional y mundial. Es necesario que la educación, conocimiento o información se extienda a cada uno de las  personas, reduciendo los límites por analfabetismo, falta de acceso a sistemas de información, desconocimiento del idioma o escasez de recursos económicos. El acceso a la información cada vez será más tangible si se dota al sujeto de capacidades para comunicarse y de hecho si se habilita la tecnología necesaria para poder hacerlo.

Las habilidades para la comunicación más que nunca deben desarrollarse, pero ahora no sólo pensando en la comunicación verbal, escrita o gestual, sino una comunicación basada en sistemas informáticos y en diversas lenguas. Las personas deben estar preparadas a comunicarse funcional y efectivamente con un receptor que no conocen, y probablemente que no conocerán nunca, pero con el cual puedan elevar su producción y productividad. Hablar con personas sin rostro a través de equipos electrónicos es cada vez más común, pero es necesario estar preparados cognitiva, técnica y hasta emocionalmente para poder enfrentarlo.

Los países de Latinoamérica pueden fortalecerse mutuamente estableciendo redes de comunicación y trabajo, intercambiando experiencia y conocimiento, tratando que la fortaleza de un país se convierta en el desarrollo del continente, siendo UNO se podrá enfrentar con éxito los vertiginosos cambios que se viven y teniendo como meta, una vida de calidad para TODOS.

Referencias Bibliográficas:
1. Parlamento Europeo. Conclusiones de la Presidencia. Consejo Europeo de Lisboa 23 y 24 de marzo 2000. [sede Web]. europarl.europa.eu; 2000-[acceso 10 de marzo del 2008]. Disponible: <http://www.europarl.europa.eu/summits/lis1_es.htm#a>
2. Centro Argentino de Producción Cientìfica y Tecnológica. Comparación de la producción científica de Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela. Science Citation Index. 2000 - 2004. Informe Técnico. Argentina: CAICYT - CONICET; Julio 2006.
3. Esping-Andersen G. ¿De nuevo hacia la buena sociedad?. En Esping-Andersen G. Gallie D., Hemerijck A., Myles J. Porqué necesitamos un Nuevo Estado Benefactor. Edición en Español Mexico: McGraw-Hill Interamericana; 2007. p. 6.
4. Terceiro, J.B y Matías, G. Digitalismo. El nuevo horizonte sociocultural. Madrid: Santillana; 2001.
5. Calvin, W.H. Como piensan los cerebros. La evolución de la inteligencia antes y ahora. Madrid: Debate; 2001.
6. International Labour Organization, Decent Work for All [sede Web]. Geneve: ilo.org; 1996-2008- [acceso 12 de marzo del 2008]. Disponible en: <http://www.ilo.org/global/About_the_ILO/Mainpillars/WhatisDecentWork/lang--en/index.htm>

 

 

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