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Revista INDEX DE ENFERMERIA (Edicin digital) ISSN: 1699-5988

 

 

 

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El óxido en la práctica enfermera

José Luis Gómez Urquiza
Enfermero, Granada

Index de Enfermería [Index Enferm] 2012; 21(3): 176

 

 

 

 

 

 

 

Cómo citar este documento

 

 

Gómez Urquiza, José Luis. El óxido en la práctica enfermera. Index de Enfermería [Index Enferm] (edición digital) 2012; 21(3). Disponible en <http://www.index-f.com/index-enfermeria/v21n3/2131.php> Consultado el

 

 

 

Sr. Director: Hace hoy ya un año y tres meses que finalicé la diplomatura de enfermería. Debido a los problemas económicos que está sufriendo España no he tenido la oportunidad de comenzar a realizarme como profesional, ni en un hospital público ni en uno privado. Y me gustaría aclarar que intentarlo, lo he intentando. He ido por diferentes ciudades visitando tanto centros públicos como privados y he enviado numerosos currículos por e-mail a los centros donde por lejanía no podía acudir. Tal y como se está viendo en las noticias, parece que esta situación de recesión va a continuar o incluso puede empeorar. Por ello no creo que tenga una oportunidad de trabajar como enfermero tampoco durante este año. Esto suscita en mí una duda, mejor dicho, una inquietud.
    Suenan en mí los ecos de las noticias en las que se condena a profesionales de enfermería por haber realizado prácticas desafortunadas durante el desempeño de su labor profesional. Estoy de acuerdo en que toda acción negligente debe ser investigada y juzgada. Sin embargo, no puedo evitar pensar en el día que, si esta situación de crisis económica empieza a mejorar, tenga que afrontar un contrato de sustitución de quién sabe si 15 días, un mes o dos. Es entonces cuando me pregunto cómo seré capaz de desenvolverme en esa situación después de no haber realizado durante casi dos años ninguna de las tareas diarias que la enfermería suele llevar a cabo en las diferentes zonas del hospital.
    Es cierto que en algunos hospitales o en países como Inglaterra durante tus primeros días o semanas en el hospital se realiza una evaluación de tus capacidades antes de incorporarte al puesto de trabajo o una enfermera más veterana supervisa tu trabajo durante ese tiempo. Pero también existen centros donde esto no se lleva a cabo por motivos que desconozco, entonces me pregunto ¿quién me avala cuando me encuentre solo realizando un turno de noche o cuando se me presente algún caso que ni si quiera durante las prácticas realizadas durante la carrera se me haya presentado? ¿Quién le da la seguridad al paciente de que esas personas que hace dos años que no han trabajado en un hospital podrán llevar de buen modo la sobrecarga de trabajo?
    No pretendo exculparme de un futuro error y por supuesto espero no cometerlo. Sé que me compete a mí como profesional de la salud el seguir formándome y aprendiendo de por vida. Esto lo entiendo y lo hago casi día a día. Pero ¿quién me forma o me supervisa durante mis primeros días en el terreno práctico? La mente tiene una memoria increíble pero lo que no se practica, aunque no se olvide, se oxida. Lo mismo ocurre con los idiomas. Por muy bien que se aprendan si se dejan aparte por un largo periodo de tiempo luego uno necesita un pequeño tiempo de adaptación para "relubricar" esos conceptos. Es ese pequeño tiempo de "relubricación" de mi práctica enfermera el que me preocupa, porque ese óxido chirriante me provoca un cierto riesgo de cometer algún error imperdonable.
    Entonces me paro a pensar y ver qué puedo hacer cuando incluso veo cerrarse las posibilidades de realizar un curso práctico de alguna especialidad por falta de plazas y exceso de solicitudes. La falta de presupuesto está mermando la oferta formativa ofrecida por las administraciones o entidades públicas, lo que cierra las puertas a personas que como yo, estamos interesados en realizar un curso teórico-práctico sobre quirófano, cuidados intensivos, emergencias o cualquier otra especialidad. Este tipo de cursos han reducido sus plazas y me resulta curioso que ni si quiera se mantengan las ya existentes cuando se trata de cursos sin remuneración económica, en el que uno se paga el seguro de cobertura, y en los que los hospitales reciben personas con sus estudios finalizados y que en muchos casos pueden servir como apoyo durante su formación en el lugar de trabajo. Esto es un gran obstáculo para desarrollar nuestras destrezas y habilidades como profesionales de enfermería y duele ver como la única manera de acceder a este tipo de formación práctica se consigue pagando un máster universitario o curso privado con unos altos precios y cada vez menos accesible por el aumento de las tasas de inscripción y la disminución en el presupuesto de becas para la gente de rentas más bajas.
    Como hasta ahora, seguiré formándome, en el aspecto teórico de mi profesión. Aunque sea a través de libros de las bibliotecas públicas o universitarias, porque también empiezan a escasear los cursos de formación teórica gratuita si no estás inscrito en alguna entidad de salud o sindical, que aún con una cuota anual asumible por gente con empleo quizás no lo sea tanto para los profesionales de salud que lleven mucho tiempo en el paro o cuyas familias no estén pasando por un buen momento económico. No pretendo que se regale formación y que todo se convierta en gratuito, porque existen materiales, docentes, salas de enseñanza o sitios web que hay que pagar y mantener. Pero con las grandes posibilidades de la enseñanza online y la disminución de costes que conlleva está claro que muchas empresas podrían sumarse a las iniciativas que algunas ya están llevando a cabo. Estas empresas ofertan plazas de pago y otras para personas que lleven desempleadas el tiempo que ellos estimen oportuno o con condiciones laborales precarias y que mediante una pequeña fianza que se devuelve al finalizar el curso se aseguran de que vas a aprovechar y realizar el curso. Con esto se conseguiría aumentar las posibilidades de acceso a personas con menos recursos.
    Mientras mejora la situación continuaré realizando solicitudes para cursos teóricos y prácticos, investigando, formándome y aprendiendo por mi cuenta con la esperanza de que el día que el teléfono suene y me ofrezcan un contrato disponga de una enfermera que me apoye y supervise o tenga unos días previos al contrato para acudir al lugar de trabajo del hospital y refrescar mi práctica. Porque como bien dicen muchos profesionales de la salud: "eso, se aprende con la práctica".

 

 

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