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Revista INDEX DE ENFERMERIA (Edicin digital) ISSN: 1699-5988

 

 

 

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Salud sexual y consulta de enfermería

Gabriel Vázquez Hachero, Juana Ponce Domínguez
Distrito Sanitario Huelva-Costa, Huelva, España

Index de Enfermería [Index Enferm] 2009; 18(3): 209-210

 

 

 

 

 

 

 

Cómo citar este documento

 

 

Vázquez Hachero, Gabriel; Ponce Domínguez, Juana. Salud sexual y consulta de enfermería. Index de Enfermería [Index Enferm] (edición digital) 2009; 18(3). Disponible en <http://www.index-f.com/index-enfermeria/v18n3/20910.php> Consultado el

 

 

 


Sr. Director
: Recientemente hemos tenido la oportunidad de realizar un curso sobre formación en salud sexual que nos ha hecho reflexionar sobre nuestra práctica diaria a la hora de abordar temas de sexualidad con los pacientes en general y con los ancianos en particular. Cuando realizamos una valoración de enfermería por Patrones Funcionales de Salud de Majory Gordon y abordamos el patrón nº 9 sobre sexualidad y reproducción, con frecuencia, nos limitamos a preguntar si la persona tiene hijos, está casada, etc.
    En la clasificación de diagnósticos enfermeros de la North American Nursing Diagnosis Association (NANDA), el dominio 8 está dedicado a la sexualidad. Este dominio consta, a su vez, de 3 clases: identidad sexual, función sexual y reproducción. En la clase 2 (función sexual) aparecen dos diagnósticos de enfermería: disfunción sexual (00059), que se define como el "estado en el que un individuo experimenta un cambio en la función sexual, que es considerada como insatisfactoria, inadecuada o no gratificante", y patrón sexual inefectivo (00065), que es definido como "estado en el que un individuo expresa preocupación respecto a la propia sexualidad". Las otras dos clases pertenecientes a este dominio se encuentran aún por desarrollar.
    La sexualidad está presente durante toda nuestra vida, desde el nacimiento hasta la muerte; tiene relación con nuestras emociones, actitudes, pensamientos y sentimientos. Es por ello por lo que se debe dar educación en sexualidad a lo largo de todas las etapas del ser humano. En este sentido, en la Cartera de Servicios de Atención Primaria (AP) 2008 del Servicio Andaluz de Salud (SAS)
1 se habla de educación sexual en la infancia y adolescencia, definiéndola como aquellas actuaciones encaminadas a la educación de los familiares en el desarrollo sexual normal en la infancia y adolescencia y orientada a la educación sexual, prevención del embarazo no deseado y de las infecciones de transmisión sexual de la población adolescente. Además, forma parte de esta cartera de servicios el "Programa Forma Joven", que se define como el conjunto de actividades preventivas y de promoción de la salud dirigido a adolescentes y jóvenes de ambos sexos. Estas actividades se realizan en centros educativos y en colaboración con otros sectores institucionales (educativo, Instituto de la Juventud, Instituto de la Mujer, etc.). Entre los objetivos específicos de este proyecto en materia de sexualidad se encuentran: favorecer una política de anticoncepción efectiva, promover una conducta igualitaria entre géneros, alertar sobre las consecuencias de las conductas mediadas por el alcohol, así como los efectos del tabaco y otras posibles adicciones.
    Los contenidos de Educación para la Salud (EPS) han adquirido gran importancia en los últimos años, sobre todo porque se ha constatado que las enfermedades causantes de más muertes prematuras están relacionadas con estilos de vida y hábitos individuales. Se sabe, por otra parte, que es en la infancia donde se van modelando las conductas que dañan la salud; de ahí que el período de enseñanza obligatoria resulte el más adecuado para tratar de potenciar los estilos de vida saludables en sexualidad desde el sistema educativo. Se contribuirá así a que, en el futuro, se alarguen los períodos de bienestar personal y disminuya la incidencia de las enfermedades ligadas en mayor medida al tipo de vida y las conductas de riesgo de cada individuo.
    Como parte de este concepto de salud, la educación sexual debe estar presente en los programas de salud escolar no sólo como información sobre sus aspectos biológicos sino que también es preciso incluir información, orientación y educación sobre los aspectos afectivos, emocionales y sociales, de modo que las alumnas y los alumnos lleguen a conocer y apreciar los papeles sexuales femenino y masculino y el ejercicio de la sexualidad como actividad de plena comunicación entre las personas. Una buena EPS debe pretender que el alumnado desarrolle hábitos y costumbres sanos, que los valoren como uno de los aspectos básicos de la calidad de vida y que rechacen las pautas de comportamiento que no conducen a la adquisición de un bienestar físico y mental.
    Además, se hace referencia en la cartera de servicios a la "atención relacionada con la salud sexual y etapa reproductiva" de la persona adulta,
1 haciendo especial hincapié en temas de anticoncepción, prevención de infecciones de transmisión sexual, etc, prestando una especial atención a personas con prácticas de riesgo, mujeres en edad fértil, mujeres inmigrantes, parejas y hombres.
    Pero ¿y las personas de la tercera edad? ¿Ya no necesitan saber nada sobre temas de sexualidad? No debemos olvidar el derecho de nuestros mayores a la sexualidad ya que el envejecimiento fisiológico no es una enfermedad que impida disfrutar de la sexualidad, sino que, para algunas personas, puede ser un volver a reencontrarse, por ejemplo tras la marcha de los hijos. Se queda la pareja sola, sin preocupaciones de embarazos no deseados y con tiempo para volverse a querer.
    Además, a nivel individual, en el día a día en los Centros de Salud acude un buen número de personas con problemas de sexualidad a nuestras consultas. Pueden ser personas ancianas, mujeres en la menopausia y el climaterio, personas con determinadas enfermedades (crónicas o no) que cursan con dificultades sexuales, ya sea por su propia etiología o bien como efecto secundario de los tratamientos que reciben, hombres con disfunciones sexuales. En este sentido, las enfermedades crónicas pueden afectar la salud sexual por múltiples razones, desde las meramente orgánicas hasta las psicológicas. Cualquier enfermedad crónica, sea del origen que sea, acaba afectando a diferentes órganos y sistemas y, por tanto, también acaba produciendo problemas sociales, laborales, familiares, de pareja y de autoestima; esto, ineludiblemente, afecta también a la vida sexual.
    Se calcula que, alrededor del 80% de los problemas sexuales que presentan los pacientes, se debe a confusiones, a falta de información adecuada o a déficit educativos que pueden ser resueltos en el contexto de un adecuado asesoramiento en consulta. Esta particularidad hace que las enfermeras de AP tengan un acceso privilegiado a personas con determinadas alteraciones sexuales, convirtiéndose esta relación en una relación de continuidad, lo que supone una capacidad de seguimiento del progreso de las alteraciones así como del proceso terapéutico, convirtiendo la propia consulta de enfermería en el lugar ideal para ofrecer educación en salud sexual. Las enfermeras de AP pueden informar, asesorar y educar a sus pacientes en muchos de los problemas de índole sexual que pueden presentar o bien derivarlos a otros profesionales especializados si cuentan con la formación adecuada.
    La educación sexual se hace cada vez más necesaria en una sociedad que parece estar muy bien informada. Sin embargo, a juzgar por datos objetivos, presenta altas dosis de desconocimiento y errores, tanto en jóvenes como en adultos, que afecta gravemente al equilibrio emocional. Enseñar a conocer y aceptar el propio cuerpo, a buscar información o a demandar ayuda es educar para ser capaces de establecer con los demás unas relaciones más sanas y satisfactorias.
    Tenemos que romper tabúes empezando por los nuestros, pues nos hemos dado cuenta que con un sencillo consejo que se le dé a un paciente en la consulta podemos abrirle el camino para resolver sus problemas en sexualidad. En definitiva, debemos conseguir que hablar de sexualidad sea un tema más y lo abordemos con la misma naturalidad que cuando lo hacemos sobre diabetes o hipertensión.

Bibliografía

1. García Rotlán J. Dirección. Cartera de Servicios de Atención Primaria 2008. Servicio Andaluz de Salud. Sevilla, 2008. Disponible en <http://www.sas.junta-andalucia.es/principal/documentosAcc.asp?pagina=gr_cartera2008> [Consultado el 12.12.2008].

 

 

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