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El factor humano en la perimetría automatizada

Feliciano Santos Blanco
Servicio Oftalmología, Hospital Universitario Reina Sofía, Córdoba

Index de Enfermería [Index Enferm] 1998; 23:43-44

 

 

 

 

 

 

 

Cómo citar este documento

 

 

Santos Blanco F. El factor humano en la perimetría automatizada. Index de Enfermería [Index Enferm] (edición digital) 1998; 23. Disponible en <http://www.index-f.com/index-enfermeria/23revista/23_articulo_43-44.php> Consultado el

 

 

 

Sr. Director: La exploración del campo visual, en el pasado fundamentalmente y aún hoy en el presente, se realizaba de manera manual mediante la perimetría cinética y el perímetro de Goldmann, con lo que la subjetividad del perimetrista influía en la evaluación de la sensibilidad del paciente a la luz. La reproductibilidad de la prueba era difícil de conseguir. Hasta la incorporación de la perimetría automatizada no se elimina en gran parte esta subjetividad del perimetrista estandarizando la exploración y reproduciéndola, por lo que reduce (sin eliminar en ningún caso) la necesidad de un perimetrista cualificado1.
     Este planteamiento me ha hecho pensar en la necesidad de cambiar la idea de que realizar una adecuada exploración perimétrica, pueda hacerla cualquiera. El perimetrista debe ser un profesional enfermero absolutamente cualificado en oftalmología en general, fundamentalmente en Glaucoma Neurooftalmología, en ciertos conceptos estadísticos (desviación media, stándar, etc) y además perfecto conocedor de la técnica perimétrica. Si no es así, se reduce al perimetrista a la condición exclusiva de técnico en el manejo de una máquina, un autómata como el perímetro.
     Pero lo que no podemos ni debemos olvidar es que el objeto del procedimiento exploratorio son los órganos visuales de una persona. Como es bien sabido, la enfermería basa su contenido profesional en la concepción de la persona como un ser biopsicosocial y la aportación de la disciplina enfermera y en base a ella, el ámbito competencial de los profesionales se concreta en la prestación de cuidados. Cuidados que enfocan la intervención enfermera sobre:
     1. Las alteraciones de las capacidades de los pacientes para satisfacer sus necesidades básicas (respiración, alimentación, actividad-movilidad, higiene, comunicación, relación, seguridad, autoestima, autodesarrollo, aprendizaje, etc).
     2. Los déficits de los pacientes para el autocuidado.
     3. Las intervenciones decididas por otros profesionales del equipo sanitario, que generan necesidad de ayuda para su realización (procedimientos, diagnósticos, administración de tratamientos...)
2.
     Aunque en este tercer punto puede parecer que es donde se puede encuadrar mejor nuestra actuación, particularmente creo que lo hacemos y lo debemos hacer en los tres. Porque: ¿acaso nuestros pacientes no tienen necesidades que cubrir en el ámbito de la actividad-movilidad, relacionado con dificultades de visión; la higiene; como la comunicación, fundamental en la relación profesional-paciente, familia, amigos...; seguridad, relacionado con la pérdida de función visual; autoestima, en relación a sentimientos de infravaloración, dependencia, etc.
     ¿No somos corresponsables en la educación para el autocuidado, derivada de necesidades clínicas y/o quirúrgicas?. Para adaptarnos a la nueva realidad tecnológica ¿no ha habido que especializarse aún más?. En esta línea de aproximación a la persona, cliente, paciente, usuario, quiero defender esta reflexión. Porque no creo que sin una buena concepción de nosotros mismos como profesionales de los cuidados, de prestadores de cuidados, podamos hacer que una exploración perimétrica pueda resultar un éxito tanto para la autoestima de la persona como desde el punto de vista técnico, o por el contrario, dicha exploración puede resultar un fracaso en ambos casos.
     Si nuestra actitud hacia la persona no trasmite interés y convencimiento de que la prueba es importante para analizar su campo de visión, el paciente adoptará una actitud de aburrimiento, de poco interés, lo que hará su realización difícil y laboriosa con escasos resultados, lo que cuestionará la validez de los mismos y del examen perimétrico. El paciente tiene que saber qué es lo que esperamos de él para obtener un examen de calidad por lo que cualquier tipo de duda, de pregunta que nos haga, deberá tener respuesta para que su preocupación desaparezca. En el caso que nos ocupa de la perimetría automatizada hay que tener en cuenta una serie de observaciones:
     1. Es fundamental administrar las instrucciones adecuadas al paciente, por lo que hay que invertir bastante tiempo para instruir al enfermo, sobre todo si es la primera vez que realiza la prueba.
     2. En la perimetría automatizada con determinación del valor umbral, el perímetro determina automáticamente el límite de percepción del paciente, como consecuencia de ello aproximadamente la mitad de las señales aplicadas no son percibidas. Este hecho resulta frustrante para los pacientes, acostumbrados a la perimetría cinética de tipo manual, técnica que siempre ofrece una compensación al enfermo, la percepción del estímulo. Si se le advierte al paciente, antes de la prueba, que no percibirá todos los estímulos, su preocupación desaparecerá y mejorará la calidad del examen.
     3. Hay que tener en cuenta las características psicológicas del paciente y sobre todo considerar las consecuencias emocionales que confluyen en una enfermedad como el Glaucoma que es asintomática, crónica y potencialmente desastrosa para la visión, pero al mismo tiempo una enfermedad que hoy día se puede controlar satisfactoriamente.
     4. Lograr del paciente la comprensión y colaboración para la correcta realización de la prueba, ya que esto es muy importante para el establecimiento de la terapéutica y controles próximos adecuados
3.
     De aquí que la perimetría haya que entenderla como una prueba psicofísica desde dos puntos de vista: del explorador, el perimetrista, como perfecto conocedor de la ciencia oftamológica y de la técnica perimétrica, lo que convierte su experiencia en un procedimiento casi artesanal, y del explorado, el paciente, como un ser biopsicosocial con las connotaciones antes mencionadas.

Bibliografía

1. Tens M.A, Goñi J. Curso Básico de Perimetría Automatizada. Lab. Aicon, 1993. 1-2.
2. Asociación Nacional de Directivos de Enfermería. Gestión del Producto Enfermero, 1996. 2-3.
3. Campbell C. Tratado de Enfermería. Diagnósticos y Métodos. 2ª Edición. Edit. Doyma, Barcelona 1987. 10-11
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