ENTRAR            

 


 

EVIDENTIA: ISSN 1697-638X 2017 v.14 e10838

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CARTA AL DIRECTOR

 

Comentar este articulo

Documentos relacionados

 Sumario

 Documento anterior

Documento siguiente

Enviar correo electronico al autor 

 

 

Vacunación antineumocócica. ¿Sabemos lo que prescribimos?

Inmaculada Lendínez Durán
Residente 3º año Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Mancha Real. Jaén, España

Manuscrito recibido el 14.1.2016
Manuscrito aceptado el 5.8.2016

Evidentia 2017; vol. 14

 

 

 

Cómo citar este documento

Lendínez Durán, Inmaculada. Vacunación antineumocócica. ¿Sabemos lo que prescribimos?. Evidentia. 2017; vol. 14. Disponible en: <http://www.index-f.com/evidentia/v14/e10838.php> Consultado el

 

 

 

 

 

 

Sr. Director: Ha llegado a mi buzón electrónico un correo acerca de la existencia de un grupo de trabajo cuyo objetivo es hacer llegar a los profesionales sanitarios información sobre vacunación antineumocócica, la cual está progresivamente en auge desde la comercialización de la vacuna anti-neumocócica polisacárida 23 valente (VNP23) y aún más con la vacuna anti-neumocócica conjugada 13 valente (VCN13)1,2 Este suceso me plantea varias cuestiones: ¿qué conocimientos tenemos el personal sanitario acerca de este tipo de vacunas? ¿Sabemos lo que estamos prescribiendo?

En España, el S. Pneumoniae o neumococo es el agente patógeno más frecuentemente identificado en la neumonía adquirida en la comunidad, responsable de hasta el 63,7% de la misma y con una mortalidad de hasta el 12,5%.2,3 Las formas más graves de infección neumocócica se incluyen en la enfermedad neumocócica invasiva (ENI), que agrupa los casos de bacteriemia (asociada o no a neumonía), meningitis, pleuritis, artritis, peritonitis primaria y pericarditis2 y con una letalidad en torno al 15%-20% en adultos jóvenes y en un 30%-40% en personas mayores de 65 años.1

Diferentes grupos de trabajo han subrayado la necesidad de la vacunación con VNC13 y VNP23 en pacientes pertenecientes a grupos de riesgo y desde 2004 a todos los mayores de 65 años puesto que disminuye la prevalencia y mejora el pronóstico de la enfermedad.1,2 Existe sólida evidencia de que la inclusión de VNC13 en el calendario de vacunación infantil conllevará el desarrollo de una inmunidad comunitaria que tendrá efectos protectores indirectos en toda la población, incluyendo los mayores de 64 años.1 Pero, ¿los profesionales sanitarios somos conscientes de estos beneficios? ¿Hay barreras para prescribir este tipo de vacunas? Y si no las hay, ¿por qué nos cuesta tanto recomendar la vacunación, por desconocimiento o por rechazo de nuestros pacientes? Lo que me lleva a otra cuestión: ¿conocen los pacientes los beneficios que aporta la vacunación para su salud? Todas estas preguntas han hecho cuestionarme que quizás no somos conscientes de lo importante que puede ser prescribir esta vacuna y probablemente no somos capaces de que esta información llegue correctamente a nuestros pacientes, por ello, puede haber cierto desconocimiento o rechazo a la vacunación a pesar de que, desde múltiples instituciones, se nos invita a informar de manera adecuada a las personas mayores o pertenecientes a grupos de riesgo de las posibilidades de vacunación frente a neumococo, tanto recomendadas como no recomendadas por motivos de salud pública.1

En un estudio realizado en 2011 en Madrid se efectuó una encuesta a un grupo de médicos tanto de atención primaria como de atención hospitalaria acerca de vacunación con VNP23 en su medio, si la recomendaban y qué barrera encontraban entre otras cuestiones. En los resultados de este estudio destacó que tanto la adherencia a las recomendaciones de vacunación antineumocócica en adultos como los conocimientos de las indicaciones fue superior entre médicos de Atención Primaria respecto a los que ejercen su actividad en un medio hospitalario, hecho que es similar en otras encuestas realizadas a nivel internacional. Como obstáculos encontraron el desconocimiento de la historia vacunal del paciente y la desconfianza o rechazo del paciente a la VNP23 y que podría tener su origen en las reservas concebidas en la población general respecto a la seguridad de la vacuna antigripal y los efectos adversos generados por la misma. Entre las soluciones, este estudio propone la difusión de campañas educacionales y facilitar el acceso a la historia previa de inmunizaciones del paciente.4

Por lo tanto quiero subrayar la importancia de la puesta al día en el conocimiento sobre las vacunas VNC13 y VNP23, sus indicaciones y recomendaciones de grupos de trabajo. Es interesante recalcar que, a pesar de haber observado un descenso significativo en las hospitalizaciones por neumonía bacteriémica (74%) después de su inclusión,5 las cifras de vacunación distan de ser óptimas con respecto a otros países.4 Este hecho no se limita solo al ámbito médico sino que engloba también al personal de enfermería, cuya labor frente al paciente le permite poner en conocimiento, recomendar y concienciar de los múltiples beneficios de este tipo de vacunas y cooperar, junto al personal médico, en aumentar la cobertura de la vacunación. Todo este trabajo conjunto se traducirá a medio y largo plazo en una menor prevalencia de la enfermedad, menor número de hospitalización por esta causa e incluso un descenso en la mortalidad por enfermedad neumocócica invasiva.

Por lo tanto, ante el auge de este tipo de vacunas y sus beneficios y la creciente información que se está recopilando en este ámbito, quiero subrayar la importancia de los medios de divulgación científicos como vector para hacer llegar estos conocimientos a todos los niveles profesionales sanitarios para así poder dar mayor cobertura de vacunación y que las reticencias que pudiese haber en este ámbito sean limadas tanto por el personal sanitario como por la población general. Es necesario que cada uno en su ambiente laboral trabaje para estar al día de las recomendaciones y novedades que puedan surgir en este tema y que facilite el conocimiento de las mismas tanto al resto de compañeros como, por supuesto, a los principales beneficiarios que son nuestros pacientes.
 

Bibliografía

1. Grupo de trabajo vacunación frente a neumococo en grupos de riesgo 2015 de la Ponencia de Programas y Registro de Vacunaciones. Utilización de la vacuna frente a neumococo en grupos de riesgo. Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 2015.
2. Irizar Aramburu MI. Epidemiología de la neumonía adquirida en la comunidad. Aten Primaria. 2013; 45(10):503-513.
3. Picazo JJ. Consenso sobre la vacunación anti-neumocócica en el adulto con patología de base. Rev Esp Quimioter 2013; 26(2):81-91
4. Fernández-Ruiz M, Mon Trotti V, Serrano Frontaura A, López-Medrano F. Conocimiento y adherencia a las recomendaciones de vacunación antineumocócica en adultos entre médicos de atención primaria y hospitalaria. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2012; 30(6):348-355.
5. Casas Maldonado, F. Recomendación de la vacuna antineumocócica en las enfermedades respiratorias crónicas. Semergen. 2014; 40(6):313-325.

Principio de pgina 

error on connection