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La gran dificultad: aplicar las evidencias a los cuidados cotidianos

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Evidentia 2006 ene-feb; 3(7)

Manuscrito aceptado el 05.09.05

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La gran dificultad: aplicar las evidencias a los cuidados cotidianos

Mariangela Passalenti1
1 Diplomada en Enfermería por la Universidad de Medicina y Cirugía  de Udine, Italia.

Cómo citar este documento: Passalenti M. La gran dificultad: aplicar las evidencias a los cuidados cotidianos. Evidentia 2006 ene-feb; 3(7). En: http://www.index-f.com/evidentia/n7/195articulo.php [ISSN: 1697-638X]. Consultado el


    Durante las dos últimas décadas, determinadas áreas médicas y sanitarias han experimentado un rápido desarrollo. Entre ellas cabe mencionar las siguientes: evaluación de tecnologías médicas, investigación de los servicios de salud, validación de los resultados médicos y de la efectividad de la práctica clínica, análisis de la calidad de la asistencia y otras con denominaciones más sofisticadas que contribuyen a soportar lo que se ha dado en llamar medicina basada en la evidencia (MBE) o su denominación más cercana: cuidados de salud basados en la evidencia o práctica clínica basada en evidencias (PBE)

    Entre las propuestas de la MBE destaca el establecimiento de una poderosa infraestructura tecnológica que sirva de base al intercambio amplio de información en la sociedad. La MBE aporta un marco conceptual nuevo para solucionar los problemas clínicos. En él se aproximan los datos de la investigación clínica a la práctica médica mediante la búsqueda sistemática, evaluación crítica y aplicación de los hallazgos de los estudios científicos a la práctica asistencial cotidiana.

    En la práctica clínica diaria, los profesionales sanitarios se encuentran con la necesidad de tomar decisiones constantemente. Normalmente, estas decisiones parten de los conocimientos aprendidos durante el ciclo formativo, de indicaciones de otros profesionales o de la propia experiencia.  La mayoría de los que necesitan información en salud deben confiar en la revisión de las investigaciones originales como una vía para enfrentar la sobreabundancia de información. Ocupan, entonces, las revisiones una posición clave en la cadena que enlaza los resultados de la investigación en un extremo, con los mejores resultados sanitarios en el otro.

    El primero de los pasos es conocer las necesidades de información del profesional sanitario y elaborar estrategias de búsqueda correctas. Es necesario convertir la necesidad de informacione en preguntas clínicas muy bien definidas, a las que es posible intentar dar una respuesta. A las preguntas genéricas como: ¿qué es la disfagia?, o ¿cómo se maneja  el paciente con las lesiones de decúbito?, no se contestan si no es considerando la complejidad de la propia pregunta, el lugar en el cuál se formula, y el profesional que lo hace.

    Una pregunta típica bien formulada necesita tres o cuatro elementos: el contexto y el tipo de paciente, el tratamiento y la alternativa eventual y, finalmente, el éxito o el resultado. Formulada la pregunta y clarificadas sus dimensiones, la siguiente fase es la búsqueda de la mejor prueba de eficacia disponible en los bancos de datos biomédicos. Una vez recuperada la mejor prueba disponible de la literatura, que puede tener una naturaleza metodológica muy heterogénea -ensayos originales, revisiones sistemáticas, guías clínicas-, la PBE ayuda a realizar una valoración crítica de cuánto se ha publicado. Es necesario hacer un análisis de la literatura para poder establecer la calidad del estudio, la minuciosidad de la información, su aplicabilidad a nuestro paciente, etc. A este punto sigue la fase nada sencilla de la integración de cuanto se aprendió a la nuestra práctica clínica y la evaluación continuada del nuestro funcionamiento profesional (véase la tabla 1).

Tabla 1. Un recorrido por el modelo de la PBE.

-Convertirla en preguntas susceptibles de respuesta. (Formular la pregunta)

-Localizar eficientemente la mejor evidencia en: (Buscar la evidencia)

-Evaluar críticamente la evidencia en términos de validez (aproximación a la verdad) y utilidad (aplicabilidad clínica).  (Valoración crítica)

-Aplicar los resultados de la evaluación crítica a la práctica clínica.  (Aplicarla a la práctica)

-Evaluar nuestro rendimiento.

    En mi opinión el momento más difícil de la PBE es la aplicación de las evidencias en los cuidados diarios. Una práctica basada en evidencias promueve que nuestras decisiones se basen en la utilización consciente y crítica de la investigación más reciente, sin olvidar la experiencia profesional, las preferencias y valores de los pacientes y los recursos disponibles. Estos elementos se deben situar en un contexto social, político, ético y legal que finalmente debe impulsar la aplicación de la mejor actuación enfermera para un paciente que se encuentra en una situación clínica y personal compleja e intransferible.                           

    En la enfermería, el déficit de actualización se hace más patente que en otras disciplinas sanitarias. Hay multitud de factores que podrían destacarse, entre ellos, la falta de motivación para el estudio, la falta de reconocimiento, las pocas posibilidades de desarrollo profesional y las diferencias  en cuanto  a disponibilidad de medios con respecto a otros profesionales sanitarios. Generalmente nuestras necesidades formativas no están cubiertas porque:

    -Los libros de texto en los que basamos nuestro conocimiento científico no están al día.

    -Nuestras revistas, no cumplen con rigurosos controles de calidad y la información que nos proporcionan está desorganizada.

    Nuestros conocimientos y la práctica clínica se deterioran si no son continuamente revisados y actualizados atendiendo a las mejores pruebas de que podamos disponer (véase la tabla 2).  Nuestras actuaciones pueden, en determinados momentos, ser erróneas, estar desfasadas o carecer del rigor exigible para poder ser consideradas de calidad.  Podemos fácilmente hacer lo que no se debe y no hacer lo que se debe. Estos motivos determinan la necesidad de fundamentar las recomendaciones y la práctica profesional en la evidencia científica o en las pruebas. La enfermería basada en evidencias constituye una estrategia de auto-formación que proporciona los fundamentos para la promoción de un autoaprendizaje crítico y constructivo.

Tabla 2. ¿Cómo mantenerse actualizado?

Nuestra práctica clínica puede mantenerse actualizada:

-Aprendiendo cómo practicar EBE nosotros mismos.

-Buscando y aplicando resúmenes de MBE  y EBE elaborados por otros.

-Aceptando protocolos basados en la evidencia desarrollados por nuestros colegas.

-Recomendaciones basadas en la escala de evaluación de la evidencia.

     Todos los profesionales a lo largo del tiempo se encuentran en la necesidad de contestar a preguntas que nacen desde la práctica diaria: ¿Es correcto lo que estoy haciendo? ¿Podría hacerlo de otra manera? ¿Hay alternativas a este tratamiento? ¿Cuál es la causa que ha creado este problema? ¿Cómo puedo mejorar mi intervención? ¿Cómo reaccionara la persona a la que doy ayuda? Los enfermeros se encuentran, entonces, frente a dudas, y la duda genera conciencia. La EBE es una estrategia, un método para buscar respuestas a dudas que nacen en la práctica clínica: nos pone en la condición de crear correctamente una pregunta para la cual se puede encontrar una respuesta.

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