ISSN: 1697-638X 

 


     

 

Hipertensión y ejercicio

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Evidentia 2005 sept-dic; 2(6)

Manuscrito aceptado el 12.04.05

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Hipertensión y deporte*

Román Muñoz1 y Ana Mª Cazorla2.
1Médico de familia. Centro de Salud de Cebreros (Madrid, España) 2Enfermera de Atención Primaria. Centro de Salud de Cebreros cebreroseap@yahoo.es
*Versión divulgativa publicada en: Múñoz, Román y Cazorla, Ana Mª. Hipertensión y deporte. Revista Freestyle. Nº 41. Noviembre 2004. 

Cómo citar este documento: Muñoz R, Cazorla AM. Hipertensión y deporte. Evidentia 2005 sept-dic; 2(6). En: http://www.index-f.com/evidentia/n6/137articulo.php [ISSN: 1697-638X]. Consultado el

Resumen

     Se calcula que un 20% de la población padece hipertensión arterial (HTA) y, de ellos, uno de cada tres lo desconoce. En este artículo te explicamos cómo el deporte puede ayudar tanto en la prevención como en el tratamiento de la hipertensión arterial.

Conociendo los datos

    El 20% de la población padece hipertensión arterial1 (HTA).

    En la última maratón de Madrid llegaron a la línea de meta unos 8.400 corredores y, en base a los datos antes expuestos, podría calcularse que unos 1.700 eran hipertensos y, de ellos, casi 600 no lo sabrían. Esto nos puede llevar a plantearnos algunas preguntas: ¿cómo sé que soy hipertenso? y, en caso de que así sea, ¿es bueno realizar deporte?, ¿todos los deportes?, ¿a qué intensidad?

Conociendo la enfermedad

    La HTA, en la inmensa mayoría de las ocasiones, no produce ningún síntoma2, por lo que la única manera de conocer nuestra tensión es midiéndola con aparatos de medida de presión arterial. En la actualidad, por consenso internacional, se considera hipertensa a aquella persona que tenga cifras de presión sistólica (máxima) mayor o igual a 140 mmHg y/o una presión diastólica (mínima) mayor o igual a 90 mmHg3. Estas cifras deben ser obtenidas en reposo y en al menos tres mediciones separadas entre sí por un mínimo de una semana entre cada una de ellas y por un máximo de tres meses4.

    Una vez confirmada la hipertensión, ¿qué se debe hacer? Puede parecer algo obvio, pero si todavía no has ido al médico, acudir para iniciar un control. Si las cifras de presión arterial no son muy elevadas, lo más probable es que te aconseje iniciar un tratamiento no farmacológico, con cuatro medidas básicas de gran eficacia (véase la tabla 1): reducción de peso, restricción del consumo de alcohol, reducción de la ingesta de sal y realización de ejercicio físico5.

Tabla 1. Tratamiento no farmacológico de gran eficacia: toma nota de estas cuatro recomendaciones.


Reducción de peso
Restricción del consumo de alcohol
Reducción de la ingesta de sal
Realización de ejercicio físico adecuado

 

Martín Zurro A., Cano Pérez J.F. Conceptos, organización y práctica clínica. 4ª edición. 1999. Pág.658-689.

El ejercicio adaptado a la persona con hipertensión

    En la práctica hay dos formas básicas de ejercicio físico:

    - Ejercicio dinámico: es predominantemente isotónico y aeróbico; es decir, se realizan contracciones rítmicas de flexión y extensión de grupos musculares empleándose un sistema metabólico que requiere la presencia de oxígeno -andar, correr, nadar o montar en bicicleta-6.

    - Ejercicio estático: de predominio isométrico y anaeróbico; es decir, se realizan contracciones musculares relativamente largas y constantes sin movimiento o con movimiento limitado, y que no precisa oxígeno para su metabolismo -levantamiento de pesas o jugar al tenis-6.

    El ejercicio recomendado para hipertensos es el dinámico7,8. Pero hay que tener cuidado con asociar por sistema determinados deportes con beneficio o perjuicio respecto a la tensión arterial, ya que la clave está en la intensidad del mismo. Correr puede resultar beneficioso, pero si lo hacemos a nivel de competición hasta la extenuación, o corremos distancias cortas a alta velocidad, caeremos en situaciones de predominio anaeróbico. Existe bibliografía que recomienda o desaconseja determinados deportes en pacientes hipertensos, pero siempre hay que mantener la racionalidad a la hora de llevarlos a la práctica.

    En la persona que realiza un entrenamiento físico regular y de intensidad suficiente se producen unas modificaciones adaptativas en el sistema cardiovascular9. En un entrenamiento de tipo dinámico, se observará una disminución tanto de la presión sistólica (PAS) como de la diastólica (PAD). En el caso de un entrenamiento estático, en general, la presión arterial no se modificará, aunque en algún estudio se observa una mínima reducción de la PAD.

    Pero, ¿cuánto tiempo se debe mantener el ejercicio regular y con qué intensidad? El descenso de la presión arterial es mayor cuando la intensidad del ejercicio es moderada y éste se mantiene durante largo tiempo. Este descenso se produce precozmente tras el inicio del entrenamiento -entre tres semanas y tres meses- y el efecto no aumenta a partir del noveno mes10. Se requieren tres o más sesiones semanales de ejercicio de una duración de entre 30 y 60 minutos, de intensidad entre el 55 y el 85% de la frecuencia cardiaca máxima (FCmax), para cuya medición es muy interesante la utilización de un pulsómetro. Esta capacidad máxima varía con la edad, y una fórmula simple para calcularla es: FCmax= 220-años de edad.

    Lo ideal sería un deporte en el que podamos mantener una conversación con facilidad mientras lo practicamos. Existe un aforismo entre corredores de ruta y maratón que dice: "más vale empezar como un viejo para terminar como un niño, que empezar como un niño y terminar como un viejo". Así, el ejercicio físico ideal para el control de la hipertensión es, precisamente, ese que mantiene ritmos de "viejo", siempre con gran margen de reservas y que no llega nunca a la extenuación.

    Lo aconsejable es diseñar un programa de ejercicios de forma individualizada para cada paciente según su edad, tiempo disponible, capacidad física y de entrenamiento. Los deportes colectivos, de competición y aquellos en los que resulta muy difícil dosificar la intensidad, no son recomendables para el hipertenso. Tampoco lo son los ejercicios isométricos, es decir, aquellos en los que el individuo realiza grandes esfuerzos en poco tiempo, como las carreras de velocidad, levantamiento de pesos o lucha11. En resumen, el ejercicio físico practicado de forma regular es una medida altamente recomendable (véase la tabla 2), debiendo ser predominantemente aeróbico o dinámico, y adecuado a nuestra edad y capacidades.

Tabla 2. Ejercicio saludable. Ejercicios recomendados y desaconsejados para pacientes hipertensos.

Recomendados

Desaconsejados

Caminar, jogging, carrera de fondo, ciclismo, natación, marcha atlética, esquí de fondo, golf, danza. (siempre a intensidades moderadas). 

Carreras de velocidad, tenis, squash, lucha, levantamiento de pesas, submarinismo, ciclismo de montaña, deportes de equipo, deportes de competición.

Bibliografía

1. Guía Práctica de la Hipertensión Española 1996. Ediciones Mayo. Pág.2

2. Manual Práctico de Medicina General (vol I). Sociedad Española de Medicina General. 1998. Pág.313.

3.  Blanco-Echevarría A. y cols. Manual de Diagnóstico y Terapéutica Médica- Hospital Universitario 12 de Octubre. 2003. Pág.183.

4. Sociedad Española de Medicina General. Manual de Habilidades en Cardiología para Médicos generales. 1997. Pág.42.

5. Martín Zurro A., Cano Pérez J.F. Conceptos, organización y práctica clínica. 4ª edición. 1999. Pág.658-689.

6. Abellán J., Armario P. Grupos de Trabajo en Hipertensión. Sociedad española de Hipertensión. Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión. Hipertensión y reactividad cardiovascular (estrés y ejercicio). Eds. Madrid: Eurocolor SA. 1996.

7. Harrison. Principios de Medicina Interna (vol. I). 1994. Pág. 1295.

8. Paffenbarger RS, Hyde RT. The association of changes in physical activity level and other lifestyle characteristics with mortality among men. N Engl Med. 1993; 328. Pág.538-545.

9. Fagard R, Amery A. Physical exercise in hypertension. Hypertension: Pathophysiology. Diagnosis and Management, 2ª ed. New York: Raven Press. 1995. Pág 2669-2681.

10. Coca A, de la Sierra A. Decisiones clínicas y terapéuticas en el paciente hipertenso. 2002. Editorial Médica Jims SL. Pág.313-320.

11. Paffenbarger RS, Lee IM. Intensity of physical activity related to incidence of hypertension an all-cause mortality: an epidemyologie view. Blood Press Monit. 1997; 2. Pág. 115-127.

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