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EVIDENTIA: ISSN 1697-638X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Formación de las enfermeras en atención oncológica: Ayudas para la gestión en un hospital universitario

Cíntia Raquel Heldt de Carvalho,1 Suzinara Beatriz Soãres de Lima,2 Sandra Barros,3 Vera Regina Real Lima Garcia,2
(1) Enfermera. (2) Enfermera Drª Profesora Adjunta del Curso de Enfermería de la Universidade Federal de Santa Maria. Rio Grande do Sul, Brasil. (3) Enfermera Especialista del Centro de Tratamento del Criança e Adolescente com Câncer do Hospital Universitário de Santa Maria, Universidade Federal de Santa Maria. Rio Grande do Sul, Brasil

Manuscrito recibido el 5.9.2012
Manuscrito aceptado el
27.12.2012

Evidentia 2013 jul-sep; 10(43)

 

 

 

Cómo citar este documento

Carvalho, Cíntia Raquel Heldt de; Lima, Suzinara Beatriz Soãres de Lima; Barros, Sandra; Garcia, Vera Reginal Real Lima. Formación de las enfermeras en atención oncológica: Ayudas para la gestión en un hospital universitario. Evidentia. 2013 jul-sep; 10(43). Disponible en: <https://www.index-f.com/evidentia/n43/ev8071.php> Consultado ao

 

 

 

Resumen

El estudio tiene el objetivo de analizar el proceso de formación de enfermeros para actuar en el tratamiento oncológico en un hospital universitario. Se trata de una investigación de campo, de carácter cualitativo, descriptivo y exploratorio, donde fueron entrevistados siete enfermeros de un sector especializado en el tratamiento del cáncer de un hospital universitario en Brasil en 2010. Se utilizó la técnica del análisis de contenido categorial, que consiste en la análisis temático y en descubrir las unidades de significado que constituyen la comunicación, y cuya presencia o frecuencia de aparición pueden significar algo para el objetivo analítico elegido. Los resultados muestran que la mayoría de los enfermeros no recibieron ninguna formación para actuar en en el área especializada, apenas pasaron por un corto período de formación práctica, pero sin ningún abordaje de los conocimientos científicos. Se verificó que la falta de instrucción previa influye directamente en la asistencia prestada al paciente en tratamiento y en el reconocimiento de la competencia del profesional.
Palabras clave: Enfermería/ Educación en enfermería/ Enfermería oncológica.

 

 

 

Introducción

    En principio todo hospital sea, público o privado, se constituye como una organización en la que predomina el proceso de producción de salud por medio del control de enfermedades y de la rehabilitación de los usuarios, y en la que se percibe la necesidad de formación constante de los profesionales, a fin de que los mismos puedan prestar asistencia de cualidad a través del impacto del desarrollo tecnológico y científico.

La educación permanente parte de la idea de que el aprendizaje promueva y provoque sentido, al mismo que las prácticas profesionales deben ser transformadas y basadas en la reflexión crítica sobre las prácticas reales de profesionales en acción en la red de servicios. De este modo, se sugiere que la formación de los trabajadores de salud sea estructurada, a partir de la problematización de su proceso de trabajo, con el objetivo de transformar las prácticas profesionales y la propia organización del trabajo, de acuerdo con las necesidades de salud de las personas y de las poblaciones, de la gestión sectorial y del control social en salud. La actualización técnico-científica es apenas uno de los aspectos de la transformación de las prácticas. La formación y el desarrollo reúnen aspectos de producción de subjetividad, de habilidades técnicas y de conocimiento del Sistema Único de Salud (SUS).1

La enfermera debe2 estar en constante proceso de formación técnica y de aprendizaje, investigando, conociendo las nuevas tecnologías, identificando sus conceptos, además de ser un profesional que promueva la integración y aplicación de los mismos y en la utilización y evaluación tecnológica de los productos de su servicio y área de actuación.

Casi siempre la formación ha sido entendida como el proceso por el cual la persona se prepara para desarrollar de forma eficiente las tareas específicas del cargo que debe ocupar.3

Aproximadamente 489.270 casos nuevos de cáncer son esperados en Brasil para 2010 de acuerdo con las estimaciones del Instituto Nacional del Cáncer.4 El significativo aumento de casos de cáncer, tanto en países desarrollados como en los países en desarrollo, resulta en la condición de que la enfermedad pasa a ser vista como un problema de salud pública. En Brasil, las neoplasias destacan en la segunda posición de enfermedades recurrentes y esto se asocia a factores de riesgo como el envejecimiento de la población y la ausencia de hábitos de vida saludables.

El cáncer de menores (por debajo de los 19 años) es considerado raro cuando se compara con los tumores del adulto, correspondiendo entre el 2% y el 3% de todos los tumores malignos. El tratamiento del cáncer infantil se caracteriza por ser prolongado, exigiendo un tiempo considerable de hospitalización exponiendo al niño a procedimientos invasivos y desagradables, tanto física como emocionalmente. El niño carece, entonces, de la capacidad de adaptarse a esa nueva situación, siendo necesario el empleo de estrategias de afrontamiento adecuadas.5

Entre las formas de tratamiento más utilizadas actualmente en el país, se destacan el tratamiento quirúrgico, la radioterapia y la quimioterapia. Tales recursos son dotados de alta complejidad y tecnologías innovadoras que requieren que los profesionales de salud involucrados posean no solamente habilidades técnicas, sino también conocimiento científico a fin de tomar decisiones y prestar una asistencia de calidad al paciente.

La oncología se presenta entonces como una especialidad que requiere alta complejidad asistencial durante todo el proceso terapéutico, además de exigir de los profesionales de Enfermería extrema habilidad afectiva en las relaciones, considerando las necesidades y especificidades de los usuarios.6

Entendemos que la tecnología posibilita una serie de ventajas con los tratamientos antineoplásicos existentes. Obliga, entonces, a que los enfermeros busquen constantemente el desarrollo de esta tecnología. Por lo demás, hay que tener en cuenta los cuidados paliativos que necesitan ponerse en práctica, en ocasiones, a los pacientes que no tengan la posibilidad de cura. La calidad de vida del paciente tiene que estar por encima de cualquier otra conducta o criterio clínico.7

Posteriormente partiendo de la opinión de que la tecnología desarrollada debe estar al servicio del hombre y presente en el contexto hospitalario, es imprescindible que los profesionales de la salud tengan el dominio de la misma como garantía de uso seguro y eficiente, sin causar estrés para quién utiliza u opera, posibilitando que los valores humanitarios sobresalgan por encima de las prácticas tecnicistas. Sin embargo, cabe resaltar que es competencia del enfermero prestar una atención gratuita de riesgos a los pacientes, siendo privativa la dirección del órgano de la enfermería integrado en la estructura de las instituciones de salud.2

De acuerdo con el INCA, el cáncer6 es un grupo de enfermedades caracterizadas por la pérdida de control de la división celular y la capacidad de invadir otras estructuras del cuerpo, que pueden ser causadas por factores externos (sustancias químicas, la radiación y virus) y/o internos (hormonas, condiciones inmunes y mutaciones genéticas).

En Brasil, se considera una de las principales causas de enfermedad y muerte desde el año 2003, lo que representa la segunda causa de muerte en la población.

La comprensión y el control de enfermedades malignas exigen conocimientos científicos y experiencias que van desde el conocimiento de los diferentes mecanismos de regulación celular a las elecciones individuales de estilo de vida.4 También requiere que la administración sea competente y proporcione un mejor uso de los recursos disponibles para la planificación, ejecución y evaluación de estrategias para controlar la enfermedad. La prevención y el control del cáncer son algunos de los retos más importantes, científicos y de salud pública en la actualidad.

Se cree que la mayoría de los profesionales de enfermería en oncología adquieren el conocimiento a través de la atención y las experiencias cotidianas. Oncología se caracteriza por sus altamente complejas exigencias del conocimiento profesional de enfermería y experiencia para desarrollar la atención científica de calidad, así como por la necesidad de entrenamiento debido a los cambios constantes en las tecnologías de tratamiento del cáncer.

En esta dirección, la enfermera tiene la competencia de organizar e implementar acciones de formación. Siendo así, y de acuerdo con las reflexiones presentadas, el estudio fue desarrollado con el objetivo de analizar la formación para el trabajo en oncología pediátrica, en la percepción de los enfermeros que intervienen en este área.

Como objetivos específicos se tienen: Caracterizar la formación del enfermero que actúa en la gestión y asistencia del paciente con cáncer; investigar cuál es la importancia y las consecuencias de la formación en servicios especializados para el profesional enfermero; verificar si el profesional, como gestor de la unidad, ejerce acciones de formación en servicio en el área de atención oncológica con el equipo; proporcionar, de cara al futuro, un programa de formación de enfermeros para actuar en en sectores especializados.
 

Metodología

    Se trata de una investigación cualitativa con carácter descriptivo y exploratorio, realizada con un grupo de siete enfermeros que actúan en el Centro de Tratamento à Criança e ao Adolescente com Câncer (CTCriaC) del Hospital Universitário de Santa Maria - RS/Brasil. Esta es una unidad de referencia en el interior del Estado del Rio Grande del Sur, donde se presta asistencia en la investigación de diagnósticos como tratamiento de enfermedades hemato-oncológicas con más de 170 niños y/o adolescentes por año. La elección del escenario y población se debe a que ésta, es una unidad que presta servicio especializado y de alta complejidad. Se trata de una unidad cerrada que contiene dieciocho camas y cuenta con unas características notables dentro de la institución, por contar con un equipo multidisciplinar que trabaja el servicio diario.

Se realizaron entrevistas semi-estructuradas [Anexo I] con un grupo de siete enfermeras. Actualmente, la unidad tiene un cuerpo de ocho enfermeras. Sin embargo, una enfermera de noche quedó excluida de la muestra por encontrarse de baja médica. La elección de la configuración y de la población responde a que ésta es una unidad especializada y de alta complejidad.

Las enfermeras del sector estudiado fueron invitadas a participar en el estudio y orientadas en cuanto a los objetivos del mismo. Para la recolección de los datos, se realizaron entrevistas que fueron previamente programadas con las enfermeras, grabadas y transcritas integralmente, respetando el anonimato de cada entrevistada que recibieron nombres clave: Rosa, Margarida, Violeta, Lírio, Hortênsia, Jasmin e Tulipa.

Comenzó la recolección de datos en abril de 2010 y duró hasta mayo del mismo año. Las entrevistas fueron programadas de antemano con las enfermeras, grabadas y transcritas, respetando el anonimato de las entrevistadas, con una duración cada una de diez a quince minutos, en una sala reservada para el servicio psicológico.

Los datos fueron analizados según un conjunto de técnicas de análisis de la comunicación que se organiza en torno de tres polos cronológicos: el pre-análisis, que tiene por objetivo sistematizar las ideas iniciales, la exploración del material y el tratamiento de los resultados, la inferencia y la interpretación de los mismos.8

El análisis del estudio se desarrolló bajo las premisas de análisis de contenido que consisten en el análisis temático y, en descubrir las unidades de significado que componen la comunicación, y cuya presencia o frecuencia de aparición pueden ser significativas para el objetivo analítico elegido.8

Durante el pre-análisis se estableció contacto con los documentos que se analizaron a través de una breve lectura. Había que leer más de una vez todo el material para familiarizarse con él.

En la fase de operación del material, se realizó una división de los componentes para ser analizados en categorías. La clasificación de los elementos implicó una investigación para la detección de los rasgos comunes entre unos y otros. Esto permitió agruparlos en función a los rasgos comunes encontrados entre ellos.8

En la última fase, los resultados se trataron de modo que el analista, teniendo a su disposición resultados significativos y fieles, puede entonces avanzar conclusiones y proponer interpretaciones relativas a los objetivos propuestos - o que se refieren a otros hallazgos inesperados-.8

Tras el análisis de las categorías los datos que surgieron fueron: Oncología en la graduación, el proceso de formación profesional, las dificultades encontradas, y atención de calidad, la educación en servicio.

La investigación fue aprobada por el Comité de Ética y de Investigación de la Universidad Federal de Santa María, CAAE (Certificado de Apresentação para Apreciação Ética): 0319.0.243.000-09, respetando todos los preceptos éticos y legales.

Anexo I. Hoja de ruta para entrevista semi-estructurada

Datos de identificación
    Seudónimo:
    Sexo: ( ) Hombre ( ) Mujer
    Grupo de edad: ( ) 20 a 30 años ( ) 31-40 años ( ) 41-50 años ( ) Más de 50 años
Entrenamiento año de graduación:
Antigüedad en la institución / HUSM:
Antigüedad en la unidad de oncología:
Curso de Posgrado: ( ) Sí ( ) No
    En caso afirmativo, en qué área:
    1. ¿Se hizo referencia a la cuestión de Oncología en su formación? ¿Durante cuánto tiempo?
    2. ¿Ha trabajado anteriormente en algún servicio relacionado con la oncología? ¿Durante cuánto tiempo?
    3. ¿Realizó algún tipo de formación en oncología antes de incorporarse a la unidad? ¿Y después?
    4. ¿Recibió algún tipo de educación en servicio con el equipo? ¿De qué manera?
    5. ¿Cómo continúa con la búsqueda de conocimiento científico?
    6. ¿Qué considera que debe ser una atención de calidad?
    7. ¿Cuáles fueron las principales dificultades que ha encontrado al entrar como enfermera en la unidad? ¿Y ahora?
    8. ¿Cómo se le recibió en el servicio?
    9. ¿La institución le ha ofrecido algún curso de formación?
    10. ¿Cómo le dan la bienvenida a los nuevos profesionales?
    11. En su opinión, ¿cuál es la implicación / consecuencia que la formación en un área especializada tiene en la práctica diaria?


Resultados y discusión

Caracterización de los entrevistados

    En la caracterización de la muestra, se verificó que el 43% de las enfermeras tiene menos de diez años de formación, el 43% tiene más de diez años de formación y, el 14%, concluyeron la graduación hace más de veinte años.

El tiempo de formación puede sugerir el tiempo de experiencia del enfermero en el mercado de trabajo y de relativa madurez.9 Sin embargo, se percibe que muchas enfermeras apenas acaban por asumir sólo el trabajo cotidiano, principalmente si el profesional está mucho tiempo en la misma institución. Se cree que por la comodidad, de conocer las rutinas de la unidad, muchas veces no procuran actualizarse, pues esto daría lugar a un mayor tiempo de dedicación.

En relación al tiempo de actuación dentro del sector especializado en estudio, se verificó que dos profesionales que actúan en el servicio ingresaron en el momento de apertura del mismo, hace más de quince años. Cuando se inició el servicio de hemato-oncología en la institución, el equipo de enfermería estaba compuesto por un grupo de aproximadamente veintitrés enfermeras.

La mayoría de las enfermeras no han trabajado en sector de oncología antes de ingresar como enfermeras en la unidad. En algunos casos, hubo quién realizó beca de asistencia en unidad hemato-oncológica durante la graduación. Eso demuestra que el profesional pasó por pocas experiencias en la especialidad llegando a ser mucho más difícil la comprensión del servicio.

Se constató que ningún profesional posee especialización en el área en que actúa. La cualificación profesional de las enfermeras investigadas es un factor que puede interferir positivamente en la ejecución y en la calidad de la asistencia prestada a los pacientes de la institución.10

Oncología en la graduación

    Durante la graduación, se abordó muy poco sobre oncología, según los entrevistados. Algunos ni recuerdan si estudiaron el tema. Otros relatan que tuvieron una o do clases sobre quimioterápicos. Otra enfermera resaltó que sólo tuvo conocimiento sobre el cáncer en la graduación, mientras estudiaba especialidades clínicas.

"...bastante generalista. A gente viu as principais patologias da oncologia, cuidados de enfermagem e tratamento, nada especifico sobre fármacos" (Tulipa).

Las áreas de actuación de la enfermera junto a esos pacientes son amplias, dentro del cuidado primario hasta el terciario, rehabilitación e intervención en incapacidades.11 Es esencial la preparación de docentes y estudiantes para enfrentar esa realidad epidemiológica nacional.

De esta forma, es importante que las instituciones de enseñanza superior reevalúen sus estrategias de formación de profesionales. No es suficiente sólo la educación general, y sí, una enfermera que sea capaz de trabajar de acuerdo con la realidad del país. Actualmente, pacientes con neoplasias se encuentran en la mayoría de las clínicas oncológicas. El profesional debería tener unos conocimientos mínimos desde la graduación, a fin de prestar asistencia a este sector poblacional.

El proceso de formación profesional

    La formación específica se caracteriza por ser un método de cualificación, perfeccionamiento y desarrollo profesional.12 No solamente dedicado al ejercicio de determinadas acciones, sino que también permite al profesional una comprensión global de la especialidad, tal y como la persona requiere estar preparada, con actitudes y prácticas referentes a las exigencias de este campo de actuación.

Según los entrevistados, ninguno recibió una formación en oncología antes de asumir la asistencia y gestión de la unidad. La mayoría de las enfermeras realizaron su formación en un corto período de tiempo. Se entiende que la formación de los participantes consistió en un período adaptativo dentro de la unidad donde fue posible acompañar a una enfermera, conocer las rutinas de la unidad, el tipo de pacientes y el equipo.

Dos de los profesionales que trabajan en el servicio desde su inauguración, informaron haber participado en un grupo de estudios en oncología, por iniciativa de la enfermera responsable de la unidad en aquella época.

"...como vieram todos os funcionários novos, sem nenhuma experiência em oncologia, a gente tinha um grupo de estudos... Mas foi uma iniciativa da chefe do serviço de a gente estar estudando... as patologias, a quimioterapia, os fatores de risco, a lise tumoral..." (Violeta).

El resultado demuestra que, a pesar de tratarse de un hospital de enseñanza donde, además de la asistencia, se debe ejercer la misión de investigación, enseñanza y divulgación; se debe invertir en la formación de sus profesionales a fin de mantener también la calidad de los servicios prestados.

El avance tecnológico ha sido rápido y diversificado, trayendo grandes transformaciones en varios aspectos de la vida de las personas, con reflexiones importantes en las relaciones humanas en la esfera cultural, social, política, económica y, consecuentemente, en la vida de cada profesional.7 Eso no es diferente en los profesionales de la salud, especialmente en los profesionales de enfermería que deben estar constantemente capacitados para desempeñar satisfactoriamente sus funciones.

Sin embargo, se percibe que la mayoría de los profesionales buscan por sus propias medios la actualización en el área, por el intento de adaptarse a las necesidades que surgen en el día a día, a fin de mantenerse competente delante de situaciones muchas veces inusuales, que presentan los pacientes con tratamiento antineoplásico.

Entre las principales formas de adquirir conocimiento contínuo en el área especializada, los entrevistados destacaron las lecturas de los prospectos de medicamentos, la participación en eventos y conferencias, la participación en rounds con el grupo multidisciplinar de la unidad, la convivencia con profesionales que llevan más tiempo trabajando en el sector (con lo que han adquirido cierta experiencia), la práctica diaria y la lectura de artículos científicos y libros en el área.

"Na verdade, eu entrei aqui bem nua e crua, não sabia praticamente nada. O que eu pude fazer é bastante leitura. Eu consegui muito material, livro, xerox, bastante texto e daí eu comecei a ler. Claro que as vivências do dia-a-dia te trazem muito conhecimento, mas foram mais leituras que eu fiz, sozinha" (Margarida).

De acuerdo con la realidad actual de transformaciones tecnológicas, la enfermera, al iniciar sus actividades en un sector donde, aún no posee el dominio de la especialidad, tiene como desafío alcanzar rápidamente el nivel de entendimiento teórico-práctico que va al encuentro de las necesidades de los pacientes, para que desarrolle una asistencia de enfermería eficiente, con calidad y libre de riesgos.12

La enfermera tiene la responsabilidad sobre la planificación, organización, coordinación, ejecución y evaluación de los servicios de asistencia de enfermería y, consecuentemente, también de los espacios donde la tecnología está presente y de los procesos de innovación tecnológica que inciden directamente sobre la calidad del servicio prestado, generando nuevas necesidades sobre los equipos y los servicios.2

El tratamiento de neoplasias con el uso de quimioterápicos hace que la enfermera deba tener una mirada constante en el paciente, pues debido a los variados efectos colaterales y principalmente la inmunosupresión, causada por el uso de los medicamentos, los pacientes acaban por mantener un cuadro clínico inestable durante su hospitalización.

Debido a esto, la planificación de la asistencia de enfermería debe ser reevaluada diariamente a fin de realizar una prevención de efectos indeseados, así como para promover la calidad de los servicios prestados y de la vida del paciente.

Considerando la acogida como una postura en la que el profesional enfermero recibe y acepta al profesional que está ingresando en el servicio, y que esto implica también el intercambio de saberes y proporciona un ambiente acogedor para el proceso de trabajo, se comprobó la forma que las enfermeras entrevistadas fueron recibidas en el servicio y, posteriormente, como recibirán éstas, a otros profesionales.

El sistema etiqueta a la enfermera cuando ésta se encuentra en la condición de principiante en el sector, pudiendo subestimar su existencia y, a veces, demostrando un comportamiento que hace nítida la diferencia entre la enfermera con experiencia y aquella en situación de aprendiz, existiendo una desconfianza oculta en el grado de competencia de la enfermera principiante.12

La mayoría de los entrevistados refirieron que fueron bien acogidos en el servicio. Se percibe que el sistema de acogida profesional se realiza en un corto período de entrenamiento, donde la enfermera que se incorpora acompaña al profesional responsable de la unidad en el momento, para conocer las rutinas y reglas de la unidad, el tipo de pacientes y el equipo. Al investigar como la enfermera acoge a los nuevos profesionales, destaca que la mayoría de los relatos hacen referencia a que sólo se les mostró el funcionamiento de la unidad. De este modo, se demuestra que existe muy poca preocupación por cómo formar al funcionario nuevo para tratar con pacientes de un área específica.

"Eu fiz 5 dias de treinamento. Eu ficava acompanhando o enfermeiro do turno... Daí me explicavam qual eram as rotinas daqui, como era clientela, os pacientes, o que mais tinha" (Jasmin).

El proceso de trabajo de la enfermera está compuesto por dos dimensiones complementarias: la asistencia y la gestión.13 En la primera, la enfermera tiene como objeto de intervención las necesidades de cuidado de enfermería y tiene como finalidad el cuidado integral. En la segunda, la enfermera tiene como objetivo la organización del trabajo y los recursos humanos en enfermería, con la finalidad de crear e implantar condiciones adecuadas de cuidado de los pacientes y de desempeño para los demás funcionarios.

En este contexto, se enfatiza la necesidad de la enfermera de acoger al profesional que se está integrando en el sector, de forma que éste pueda tener una visión amplia sobre la unidad. Incluso si el tiempo es corto, el esclarecer sobre las patologías, la complejidad del tratamiento, la necesidad de una mirada continua en los pacientes, los procedimientos, el porqué de las intervenciones, hace que, muchas veces, el nuevo profesional comprenda la complejidad del sector.

No obstante, varios hospitales de gran complejidad se están sumando a los programas de acogida y formación de profesionales de nueva incorporación, con la finalidad de satisfacer las dudas de estos profesionales y garantizar la calidad asistencial en la institución, desde el ingreso en la organización.

Las dificultades encontradas

    La mayoría de los profesionales dijeron que una de las dificultades encontradas cuando se ingresa en la unidad son las relaciones con el equipo. Se entiende que la preocupación principal es ser aceptado como un buen profesional a ojos del resto del equipo. Mientras tanto, olvidan que la competencia, muchas veces, sólo se puede ver en situaciones en las que la enfermera conduce la asistencia y dirige la unidad de la mejor forma. Si el profesional no sabe las especificidades de la clínica, tampoco sabrá de las particularidades del sector ni cómo administrarlas. Sólo dos entrevistados presentaron sus dificultades relacionadas con la especialidad del sector.

"Foi o não saber mesmo. Não saber as conseqüências das coisas, o resultado final do tratamento, por eu não saber o que é exatamente tudo, porque tudo era novidade na época" (Hortênsia).

Se debe comprender la importancia que tiene el conocimiento científico en el manejo de unidades específicas. La enfermera que está formada, en la mayoría de los casos, gana confianza y credibilidad en comparación con otros profesionales de los servicios, además de proporcionar al personal de enfermería y al cliente, información y orientación que permitan la prestación de servicios de calidad.

Calidad de la Atención

    En el camino hacia a la calidad, involucrar los recursos humanos de la institución es imprescindible, para proporcionar estrategias que conduzcan las personas a ejecutar sus tareas con entusiasmo, creatividad y motivación. La ausencia de participación, de formación y de compromiso de los profesionales de la institución no posibilita la consolidación de procesos de calidad, una vez que estos dependen de esfuerzos y desempeño individual y colectivo.14

Se percibe cuan importante es el conocimiento científico en la administración de las unidades específicas. La enfermera que está formada, la mayoría de las veces, gana confianza y credibilidad frente a los demás profesionales del servicio, además de proporcionar, al equipo de enfermería y al paciente, informaciones y orientaciones que posibilitan la prestación de servicios con calidad.

Así, la aplicación del proceso de enfermería proporciona a la enfermera la posibilidad de la prestación de cuidados individualizados, de acuerdo con las necesidades humanas básicas y que además de ser aplicado a la asistencia, puede orientar las tomas de decisión en distintas situaciones vivenciadas por la enfermera mientras administra el equipo de enfermería.15 Se resalta que en esta unidad se pone en práctica la Sistematización de la Asistencia de Enfermería (SAE), herramienta que propone la organización de la asistencia de enfermería, con base científica y con la finalidad de desarrollar una metodología de trabajo que posibilita la planificación del cuidado prestado al paciente y a la familia.

La educación en servicio

    Desde esta perspectiva, el profesional enfermero debe estar en constante aprendizaje, o sea, formándose, aprendiendo e investigando, porque a cada momento los investigadores descubren nuevas tecnologías que podrán ser aplicadas en el tratamiento de pacientes oncológicos. Siendo así, para garantizar la calidad de la asistencia prestada, la enfermera tiene que estar en permanente comunicación con el equipo multiprofesional, tener conocimiento científico con fundamentos de la práctica y hacer la planificación diaria de los cuidados a partir del conocimiento adquirido, previniendo al paciente de posibles complicaciones. Todo esto parte del presupuesto de una asistencia humanizada que va al encuentro de un ser humano en su totalidad.

La educación es como un proceso dinámico y continuo de construcción del conocimiento que, por medio del desarrollo del pensamiento libre y de la consciencia crítico-reflexiva, y por las relaciones humanas, induce a la creación de compromiso personal y profesional, capacitando para la transformación de la realidad.16

Los mismos autores caracterizan la educación en servicio como un proceso educativo que debe ser implantado en las relaciones humanas del trabajo, con la finalidad de desarrollar capacidades cognitivas, psicomotoras y relacionales de los profesionales, así como su mejora en la evolución científica y tecnológica. De esa manera, la formación mejora la competencia y valorización profesional e institucional.

Esta cualificación podrá ser adquirida a través de la sistematización del aprendizaje en los servicios de enfermería, y puede verse reforzada por los progresos tecnológicos y por las modificaciones sociales, económicas y culturales. Los cambios pueden ser alcanzados por medio de estrategias realizadas con la educación del profesional favoreciendo su desarrollo, llevándolo a adquirir mayor satisfacción como profesional, mejorando así su productividad.10 A continuación se observa en el discurso el esfuerzo de las enfermeras por mantener a todo el personal capacitado.

"A gente dava algumas capacitações para os técnicos e auxiliares durante as reuniões que a gente tinha com a equipe... A gente trazia material e cada enfermeiro falava sobre alguma coisa" (Rosa).

En la formación profesional para la atención oncológica,17 las estrategias pedagógicas se dirigen hacia la formación de profesionales de salud tanto en la asistencia, como en la salud en general, en el modelo clásico de gestión y formación "científicas": entrenamiento estrictamente técnico, desvinculado de los aspectos subjetivos de la práctica profesional, del contexto en que se da esa práctica, y de los principios que rigen la atención y salud para el SUS.

Todas estas vivencias tienen un impacto que lleva a las enfermeras a cambiar su propia filosofía de la vida, forjando una actitud más realista, lo que le permite volver a evaluar sus prioridades y encontrar significado en situaciones difíciles todos los días. Para las enfermeras, el compromiso será tener una mejor atención a la comprensión, la solidaridad y sin perjudicar a los niños y a sus padres.18

En el mercado de trabajo actual y altamente competitivo, las enfermeras, como grupo profesional expresivo del sector, tanto cuantitativamente como en su importancia y participación en los procesos en el área de salud, sufren directa y cotidianamente el impacto de estos cambios. Por tanto, es imprescindible seguir esas tendencias para incorporar tales cambios e innovaciones tecnológicas adoptando nuevas maneras de ser, pensar, hacer y transformar la enfermería como productora de saber.17

Las habilidades de comunicación de las enfermeras son positivas, ya que se encontraron relaciones significativas entre la comunicación y lugar de trabajo, tipo de contrato, formación, valoraciones, edad y experiencia, con una comunicación de enfermería adecuada.19

En estas condiciones, se entiende que la educación forma parte de las obligaciones de la gestión de enfermería dentro de una unidad. Cabe a la enfermera, la responsabilidad de orientar su equipo con la finalidad de promover una asistencia eficaz al paciente. La educación debe ir al encuentro de los intereses del grupo implicado, atender los objetivos de la unidad, proporcionar conocimiento del área específica y mejorar la calidad de los servicios prestados.

El proceso educativo debe tener como objetivo la mejora de los profesionales del servicio, la mejora de sus habilidades técnicas, así como la adquisición de conocimientos científicos para apoyar la práctica y la valoración profesional e institucional.
 

Consideraciones Finales

    Al desarrollar esta investigación, se constató que la mayoría de los enfermeros que pertenecen a un servicio especializado en el tratamiento del cáncer no recibieron ninguna formación para actuar en el mismo. Se percibió también que los mismos, cuando no tienen dominio de conocimiento del área específica, difícilmente desarrollan acciones de educación en servicio con el equipo de enfermería.

Se entiende que el proceso educativo forma parte de las tareas diarias del enfermero, no sólo en la gestión de la unidad. Teniendo el conocimiento se adquiere credibilidad y confianza frente al equipo multiprofesional y proporciona conocimiento a los técnicos y auxiliares de enfermería para que estos tengan la capacidad de redefinir conceptos acerca de la asistencia prestada, durante el proceso de asistencia donde se tiene el deber de informar y orientar de forma adecuada las preguntas de los pacientes atendidos.

Debido al aumento del número de casos en el país, el cáncer se ha convertido en un problema de salud pública. No obstante, pocas instituciones de enseñanza superior proporcionan el fundamento teórico-científico a los estudiantes que, tras la formación generalista, deberían recibir instrucciones sobre los principales problemas que tendrán que enfrentar en la asistencia sanitaria fuera del aula.

La inserción del enfermero en una unidad especializada se caracteriza por un proceso de cambios que, a menudo implica temor a realizar la técnica sin el conocimiento específico debido a la falta de preparación del profesional. Incluso sin experiencia en la especialidad, es necesario que realice sus funciones, tome actitudes, gestione y planifique el cuidado. De este modo, el profesional es tratado, directa o indirectamente, por el resto de profesionales como si tuviese dominio de la especialidad.

Así, el profesional busca el aprendizaje en la práctica diaria y con los demás componentes del equipo que llevan más tiempo en el servicio. Estos no siempre obtienen el conocimiento específico, pues apenas está basado en vivencias.

Cuando se acoge bien al profesional, en la unidad y/o institución, y recibe una formación para trabajar en la especialidad, se siente más seguro de sus acciones. Por el contrario, cuando se siente desvalorizado, pierde la autonomía y pasa por el temor de ejercer sus tareas sin conocimiento de lo que puede suceder, de las reacciones del tratamiento que se traducen en el aumento de la probabilidad de desarrollar riesgos para el paciente y el equipo.

Al igual que otras especialidades, oncología tiene sus particularidades. Cada paciente debe ser tratado de forma singular. El profesional debe ser consciente de realizar un plan de cuidados eficiente, pues la mayoría de los pacientes pasan constantemente por cambios en el cuadro clínico, no sólo en el desarrollo de la patología sino por las singularidades del tratamiento antineoplásico, para proporcionar también orientación y apoyo psicológico. Actualmente, los medicamentos antineoplásicos son agresivos al organismo, dando lugar a posibles prácticas de emergencia durante el tratamiento.

Creo que la vivencia posibilita la experiencia, y no el conocimiento de las particularidades de determinadas patologías. A través de la rutina, tal experiencia puede implicar una falta de atención en las tareas diarias, así como el reconocimiento de no saber/hacer.

Se sugiere que las instituciones de enseñanza y salud estudien programas de formación para mantener la actualización de los profesionales sobre los conocimientos y nuevas tecnologías, y así permitir a la enfermería una nueva forma de saber, pensar y proceder delante las particularidades de los pacientes en tratamiento oncológico.

Por lo tanto, se da la necesidad de que las instituciones promuevan oportunidades de enseñanza como forma de crecimiento de sus profesionales, así como su reconocimiento dentro de su papel en el proceso de trabajo, pues para estos, el conocimiento es un valor necesario en el acto cotidiano, que subyace en sus acciones y garantiza la calidad de la asistencia prestada a la comunidad.

Sin embargo, creo que el profesional debe ser autodidacta y buscar la actualización constante para actuar con competencia, pero también es responsabilidad de la institución la planificación y ejecución de programas de formación de los profesionales que trabajan en servicios especializados.

Para finalizar, es importante señalar que los hallazgos de este estudio podrán proporcionar una base para desarrollar nuevas estrategias en la formación de grupos de apoyo dentro de los equipos de salud y, a su vez, justificar la importancia de considerar estos contenidos dentro del currículo de pregrado. Por otra parte, se hace necesario ampliar esta investigación a la vivencia con los otros integrantes del equipo de salud que trabajan en oncología, y con pacientes con enfermedades y con cuidados paliativos.

No se puede dejar de resaltar que, cuando conocemos científicamente nuestro campo de actuación, nuestro trabajo se da con mayor naturalidad y con la responsabilidad de que se efectúe una asistencia completa.
 

Limitaciones

    Las autoras reconocen como una limitación en este trabajo, que los participantes cuidan a niños oncológicos en áreas públicas y privadas, lo que puede generar diferencias en los ambientes de trabajo y en su conocimiento adquirido.
 

Referencias Bibliográficas

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3. Chiavenato I. Gestão de Pessoas: e o novo papel dos recursos humanos nas organizações. 9ª Reimpressão. Rio de Janeiro: Elsevier, 2004.

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