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EVIDENTIA: ISSN 1697-638X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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División de las tareas domésticas y empleo remunerado desde la perspectiva de los padres: contribución a la enfermería en salud pública

Clarice Alves Bonow,1 Mara Regina Santos da Silva,2 Marta Regina Cezar-Vaz,3 Marlise Capa Verde de Almeida,4 Laurelize Pereira Rocha5
(1) Enfermera, Profesora de la Universidade Federal do Pampa (UNIPAMPA), Estudiante de doctorado del Programa de Posgrado (PPGEnf) de la Escuela de Enfermería (EEnf) de la Universidade Federal do Rio Grande (FURG), Miembro del Laboratorio de Estudio de los Procesos Ambientales y Producción Colectiva de la Salud (LAMSA). (2) Enfermera, Doctora en Enfermería, Profesora asociada de la EEnf de la FURG, Coordinadora del Grupo de Estudio e Investigación de la Familia, Enfermería y Salud - GEPEFES. (3) Enfermera, Doctora en Filosofía de la Enfermería, Profesora Asociada IV de la EEnf de la FURG, Coordinadora del LAMSA. (4) Enfermera, Estudiante de doctorado de PPGEnf de FURG, Enfermera Técnica de EEnf de FURG, Miembro del LAMSA. (5) Enfermera, Estudiante de Doctorado de PPGEnf de la FURG, Miembro del LAMSA

Correspondencia: Calle Quinze de Novembro 1600, Apt 303, Bario Centro, 97501-570 Uruguaiana (Rio Grande do Sul), Brasil

Manuscrito recibido el 20.6.2012
Manuscrito aceptado el 27.10.2012

Evidentia 2013 abr-jun; 10(42)

 

 

 

Cómo citar este documento

Bonow, Clarice Alves; Silva, Mara Regina Santos da; Cezar-Vaz, Marta Regina; Almeida, Marlise Capa Verde de; Rocha, Laurelize Pereira. División de las tareas domésticas y empleo remunerado desde la perspectiva de los padres: contribución a la enfermería en salud pública. Evidentia. 2013 abr-jun; 10(42). Disponible en: <https://www.index-f.com/evidentia/n42/ev8010e.php> Consultado el

 

 

 

Resumen

Objetivo: Analizar la distribución de las tareas domésticas y del trabajo remunerado de parejas con niños de hasta seis años de edad, residentes de la región sur de Brasil.
Metodología: Este artículo está vinculado a un proyecto que estudia la conciliación entre vida familiar y profesional. Se realizó en el municipio de Rio Grande do Sul, con 92 parejas de trabajadores que tenían al menos un hijo de hasta seis años.
Principales resultados: Se verificó que las madres notan que hacen más tareas domésticas que los padres. Ellos perciben como es mayor la cantidad de trabajo realizado por las madres y reconocen que ellos tienen poca participación. En cuanto al trabajo remunerado, madres y padres se asemejan en relación a la carga horaria.
Conclusión: Se entiende como una condición de extrema relevancia científica la estructuración del trabajo doméstico para el conocimiento de la comunidad científica y específicamente de la enfermera.
Palabras clave: Identidad de Género/ Familia/ Enfermería en Salud Pública/ Trabajadores.

 

 

 

Introducción

    La distribución desigual del trabajo doméstico es uno de los tópicos más abordados en las discusiones acerca de la desigualdad de género en la comunidad académica. En los últimos años, un creciente número de investigaciones realizadas en el entorno de intradomiciliar ha revelado diferencias entre los sexos en lo que dicen rescpecto a la realización del trabajo doméstico.1-5 Sin embargo, tales estudios son limitados, porque abordan el trabajo remunerado como algo secundario en el cotidiano femenino, lo que no coincide con la realidad, ya que es creciente el número de mujeres en el mercado de trabajo formal. El presente trabajo pretende cubrir esta necesidad detectada en la literatura, investigando la división del trabajo doméstico en la perspectiva de los padres que ejercen actividades remuneradas.

El trabajo doméstico es entendido aquí como parte de la vida cotidiana, siendo generalmente una actividad femenina realizada por 'amas de casa' o mujeres contratadas para administrar esas tareas, que incluyen: limpiar, cocinar, lavar la vajilla, lavar la ropa, planchar, realizar las compras diarias y cuidar de los hijos. Con el ingreso cada vez más frecuente de las mujeres en el mercado de trabajo, ellas, además de esa jornada laboral fuera del hogar, regresan a sus casas y todavía realizan los quehaceres tradicionales, llevando a cabo una doble jornada de trabajo.1

En el proceso histórico, la división sexual del trabajo es un fenómeno que transforma y se estructura de acuerdo con la sociedad de la cual hace parte. Se entiende, que la sociedad actual acepta como ideal que una pareja comparta las tareas domésticas. Así que, se hace necesario empezar una discusión acerca de las relaciones sociales de género involucradas en esta investigación, que pueden verse en las divisiones sexuales del trabajo, comúnmente flexibles, pudiendo variar a lo largo del tiempo y de acuerdo a las regiones y países.2,5,6 Luego, las relaciones sociales de género definen condiciones diferenciadas para todos (hombres y mujeres), produciendo la naturalización de las características del trabajo masculino y femenino. Por consiguiente, se sabe que hay división del trabajo doméstico entre hombres y mujeres, pero la responsabilidad por la realización del mismo todavía es femenina.2,7

Un estudio de análisis de la historia oral de mujeres trabajadoras, remuneradas y no remuneradas, mostró la dificultad que tienen de aceptar que los hombres realicen las tareas domésticas.3 Es necesario superar tales limitaciones y una manera de hacer eso es la realización de un acuerdo entre hombres y mujeres con respecto a la división del trabajo doméstico, atribuyendo al hombre la mitad del trabajo, ya que no es suficiente que solo "ayude"; es necesario que se responsabilice por el funcionamiento de la vida familiar y la atención.8 Se entiende que el trabajo doméstico mantiene la organización familiar y, por eso, se hace más difícil cuando hay otras personas involucradas, en el caso, hijos pequeños.

La crianza de un niño ocurre por su inserción en un contexto caracterizado por valores y creencias, dentro de las cuales están las definiciones del papel de la mujer y del hombre. Las representaciones establecidas en el ámbito familiar serán sumadas al referencial de familia del niño y a su forma de identificar su proprio papel en ese contexto.9 Siguiendo la tendencia de pensamiento trazado, la cuestión orientadora del desarrollo de esta investigación fue definida con base en la siguiente pregunta: - ¿Cómo se estructura la división de las tareas domésticas cuando la pareja trabaja y tiene al menos un hijo de hasta seis años de edad?

Se enfatiza en que el ejercicio de la maternidad y de la paternidad, en el caso específico de la existencia de hijos(as) menores de seis años, implica el uso de un tiempo más para la familia, para cuidar de otro que no sea "yo". A pesar de que el sentido común apunta que la madre es quien pasa más tiempo con los hijos y sostiene la organización familiar, estudios10,11 comprueban que los hombres quieren desmitificar el papel de padre como solamente como proveedor de la familia, en dirección de una mayor participación en el cuidado de los hijos y de la familia en sí.

En este sentido, se justifica estudiar la división de las tareas domésticas por tratarse de algo socialmente imprescindible y por representar un proceso que puede ser conciliador o provocador de conflictos dentro de la familia. Influye, por lo tanto, directamente en el desarrollo de las relaciones familiares entre padres e hijos. Además, la doble jornada de trabajo femenino (trabajo doméstico y remunerado) puede generar sobrecarga de trabajo y el aumento de la exigencia puede provocar la caída del rendimiento y del tiempo destinado para el ocio.12

Una profesión en la cual se observa la doble jornada de trabajo es la enfermería,12,13 por ser una de las que se nota la predominancia del género femenino. En la literatura se encuentran otras profesiones afectadas por la doble jornada de trabajo, como empleados de bancos14 y personal de la limpieza.15

Se entiende que esta investigación puede contribuir principalmente, con la práctica de enfermería, mediante la identificación de las características y de los roles familiares y, de esa forma, ayudar en la organización de los cuidados en salud para determinada familia. El conocimiento de la estructuración del trabajo doméstico puede contribuir principalmente con enfermeros actuantes en la atención primaria de la salud,16 para mejorar sus acciones, objetivando el desarrollo familiar e infantil. Además de eso, el estudio aquí presentado es importante por debatir cuestiones de género, reflexionando, por lo tanto, sobre especificidades masculinas, femeninas y universales.

Vincular el trabajo y la familia implica considerar como un todo el trabajo doméstico y el remunerado, mediante la implementación de una rutina estricta de trabajo para mujeres y hombres, con la finalidad de articular igualmente las actividades domésticas y las remuneradas.17 Bajo esta perspectiva, el objetivo es analizar la distribución del trabajo doméstico y del trabajo remunerado en la rutina de las parejas trabajadoras con hijos de hasta seis años de edad, residentes en la región sur de Brasil.
 

Método

    Se trata de un estudio de carácter exploratorio, descriptivo y transversal. La muestra fue formada por 184 individuos: 92 del sexo masculino y 92 del sexo femenino. Las parejas fueron seleccionadas intencionalmente, basándose en los siguientes criterios: a) tener por lo menos un(a) hijo(a) de hasta 6 años; b) que ambos estén introducidos en el mercado de trabajo; c) residir en el municipio en el que se llevó a cabo la investigación; d) expresar el acuerdo para participar en la investigación mediante la firma del Término de Consentimiento Informado.

Los datos fueron recogidos a través de un cuestionario adaptado con base en la vida familiar y laboral. El instrumento original es parte del proyecto Famwork: vida familiar y conflictos profesionales de trabajo y sinergia. El proyecto fue posible en cooperación con las universidades de Múnich (Alemania), Friburgo (Suiza), Porto (Portugal), Graz (Austria), Nijmegen (Holanda), Mons (Bélgica) y Palermo (Italia). En Brasil, concretamente en la ciudad de Rio Grande, en Rio Grande do Sul, fue el proyecto titulado "Vida familiar y profesional - entre las responsabilidades y las demandas enfrentadas por los padres en la sociedad contemporánea".18

La entrevista estructurada para la recolección de datos fue compuesta por cuestiones realizadas considerando una escala de Likert, con una variación entre cero (0) y cinco (5), que traducen las opiniones de los entrevistados entre dos extremos: cero (0) (nunca/nada) y cinco (5) (siempre/totalmente) y cuestiones en las que los individuos deberían indicar un número que correspondiese al tiempo de horas semanales trabajadas (trabajo doméstico y trabajo remunerado, separadamente). La recolección de datos se llevó a cabo en el año 2008, en las residencias de los propios individuos entrevistados, en horario y fecha establecidos previamente.

Las variables definidas para la investigación fueron: a) la realización del trabajo doméstico; b) tiempo de realización del trabajo doméstico; c) tiempo de realización del trabajo remunerado. Los datos fueron analizados en el programa estadístico Statistic Package for Social Science (SPSS) versión 19.0 y presentados mediante distribución de frecuencia.

La realización de la investigación acompañó los preceptos de la Resolución 196/96, siendo aprobada por el Comité de Ética en Investigación de la Universidad Federal do Rio Grande y registrada bajo el proceso de número 23116.003244/2008-16.
 

Resultados

Caracterización de los individuos participantes de la investigación

    En cuanto a la caracterización de los individuos participantes de la investigación, 45,7% de las madres tienen entre 20 y 29 años de edad y 42% de los padres tienen entre 30 y 39 años de edad. Del total de madres, 13,2% desarrollan actividades de docencia en primaria, secundaria, educación especial y disciplinas aisladas como Matemáticas, por ejemplo; 13,2% desarrollan actividades de servicios generales, actuando en los sectores de saneamiento de hospitales y hogares; 8,8% de las madres trabajan en enfermería, como enfermeras o como técnicas de enfermería; 5,5% trabajan como empleadas domésticas 7,7% actúan en sectores comerciales. En cuanto a los padres que participaron de la investigación, 7,6% trabajan en el sector comercial, como vendedores, asistentes y comerciantes; 6,5% actúan como conductores; 5,4% actúan como guardias residenciales; 5,4% desarrollan actividades de albañiles, leñadores y pintores.

Perspectiva de los individuos sobre el trabajo doméstico y remunerado

    Son presentados en la Tabla 1, los resultados de las perspectivas de las madres y padres a respecto de las tareas domésticas realizadas por ambos. El análisis de las frecuencias simples permite verificar que la mayoría de las madres (38%) se perciben haciendo gran parte del trabajo doméstico y la participación de los padres (23,3%) como no demasiada. Se observa que la madre siempre tiene alguna participación en la actividad doméstica, lo que es diferente cuando se trata de los padres. La mayoría de ellos (26,1%) se percibe realizando poco del trabajo doméstico y reconoce que realiza que las madres realizan mucho (37,8%) o la totalidad (36,7%) del mismo.

En la Tabla 2, correspondiente a la percepción femenina y masculina del tiempo dedicado a las tareas domésticas, considerando el periodo de una semana, los resultados de la escala de intervalos muestran que 33,8% de las madres emplean aproximadamente de 20 a 29 horas por semana, mientras que la mayoría de los padres, 37,1%, gasta alrededor de 10 la 19 horas semanales. Cuando se indaga acerca de cuánto trabajo doméstico realiza la(el) compañera(o), la percepción masculina confirma los resultados, pues 24,1% de los padres se dan cuenta que sus compañeras realizan el trabajo doméstico durante 20 a 29 horas. Por otro lado, la percepción femenina difiere bastante en relación a lo dicho por los padres: 53,4% de las madres creen que los padres dedican, aproximadamente, de cero a 9 horas para el trabajo doméstico.

Tabla 1. Perspectiva de madres y padres acerca de las tareas domésticas. Rio Grande, RS, Brasil, 2008

Tabla 1
*Los participantes no respondieron a la pregunta

Tabla 2. Perspectiva de madres y padres acerca del tiempo dedicado a la realización del trabajo doméstico. Rio Grande, RS, Brasil, 2008

Tabla 2
*Los participantes no respondieron a la pregunta

A continuación, en la Tabla 3, se presenta el tiempo de trabajo remunerado de mujeres y hombres. Se evidencia que la mayoría de las madres (53,3%) y de los padres (67,1%) trabaja en jornada completa, siendo la cantidad de padres, en el tema en cuestión, mayor que la cantidad de madres. En cuanto al tiempo dedicado en actividades remuneradas, se observa, en la Tabla 4, que en la percepción de la mayoría de las madres (29,6%) y de los padres (32,4%), ese tiempo gira entorno de 40 a 49 horas por semana. Similar es la percepción de la mayoría de las madres (30,9%) y de los padres (32,4%) sobre el tiempo dedicado en el trabajo remunerado por el(la) compañero(a).

Tabla 3. Tiempo de trabajo remunerado de madres y padres. Rio Grande, RS, Brasil, 2008

Tabla 3

Tabla 4. Perspectiva de madres y padres acerca de los plazos para la realización de trabajos remunerados. Rio Grande, RS, Brasil, 2008

Tabla 4
*Los participantes no respondieron a la pregunta

 

Discusión

    Diversos estudios confirmaron que el trabajo doméstico es realizado predominantemente por mujeres,2,3,7,19,20 lo que confirma los resultados de esta investigación. La percepción de las madres y padres entrevistados demuestra que son que son las madres las que realizan más trabajo doméstico que los padres, que apenas ayudan, sin gran compromiso con la función, expresada en el tiempo de trabajo y de la efectividad de la acción. Así comprendido, que el trabajo doméstico es percibido por la madre como una obligación, mientras que para los padres es apenas una ayuda prestada. La ayuda masculina puede ser atribuida a la dificultad femenina para aceptar la división de las tareas domésticas, puesto que, culturalmente, las mujeres tienen la responsabilidad de realizar el trabajo doméstico.3 En esta investigación en particular, es necesario que también se considere la presencia de niños pequeños en la casa, lo que aumenta el trabajo doméstico, incremento sentido por las mujeres.19,21 En síntesis, para que se establezca un mayor equilibrio, es prioritatia la división igualitaria del trabajo doméstico.

Actualmente, las madres comparten con los padres las responsabilidades por el sustento de la familia a través de un empleo remunerado. Sin embargo, el trabajo doméstico, en el ámbito familiar, continúa siendo responsabilidad femenina.17 Las tareas domésticas asociadas al trabajo remunerado - doble jornada - tienden a frustrar a las madres por hacerlas sentirse impotentes frente a la gran cantidad de actividades que deben desarrollar.22

La acumulación de tareas se convierte en un factor importante para la salud de esas mujeres. Prueba de ello es que una investigación realizada con mujeres, con el objetivo de evaluar si la doble jornada de trabajo (remunerado y doméstico) es un factor de riesgo para los síntomas psiquiátricos, específicamente demostró que los factores de riesgo más importantes están relacionados con la sobrecarga de trabajo.23

Investigaciones realizadas considerando el tiempo dedicado por mujeres para las tareas domésticas, en varios países, mostraron que, hasta cuando tienen una ocupación asalariada, mantienen sus actividades domésticas.5,24 La dedicación de horas por semana de las madres de niños pequeños a las tareas domésticas también es superior a la de otras mujeres; o sea, son las que enfrentan una mayor sobrecarga de tareas y la dificultad de conciliar el trabajo doméstico y el trabajo remunerado.4 Esta dificultad es retratada en la investigación con los trabajadores de enfermería, que describe la disminución de rendimiento de trabajo debido a enfermedades de los hijos.25

En esta investigación se puede observar una tendencia de los hombres a ser conscientes de su escasa participación en el trabajo doméstico, lo que corrobora la investigación realizada con datos secundarios, recogidos por el IBGE, que informó que el porcentaje de trabajo doméstico realizado por mujeres es 124% mayor que el realizado por hombres.19

No obstante, se demuestra, con eso, que, aunque la mayoría del trabajo doméstico es realizado por las madres, un cambio puede estar ocurriendo, en el sentido de la participación de los padres. Se entiende que, para que ocurra el cambio, es necesario que haya un reconocimiento masculino, en cuanto a la no contribución, y femenino, en cuanto a la negociación, como demuestra la tendencia señalada en esta investigación. Distribuir las tareas domésticas de manera equilibrada entre los cónyuges configura una acción de atención con la familia, ya que permite que la madre y el padre participen activamente del cuidado de los hijos y con la vida familiar.17

La garantía del derecho de mujeres y hombres de actuar en un trabajo remunerado sin tener que renunciar a la vida familiar está garantizada por el Convenio 156 y Recomendación nº 165, propuestas por la Organización Internacional del Trabajo,17 las cuales establecen la igualdad de oportunidades y de tratamiento para mujeres y hombres que tengan encargos familiares, posibilitando medidas de conciliación entre el trabajo doméstico y el remunerado.

La relación entre trabajo doméstico y trabajo remunerado, aquí analizada, muestra que las madres hacen más trabajos domésticos que los padres, a pesar de que las cargas horarias de trabajo remunerado son similares. Se sabe que las mujeres, en cuanto al trabajo remunerado, ejercen la misma carga que los hombres y mantienen un elevado y significativo número de horas de trabajo doméstico más que ellos, puesto que una investigación muestra que ellas ejecutan de cuatro a seis veces más horas de trabajo doméstico que ellos.19

Es importante mencionar que, aunque la carga de trabajo remunerado tienda a ser la misma para madres y padres, el número de padres que trabajan en jornada completa es mayor que el de las madres. Se entiende el hecho de que el contrato de trabajo remunerado en jornada parcial puede influir en el trabajo doméstico. Sin embargo, se cree que las mujeres, al responder a la pregunta sobre el trabajo en jornada completa o parcial, se referían al contrato de trabajo.

De la misma manera que el trabajo remunerado de jornada parcial influye en el trabajo doméstico, se cree que el contrato de trabajo remunerado de jornada completa también lo hace. A fin de comprobar la premisa lanzada, una investigación realizada con datos del World Values Survey -base de datos mundial- analizó las tendencias en relación a los roles de género y a los estereotipos vinculados a ellos y concluyó que la participación femenina en el mercado de trabajo promueve una mayor equidad en el trabajo doméstico.6

Se observa que la conclusión a que llega el estudio anteriormente mencionado no se aplica a esta investigación, puesto que la madre y el padre eran trabajadores remunerados, hecho que no contribuyó para una mayor participación masculina en el trabajo doméstico. Debido a que las madres dedican más tiempo al trabajo doméstico, el tiempo dedicado al trabajo remunerado es menor. La diferencia de horas de trabajo remunerado de padres y madres presenta consecuencias negativas en la remuneración mensual y en la jubilación, principalmente para las mujeres.17

Se entiende que la maternidad/paternidad es una tarea amplia,26 pero puede convertirse en aún más complicada y conflictiva cuando no hay coparticipación equilibrada del trabajo doméstico. Estas situaciones, en la intimidad doméstica, consisten en características esenciales para la comprensión y aprehensión en la práctica de la Enfermería de Salud Pública. El conocimiento de la estructura familiar, en cuanto a la distribución de tareas, mejora la comprensión del fenómeno del cuidar de la salud familiar y, en la particularidad de las condiciones positivas o negativas de las relaciones familiares, en el actuar para la salud de los niños menores de seis años.
 

Consideraciones finales

    El trabajo doméstico todavía es visto como una atribución femenina, o sea, como responsabilidad de la mujer. Sin embargo, la percepción masculina de que las mujeres tienen las mayores responsabilidades en cuanto a las tareas domésticas, puede significar una disposición al cambio.

Se sabe que la tendencia de inversión femenina en el mercado de trabajo es creciente, trayendo como una de sus consecuencias el aumento de la renta familiar. Sin embargo, la sobrecarga de trabajo puede provocar problemas de salud. De esta forma, existe una tendencia de desigualdad en la condición de trabajo de hombres y mujeres, puesto que mientras ellas cumplen una jornada doble y/o intensiva de trabajo (doméstico y remunerado), ellos pueden focalizar su atención y dedicación en el mercado de trabajo.

Se entiende, como condición de extrema relevancia científica, la estructuración del trabajo doméstico bajo la óptica de la comunidad científica y, específicamente, de la enfermera, para que pueda planificar sus acciones con relación al cuidado de las familias. Por lo tanto, se sugiere realizar otras investigaciones, con diferentes metodologías, para que la enfermería pueda conocer con profundidad la organización familiar.
 

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