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Prescripción de links y de aplicaciones móviles fiables y seguras, ¿estamos preparados para este nuevo reto?

Serafín Fernández-Salazar,1 Antonio Jesús Ramos-Morcillo2
(1) Enfermero. Máster en Investigación e Innovación en Cuidados, Salud y Calidad de Vida. Hospital de Alta Resolución Sierra de Segura, Puente de Genave (Jaén), España. (2) Enfermero. Antropólogo Social y Cultural, Máster en Investigación e Innovación en Cuidados, Salud y Calidad de Vida. Profesor del Departamento de Enfermería de la Universidad de Murcia, España

Correspondencia (Twitter): S. Fernández-Salazar: @cuidandosfs y A.J. Ramos-Morcillo: @cuidandoajr

Evidentia 2013 abr-jun; 10(42)

 

 

 

Cómo citar este documento

Fernández-Salazar, Serafín; Ramos-Morcillo, Antonio Jesús. Prescripción de links y de aplicaciones móviles fiables y seguras, ¿estamos preparados para este nuevo reto?. Evidentia. 2013 abr-jun; 10(42). Disponible en: <http://www.index-f.com/evidentia/n42/ev4200.php> Consultado el

 

 

 

Situación actual de la e-sanidad

    Internet se está convirtiendo en una fuente donde los pacientes y profesionales de la salud buscan información de manera habitual. Esta realidad seguramente esté motivada por la mayor universalidad del acceso de los últimos años. En el tercer trimestre de 2012, el 66,9% de los hogares españoles disponía de acceso a Internet y el 62,5% de los individuos de 15 y más años se había conectado a Internet en el último mes. Entre los equipos utilizados para conectarse a Internet se observa un aumento importante del teléfono móvil que pasó del 34.3% en 2011 a un 56,6% en 2012.1 Además respecto al uso de la telefonía móvil, la descarga de aplicaciones móviles (Apps) constituye una de las prácticas más frecuentes.

Según el estudio, "Los Ciudadanos ante la e-Sanidad", elaborado por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información,2 en el que se analizan las opiniones y expectativas de los ciudadanos sobre el uso y aplicación de las TIC en el ámbito sanitario, el 48,3% de internautas utilizan Internet como fuente de información para temas de salud. Principalmente son mujeres con un rango de edad de entre 25 y 49 años.

Un 29,7% de los internautas que buscan información en Internet lo hacen antes de una consulta médica, el 71% la comparte con su médico durante la consulta y el 54,6% de internautas lo hacen tras asistir a la consulta.1 Respecto de la información consultada, principalmente, se buscan contenidos relacionados con enfermedades, su tratamiento o prevención. Sin embargo entre los inconvenientes que encuentran los ciudadanos están la falta de fiabilidad (54,4%) y el riesgo a una mala interpretación de la información obtenida (28,7%).2 De hecho, el médico (profesional sanitario) sigue siendo la fuente en la que más confían los ciudadanos (un 88,1% frente a un 29,9% de Internet).
 

Acceso a información sobre salud fiable y segura

    Pero este aumento en el acceso a la información a través de Internet conlleva ciertas situaciones paradójicas. Un exceso de información, lejos de ayudar, puede confundir al ciudadano pudiendo provocar una intoxicación informativa, denominada "infoxicación".3 A esto debemos sumar, la ausencia, en muchos casos, de filtros que permitan separar la información fiable de la que no lo es, pudiendo llevar a los ciudadanos a conclusiones erróneas sobre un determinado aspecto de salud.

Por tanto, se plantea un objetivo para los ciudadanos y para los profesionales ante esta nueva situación consistente en tener acceso a información de salud que sea útil, rigurosa y relevante. En lo que respecta a los profesionales sanitarios, estos son los que deben asumir el rol de transmitir a los pacientes enlaces a lugares Web en los que su contenido esté derivado de resultados de investigación (fuentes verificadas, basadas en evidencias y con resultados probados) consiguiendo así implantar buenas prácticas relacionadas con la educación sanitaria del paciente.3 Por otro lado, debemos señalar que los propios pacientes son los que demandan que sean los profesionales sanitarios los que se impliquen en este asunto. Hasta en un 72,8% de las ocasiones se desearía que el médico (u otro profesional sanitario) recomendase recursos en Internet en los que consultar información sanitaria (páginas Web, foros, etc.); e incluso, para un 71,9% sería interesante que el médico gestionase un blog o página Web con consejos e información sobre salud.1

A pesar de que es una necesidad sentida por los propios pacientes, ¿estamos preparados los profesionales sanitarios ante este nuevo reto?. La respuesta, de momento, sigue siendo negativa, ya que comprobar la actualidad y la validez de la información obtenida a través de Internet requiere de tiempo, energía y actitud que no todos los profesionales sanitarios están dispuestos a asumir.4,5

La prescripción de páginas Webs o de Apps sobre salud fiables exige de ciertos conocimientos y actitudes que no todos los profesionales sanitarios, de manera individual, tienen en este momento y las cuales no se relacionan exclusivamente con competencias informáticas, o bien con competencias digitales en salud.

En la actualidad, la brecha digital es demasiado grande. En las organizaciones sanitarias conviven profesionales que manejan con soltura herramientas 2.0, que acceden a información científica por diferentes vías y que, incluso, se relacionan con los pacientes a través de la Red, con otros profesionales que ni tan siquiera utilizan de manera habitual el correo electrónico. Por otro lado, y a pesar de los esfuerzos de las organizaciones, las competencias en investigación, lectura crítica o práctica basada en evidencias, continúan siendo escasas, por lo que si el consumo de literatura científica es mínimo por parte de los profesionales,6 quizás la identificación de lugares rigurosos, fiables y de calidad en la red, también puede resultar complicado. A la suma de estas dos cuestiones, debemos añadir otra más: la lentitud de las organizaciones sanitarias. Tal y cómo muestran los últimos datos del Observatorio Permanente de las TIC en Salud aún existen en nuestro país muchos centros sanitarios, que ni tan siquiera tienen página Web.7

Otro aspecto a resaltar y que nos permite hacernos una idea de lo complejo que es garantizar la fiabilidad y seguridad de la información que se puede encontrar en Internet es la creación de diferentes sellos provenientes de distintas organizaciones. Por citar algunas, la Health on the Net Foundation8 o la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía,9 poseen sistemas para otorgar los sellos que acreditan la existencia de determinados aspectos dentro de un sitio Web o aplicación, que de cumplirse, indicarían que este sitio Web o aplicación es fiable. Este puede ser un buen punto de partida, aunque como aspecto negativo decir que se trata de un sistema que, en algunos casos previo pago, asigna un sello que no asegura la fiabilidad de los contenidos de la Web acreditada de una manera continuada en el tiempo, solo lo hace en las fechas de revisión de la Web. Además algunos criterios de estos sellos pueden ser difíciles de cumplir por parte de determinados grupos profesionales.10 Estos sistemas de acreditación requieren un gran esfuerzo en su mantenimiento y actualización. La diversidad de criterios de calidad y recomendaciones así como, en algunos casos, su complejidad, pone en duda que se realice una correcta interpretación de dichas acreditaciones.11
 

Prescripción de links y de Aplicaciones (Apps) sobre salud

    Desde nuestro punto de vista, un buen comienzo para que la prescripción de links y de Apps se hiciera realidad, podría ser la creación de un repositorio Web donde se incluyan las páginas y aplicaciones consideradas como fiables y seguras.

Habitualmente, las organizaciones sanitarias poseen diferentes recursos que están dispersos, y que ni el ciudadano ni el profesional sanitario conocen. Un repositorio común permitiría construir un punto de convergencia que centralice la información y optimice la difusión de los mismos. Se conseguiría así un doble objetivo, por un lado la existencia de un lugar de referencia para los ciudadanos con información fiable y por otro lado a los profesionales clínicos se les facilitaría esta nueva intervención clínica, ya que solo necesitarían recordar un único sitio Web en lugar de múltiples sitios. En este repositorio deberían destacarse aquellos recursos que estén basados en resultados de investigación y que estén dirigidos y con un lenguaje adaptado a los ciudadanos.12 Posiblemente esta idea deba ser ambiciosa y en lugar de pensar en una centralización autonómica, pensar en la creación de un repositorio nacional, con un compromiso y respaldo institucional que garantice la fiabilidad y vigencia de sus contenidos, así como aspectos de accesibilidad y ergonomía de la página Web, tanto para ciudadanos como para profesionales.

Si se contara con este repositorio, se debería formar a los agentes implicados: pacientes, gestores y profesionales. Con respecto a los gestores y a los profesionales deberían incorporarse aspectos formativos que garanticen que este tipo de competencias y sus prácticas se incluyan dentro de los mapas competenciales. No debemos olvidar que este es un aspecto más de nuestra atención sanitaria que puede y debe complementar a nuestra práctica clínica habitual. Constituye por tanto una intervención más que debe tratarse de manera transversal junto con otras.

En el caso de las Apps, un buen ejemplo a nivel europeo sobre la recomendación de este tipo de recursos los constituye el primer Directorio Europeo de Apps de Salud, que recoge 200 aplicaciones evaluadas por asociaciones de pacientes, aunque de igual manera, los pacientes seguirían necesitando guía y apoyo para encontrar aplicaciones de salud útiles y fiables.13

Como último paso, necesitaríamos implementar esta nueva práctica. La prescripción de links o Apps sobre salud debería ser a corto o medio plazo una realidad. Es una práctica fácil, sencilla y que puede incorporase fácilmente en los documentos clínicos habituales que se realizan tras la asistencia a un paciente: informes de continuidad de cuidados, informes médicos de alta, etc, pero para ello debe existir un compromiso institucional que respalde estas iniciativas y provea de herramientas a los clínicos para poder llevarlas a cabo.

Desde el punto de vista de la práctica enfermera, la prescripción de links o aplicaciones puede ser un complemento muy acertado en una de sus principales actividades: la educación para la salud.14 Debemos pensar que entre las ventajas que obtienen los recursos electrónicos está la posibilidad de incorporar recursos multimedia y la disponibilidad las 24 horas del día de los mismos. Así podemos encontrar un abanico de instrumentos e intervenciones clínicas que complete tanto a la prescripción médica como a la farmacológica. Además supone un reto para los investigadores evaluar el impacto en términos de resultados en salud tras la aplicación de prescripción de links con la combinación del resto de prescripciones, generando así un cuerpo de evidencias que avale la efectividad de este tipo de intervenciones y de sus distintas combinaciones. Además, como afirma Meijome, esta actividad clínica, aún no goza de legitimidad en las profesiones sanitarias e incluso no está recogida aún en repositorios internacionales de intervenciones clínicas enfermeras, tales como la Nursing Intervention Classification,15 por lo que sería interesante el desarrollo de las mismas.

Finalmente, y a pesar de las posibilidades que este tipo de prácticas pueden permitir, debemos tener presentes las limitaciones que tiene la utilización de este tipo de recursos y que no solo se relacionarían con la brecha digital, sino también con desigualdades respecto a la edad, la capacidad de acceso, las diferentes motivaciones, competencias y usos de internet, lo que se ha denominado como Ley de Cuidados Inversos 2.0.16 Por ello, debemos entender, que la utilización de este tipo de recursos es un complemento más en nuestras intervenciones clínicas.

No debemos olvidar que los objetivos básicos que perseguimos con esta nueva práctica se relacionan con dos aspectos esenciales: el empoderamiento de los ciudadanos ante su salud y la potencial oportunidad que se nos brinda de poner al ciudadano como eje del sistema acercando de igual a igual a ciudadanos, administración y profesionales.
 

Bibliografía

1. Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI). Las TIC en los hogares españoles. Estudio de demanda y uso de Servicios de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información. XXXVIII Oleada (Octubre- Diciembre 2012) Madrid, abril de 2013. [Internet]. España 2013 [citado 08 Jul 2013]. Disponible en: http://www.ontsi.red.es/ontsi/es/estudios-informes/xxxviii-oleada-del-panel-hogares-4t2012.
2. Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI) y de la Dirección de Programas de la Entidad Pública Empresarial Red.es, del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Los Ciudadanos ante la e-Sanidad. Estudio sobre opiniones y expectativas de los ciudadanos sobre el uso y aplicación de las TIC en el ámbito sanitario [Internet]. España 2012 [citado 17 Jun 2013]. Disponible en: http://www.ontsi.red.es/ontsi/sites/default/files/informe_ciudadanos_esanidad.pdf.
3. Navas-Martín MÁ, Albornos Muñoz L, Escandell-García C. Acceso a fuentes de información sobre salud en España: como combatir la infoxicación. Enferm Clin 2012; 22(3): 154-158.
4. Jiménez Pernett J; García Gutiérrez JF; Martín Jiménez JL; Bermúdez Tamayo C. Tendencias en el uso de Internet como fuente de información sobre salud. En: Hernández E, Gómez-Zúñiga B (coords.as). Intervención en salud en la Red. UOC Papers [artículo en línea]. N.º 4. UOC. 2007 [citado 08 Jul 2013]. Disponible en: http://www.uoc.edu/uocpapers/4/dt/esp/jimenez.pdf.
5. Wilson P, Risk A. How to find the good and avoid the bad or ugly: a short guide to tools for rating quality of health information on the Internet / Commentary. British Medical 2002. Journal. N.º 324, pág. 598.
6. Moreno-Casbas T, Fuentelsaz-Gallego C, González-Marín E, Gil de Miguel A. Barreras para la utilización de la investigación. Estudio descriptivo en profesionales de enfermería de la práctica clínica y en investigadores activos. Enferm Clin.2010; 20(3): 153-164.
7. Observatorio Permanente de las TIC. [Internet] ITACA: España 2010 [citado 08 Jul 2013]. Disponible en: http://www.observatics.com/inicio.php.
8. Health on the Net Foundation [Internet] Suiza 1997 [citado 08 Jul 2013]. Disponible en: http://www.healthonnet.org/HONcode/Spanish/.
9. Certificación de Páginas Web Sanitarias. [Internet] Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía [citado 08 Jul 2013]. Disponible en: http://www.juntadeandalucia.es/agenciadecalidadsanitaria/programas_de_acreditacion/paginas_web_sanitarias/el_programa_de_acreditacion.html.
10. Fernández-Salazar S, Ramos-Morcillo AJ. El cuento de los sellos de calidad 16 Mar 2011 [citado 08 Jul 2013]. En: Cuidando.es [Internet] España 2013. Disponible en: http://www.cuidando.es/archives/4481.
11. Mayer MA. Evaluación de los sistemas de acreditación de webs sanitarias. La experiencia de Web Médica Acreditada (tesis doctoral). Universitat Pompeu Fabra (2006), Barcelona. Disponible en: http://www.tdx.cat/handle/10803/7095.
12. Fernández-Salazar S, Ramos-Morcillo AJ. Cuidando.org [Internet] España 2012 [citado 08 Jul 2013] Disponible en: http://www.cuidando.org/objetivos-metodologia.
13. European Directory of Health Apps 2012-2013. A review by patient groups and empowered consumers. Patient View, European Health Forum, 2012 [citado 08 Jul 2013]. Disponible en: http://www.patient-view.com/-bull-directories.html.
14. Meijome-Sánchez XM. Competencias digitales, deberes para el verano. 11 Jul 2013 [citado 08 Jul 2013]. En: Cuadernillo d@ Enfermeira [Internet] España 2011. Disponible en: http://cuadernillosanitario.blogspot.com.es/2013/07/comtpentecias-digitales-deberes-para-el.html.
15. Meijome-Sánchez XM. Promoting a change in the NICs 8180 and 8190. 16 Oct 2011 [citado 08 Jul 2013]. En: Cuadernillo d@ Enfermeira [Internet] España 2011. Disponible en: http://cuadernillosanitario.blogspot.com.es/2011/10/promoting-change-in-nics-8180-and-8190.html.
16. Lupiáñez-Villanueva F. Salud e internet: más allá de la calidad de la información. Rev Esp Cardiol. 2011; 64: 849-50.

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Comentarios

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Oliva Muñoz Páez el 02/02/2014 a las 12:07:05:
Es bien cierto, los ciudadanos buscan información en Internet para saber sobre temas de salud, enfermedades crónicas o la de sus familiares, buscan una segunda o una tercera opinión.
Los sanitarios suelen decir al paciente:"no busque en Internet, pregunte a su médico". Los enfermeros debemos adaptarnos a los cambios, si el ciudadano indaga en Internet, debemos ayudarlos a encontrar la mejor información para mejorar sus hábitos de salud en el manejo de su enfermedad, un día se le dirá al ciudadano: "Le recomiendo visite en Internet el Blog....o la Web...." como intervención de enfermería.
Daniel Clavijo el 30/09/2013 a las 20:32:23:
Interesantísimo artículo. Al igual que los autores opino que los profesionales sanitarios, en general, no estamos preparados para guiar a los pacientes por toda esa información que existe disponible en la red. Ojalá, poco a poco, y con la voluntad de muchos, lo que en este artículo se visiona se convierta en una realidad. A la espera de la evaluación de los resultados del uso de links y apps fiables por parte de los paciente, me aventuraría a decir que será muy positivo para todos en muchísimos aspectos.

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