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EVIDENTIA: ISSN 1697-638X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Buscando evidencias en la ciencia y el arte del cuidado de enfermería: retos y desafíos

Blanca Katiuzca Loayza Enríquez
Profesora de la Escuela de Enfermería de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo. Chiclayo, Perú

Evidentia 2010 abr-jun; 7(30)

 

 

 

Cómo citar este documento

Loayza Enríquez, Blanca Katiuzca. Buscando evidencias en la ciencia y el arte del cuidado de enfermería: retos y desafíos. Evidentia. 2010 abr-jun; 7(30). Disponible en: <www.index-f.com/evidentia/n30/ev1530.php> Consultado el

 

 

 

    Cuidar de la salud y la vida de las personas, se ha constituido en la esencia de la profesión de enfermería. Esta realidad es conocida por todas las enfermeras; sin embargo en América Latina hacer posible una relación de cuidar/cuidado en una sociedad multicultural y con recursos insuficientes, reclama creatividad y replantearse si los cuidados que las enfermeras brindamos, realmente contribuyen con la recuperación de las personas o es que existen nuevas formas de cuidar que superan años de tradición pues "las prácticas directas de cuidado siguen siendo en muchas ocasiones empíricas, y el conocimiento y su generación siguen siendo potestad de unos pocos".1 Aunque también, dada la riqueza de nuestras diferencias culturales, aún no se ha determinado la cientificidad de muchos cuidados y se asume una actitud escéptica o incrédula ante ellos, cuando en realidad hace falta sistematizarla y hacer evidente su eficacia.

También se puede afirmar que asistimos a un distanciamiento que se hace cada vez más hondo entre la teoría que se imparte en los claustros universitarios y la práctica que se ejerce en cada escenario del cuidado. Abismo que también se hace presente entre los resultados que se obtienen de las investigaciones primarias realizadas por las enfermeras y los pocos cambios que han permitido en el cotidiano del cuidado. De allí que se hace necesario empezar a buscar evidencias en la ciencia y el arte del cuidado de enfermería con una visión global, para actuar localmente.

Este ha sido el marco que ha guiado el desarrollo de la IV Jornada Internacional de Investigación en Enfermería, organizada por la Escuela de Enfermería de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT-Perú), contando con el auspicio académico y apoyo de la Fundación Index y del Instituto Index Latinoamericano de Investigación en Ciencias de la Salud (IILICS-Colombia) quienes desde sus conferencistas hicieron posible abordar el tema en un escenario al que asistieron 420 personas entre estudiantes y profesionales de enfermería de los diferentes departamentos del Perú. Por tratarse de una nueva temática en nuestro país, se inició con las bases conceptuales de la Enfermería Basada en la Evidencia a cargo de la Mgtr. María Romero, quien puso énfasis en la distinción entre la medicina y la enfermería basadas en la evidencia, destacando que la práctica de enfermería basada en la evidencia "es un modelo crítico reflexivo de revisión, síntesis y difusión de evidencias; asimismo es un método de aprendizaje y ejercicio profesional para la toma de decisiones basadas en las evidencias útiles y pertinentes". Esta conceptualización se constituye en un desafío frente a una mentalidad enfermera que asume como dogma cada proceso de cuidado e incluso las órdenes médicas, y esto obedece a la formación netamente tradicional de las enfermeras, basada en trasmisión de conocimientos y en literatura importada desde otras realidades, sin espacio para pensar diferente. Realidad que si bien es cierto viene cambiando por la inclusión de metodologías creativas, sensibles y participativas, aún no se evidencian cambios sustanciales en nuestro medio, con enfermeras que se atrevan a pensar diferente y busquen nuevas formas de cuidar. Pero también se constituye en una oportunidad, porque somos precisamente las enfermeras quienes nos encontramos día a día junto a las personas a quienes cuidamos, las llamadas a re-pensar las formas de optimizar la práctica de cuidado, que si bien es cierto hacemos un despliegue de creatividad para adaptarnos a las circunstancias ahora ya podemos tomar decisiones pertinentes con investigaciones secundarias.

En este evento la Dra. Lucía Aranda y la Mgtr. María Romero destacaron la importancia de la distinción de los paradigmas de investigación científica, y la riqueza de la investigación cualitativa para encontrar evidencias que hagan posible cuidados más personalizados, tornando en visible al sujeto de cuidado; esto sin duda parte por reconocer que la enfermería es una ciencia social y un arte; por lo tanto no podemos atomizar el cuidado a una visión desde y para la enfermera; sino que el sujeto a quien cuidamos es una persona que también aporta a esa elección de la mejor práctica basada en la evidencia, y cada persona es un ser pandimensional complejo que reclama ser visto en su singularidad y en su dinamicidad y esto no siempre es posible retratarlo. En este sentido "la realidad social es el propio dinamismo de la vida individual y la colectiva con toda la desbordante riqueza de significados. Esa misma realidad es más rica que cualquier teoría, cualquier pensamiento y cualquier discurso que podemos elaborar sobre ella. Por lo tanto los códigos de la ciencia que por su naturaleza son siempre referidos o recortados son incapaces de contenerla";2 de ahí que también se pueda afirmar que todo intento por contener la riqueza de la persona humana en una definición o en una delimitación, termina por cosificar y tornar en objeto al sujeto.

Destacar la importancia de la evidencia cualitativa, también se constituye en un desafío para analizar la cientificidad con la que realizamos las investigaciones cualitativas primarias; considerando que es necesario reflexionar desde qué paradigma y con cuánta responsabilidad hacemos la investigación cualitativa, considerando que existe una corriente paradigmática que niega su cientificidad, basada en el "monismo metodológico"3 a lo que hay que añadirle que "la falta de rigor en la investigación cualitativa es debida a problemas como la aplicación no coherente de la filosofía en la aproximación utilizada, no conseguir desprenderse de viejas ideas, uso de métodos pobremente desarrollados, no utilizar suficiente tiempo para la recogida de datos, hacer pocas observaciones, no tener en consideración cuidadosa todos los datos y usar de forma inadecuada los datos para el desarrollo teórico".4

Sin duda alguna estos retos y desafíos requieren que regresemos la mirada hacia cómo se aborda la formación académica para el cuidado de enfermería. E incluso asumir el reto de que el escenario docente, el escenario de la pedagogía del cuidado no debe estar exento de una práctica basada en la evidencia, sino que se convierte también en una oportunidad, para quienes hemos asumido la tarea de formar a las futuras(os) enfermeras(os), de "nutrir de evidencias los modelos pedagógicos efectivos que nos permitan proveer a nuestros alumnos y alumnas de los mejores conocimientos y habilidades para el desarrollo de la práctica enfermera",5,6 considerando que "uno de los objetivos importantes de la formación consiste en desarrollar las aptitudes de evaluación crítica que guían los futuros profesionales a ejercer su juicio clínico en vistas a dispensar a los clientes cuidados humanos, eficaces y de bajo coste".7 Este reto ha sido asumido por un grupo de profesoras de la escuela de Enfermería-USAT, quienes ya se encuentran trabajando por consolidar el nuevo grupo revisor Docencia del Cuidado de Enfermería que viene siendo asesorado por el Observatorio de Enfermería Basada en la Evidencia, de la Fundación Index.

Quienes trabajamos en el escenario de la docencia para el cuidado sabemos que "si se pretende inculcar una cultura de cuidado no basta con decirlo y enseñarlo; sino que es necesario vivirlo en el cotidiano"8 de allí que tengamos el reto de convertir las aulas en escenarios vivos de cuidado de la salud en la dinámica de relación de profesor-estudiante y de estudiantes entre sí. ¿Cómo fomentar que cuiden a un desconocido, mal llamado paciente, si ellos no vivencian el cuidado? ¿Cómo pedirles que cuiden viendo a la persona como un todo, si ellos son reducidos sólo a estudiantes e incluso a un número en la lista de asistencia? Y hay mucho por decir también de las condiciones en las que los profesores debemos impartir el cuidado. También es necesario recordar que "la práctica, la teoría y la investigación están íntimamente unidas. La práctica interroga y sugiere las hipótesis; la teoría guía la conceptualización de los problemas y los temas de investigación. Los investigadores elaboran los proyectos y efectúan la investigación científica, lo que les permite perfeccionar la teoría existente o contribuir a la elaboración de nuevas teorías"7 por lo tanto el escenario de la formación para el cuidado es el más idóneo para realizar las transformaciones ya no desde la distancia de un escritorio, sino desde los mismos escenarios del cuidado con la Práctica Basada en Evidencias (PBE).

Quiero terminar reflexionando sobre el reto de descubrir el sentido y significado de la PBE, siendo necesario poner en el centro a la persona a quien cuidamos. "Si queremos saber qué es el hombre, tenemos que ponernos del modo más vivo posible en la situación en la que experimentamos la existencia humana, es decir, lo que de ella experimentamos en nosotros mismos y en nuestros encuentros con otros hombres"9 y esta reflexión se hace necesaria porque aún "encontramos enfermeras teóricas y con habilidades prácticas sin mayor configuración personal al vivir el cuidado, con alto riesgo de quedarse en la superficialidad del hacer, carente de sentido, más que el del fundamento científico. Incluso podría afirmarse que a costa del hacer se olvidan del por qué hacerlo. Y no se hace referencia aquí al fundamento científico; sino al motivo trascendental de cada uno de sus actos, pues a costa del vivir pueden olvidar el para qué vivir".8 Por ello se pone como insuficiente el hacer y el saber hacer enfermero, si eso no lleva consigo una lucha diaria por la coherencia de vida, para que la persona cuidada y su cuidador trasciendan por el cuidado.
 

Bibliografía

1. Galindo Huertas S. Cómo se acerca América Latina a la Enfermería Basada en Evidencias. Evidentia [en línea]. 2010; 7(29). Disponible en: http://www.index- f.com/evidentia/n29/ev0029.php [Consultado el 4 de julio de 2010].
2. Souza Minayo M. Investigación Social: Teoría, método y creatividad. Salud Colectiva. Buenos Aires: Serie didáctica, 2003.
3. Hashimoto Moncayo E. Cómo investigar desde los tres paradigmas de la ciencia. UNPRG-Lambayeque-Perú: Facultad de Ciencias Histórico Sociales y Educación, 2004.
4. Burns N, Grove S. Investigación en Enfermería. 3era. Madrid: Elsevier, 2004.
5. Hueso Montoro C. Fortalezas y limitaciones de la práctica Basada en la Evidencia. Libro de Resúmenes de la IV Jornada Internacional de Investigación en Enfermería. Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo. Perú. 2010; pág. 13.
6. De Pedro Gómez J. El Espacio Europeo Superior (EEES) y la oportunidad de una formación basada en la EVIDENCIA. Evidentia [en línea]. 2009; 6(25). Disponible en: /evidentia/n25/ev0025.php [Consultado el 4 de julio de 2010].
7. Kerouác S, Pepin J, Ducharme F, Duquelte A, Major F. El Pensamiento Enfermero. Barcelona: Masson; 1996.
8. Loayza Enriquez B. Las enfermeras y los estilos de cuidar su salud. Una propuesta al deber ser. Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo 2007. [Tesis de Maestría] Escuela de Post-Grado Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo-Lambayeque-Perú.
9. Stein E. Obras Completas: Escritos antropológicos y pedagógicos. Madrid: Monte Carmelo; 2003.

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