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EVIDENTIA: ISSN 1697-638X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Mojar las heridas suturadas. Un cambio en el refranero

Isidro Salvatierra Guerrero
Hospital Universitario San Cecilio, Granada, España

Manuscrito recibido el 20.10.2009
Manuscrito aceptado el 25.2.2010

Evidentia 2010 abr-jun; 7(30)

 

 

 

Cómo citar este documento

Salvatierra Guerrero, Isidro. Mojar las heridas suturadas. Un cambio en el refranero. Evidentia. 2010 abr-jun; 7(30). Disponible en: <www.index-f.com/evidentia/n30/ev0530.php> Consultado el

 

 

 

Sr. Director. "A donde fueres haz lo que vieres". Este dicho del refranero antiguo español, que viene a significar que si sales de tu lugar habitual hacia otros destinos donde la cultura es diferente, no intentes seguir tus costumbres sino que simplemente, te adaptes a la nueva situación, es una afirmación que puede generar un debate controvertido a nivel sociológico, antropológico o cultural. Sin embargo, cuando dicha afirmación es puesta en práctica por profesionales sanitarios, en su desempeño laboral diario y en el ámbito de nuestro entorno, constituye un verdadero ataque al corazón mismo del método científico, el cual en cambio utiliza una secuencia estándar para formular y responder a una pregunta, dando origen a unos conocimientos válidos mediante unos instrumentos confiables.

Los profesionales de la salud como elementos de la estructura sanitaria, además del papel asistencial constituyen una herramienta esencial en la divulgación de la educación en salud. Ambas facetas deben estar sustentadas por conocimientos que emanen de la mejor evidencia científica posible, de esta manera se lucharía contra esa afirmación de nuestro refranero que ampara prácticas y recomendaciones heredadas, en muchos casos, simplemente en la tradición de realizarlas siempre así, sin ningún otro argumento de peso que lo avale. El carácter itinerante del colectivo sanitario, su paso a lo largo de su vida laboral por diversos servicios, unidades, centros de trabajo, ciudades, comunidades autónomas, etc. no debe servir de excusa para abandonarse al influjo de dicha aseveración, que justifica actuaciones dispares ante situaciones idénticas. Seguramente todos como profesionales nos hemos encontrado en alguna ocasión envueltos en este dilema de decisiones.

En concreto quisiera centrar mi objetivo en la prohibición que se indica a los pacientes que han sido sometidos a una intervención quirúrgica y portadores de una sutura, referente a la conveniencia de no mojarse la herida durante el postoperatorio hasta una vez finalizado prácticamente el proceso de la retirada, en su totalidad, del material de sutura. Con esta restricción, en muchos casos sólo verbal, privamos a los pacientes de un aseo completo como constituye la ducha diaria, o bien el paciente debe recurrir a dispositivos de diversa índole o a su propia pericia para aislar del agua la zona intervenida, en la mayoría de los casos con poco éxito. Si partimos de la base de considerar el aseo personal como un acto recomendado por la ciencia médica para prevenir infecciones y otras molestias a nivel cutáneo, parece una paradoja que exista en muchas unidades postoperatorias una idea preestablecida entre los profesionales sanitarios que el aseo sobre la herida provoca un exceso de humedad lo que conllevaría a un enlentecimiento en la cicatrización y un mayor riesgo de infección. Este exceso de humedad sin embargo es debido a factores como: incontinencia, sudoración profusa, drenajes y exudados de herida.1 Existen ya estudios que abordan esta temática de una manera más o menos específica aunque su número aún no es suficiente, quizás por la dificultad derivada de la gran cantidad de variables posibles: dimensión de la herida quirúrgica suturada, localización, profundidad, edad, sexo, estado nutricional, cierre primario o secundario, clima, etc.

Una búsqueda bibliográfica en las bases de datos: Cuiden plus, the Joanna Briggs Institute, the Cochrane Library, PubMed así como una visita a la web intramed utilizándose como palabras clave: sutura / heridas / limpieza de heridas, permitió seleccionar tres estudios por ser los más relacionados con la temática. Un ensayo clínico aleatorio (ECA) realizado sobre la base de dos grupos, uno denominado seco y otro húmedo establece en sus conclusiones que los pacientes pueden descubrir y ocasionalmente mojar las suturas en las primeras 48 horas sin aumentar la incidencia de la infección en la herida; dicho estudio pone de manifiesto la dificultad de generalizar los hallazgos por el gran número de variables existentes.2 Una revisión sistemática de varios ECA y de estudios cuasi-experimentales sobre la utilización del agua potable, agua destilada, agua hervida o suero salino en la limpieza de heridas, no encuentra diferencias significativas entre ninguno de ellos en cuanto a la eliminación de carga bacteriana, restos y cuerpos extraños.3 Ni siquiera el uso de determinados antisépticos parece ser más eficaz que la limpieza con agua.3 Una revisión sistemática posterior realizada por el New South Wales Centre for Evidence Based Nursing and Midnefery, centro colaborador del instituto Joanna Briggs, en sus recomendaciones finales sobre técnicas de limpieza de heridas postoperatorias indica: duchar a los pacientes no supone un impacto sobre la infección y las tasas de curación de heridas postoperatorias, y puede beneficiar a los pacientes con un sentimiento de bienestar y salud asociado a la limpieza;4 otorgándole el nivel A de recomendación, matizando sólo con ciertas precauciones la ducha diaria en úlceras y heridas crónicas, pero no prohibiéndola, grado C de recomendación (grados de recomendación derivados de los niveles de efectividad establecidos por el Instituto Joanna Brigss).

En base a todos estos resultados y partiendo de la necesidad de realizar un mayor número de estudios en este sentido, se puede sin embargo resaltar que la actividad de la ducha en el postoperatorio esta respaldada por un nivel de evidencia suficiente que hace de ella, no una recomendación a evitar sino a favorecer. Dicha recomendación debe ser transmitida al paciente dentro del conjunto de una serie de recomendaciones generales postoperatorias que deberían ser entregadas en forma de guía de autocuidados, o incorporados al informe de continuidad de cuidados dirigido al propio paciente o cuidador previo al alta al domicilio.

De igual forma a los profesionales de la salud habría que hacer llegar esta recomendación en forma de herramientas de trabajo que permitan llevar a la práctica el conocimiento científico que se genera, y que en muchas ocasiones queda oculto por la dificultad de acceso al laberinto de las publicaciones científicas; constituyendo las guías de práctica clínica un instrumento eficaz aunque no único en este sentido. Todo ello nos podría permitir observar, en un horizonte no muy lejano, el uso de nuestro refranero en el siguiente término: "A donde fueres la evidencia aplicares".
 

Bibliografía

1. Junta de Andalucía. Guía de práctica clínica para la prevención y el tratamiento de las úlceras por presión. Sevilla: Servicio Andaluz de Salud, Consejería de Salud, Junta de Andalucía; 2007.
2. Heal C, Buettner P, Raasch B, Browning S, Graham D, Bidgood R, et al. Can sutures get wet? Prospective randomised controlled trial of wound management in general practice. bmj [revista en internet] 2006; 332(7549): 1053-1056. Disponible en: http://www.bmj.com/cgi/content/full/332/7549/1053?maxtoshow=&hits=10&RESULTFORMAT=&fulltext=woud+wet&searchid=1&FIRSTINDEX=0&fdate=//&resourcetype=HWCIT [Consultado el 09/07/2009].
3. Fernandez R, Griffiths R. Agua para la limpieza de heridas (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.). Disponible en: http://www.update-software.com [Consultado el 09/07/2009].
4. JBI. Soluciones, técnicas y presión para la limpieza de heridas. Best Practice. 2006; 10(2) [sede Web]. [Actualizada el 20 de abril de 2007]. Disponible en: http://www.joannabriggs.edu.au/pdf/BPISEsp_10_2.pdf [Consultado el 09/07/2009].

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