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¿Debemos las matronas reorientar nuestros cuidados?

Julia Simón-Martín1.
1Matrona. Hospital General Básico de Riotinto. Avda. la Esquila 5. Minas de Riotinto, 21660  Huelva. España.

Manuscrito aceptado el 29.02.08

Evidentia 2008 mar-abr; 5(20)

Cómo citar este documento
Simón-Martín J. ¿Debemos las matronas reorientar nuestros cuidados?. Evidentia. 2008 mar-abr; 5(20). Disponible en: <www.index-f.com/evidentia/n20/444articulo.php> [ISSN: 1697-638X]. Consultado el


    Hasta ahora las matronas hemos aplicado una metodología de trabajo individual que hemos ido modelando con el paso de los años. En las Escuelas Universitarias nos han inculcado unas nociones que han ido transformándose, por un lado, con la práctica diaria y por otro con lo que aprendemos de otros compañeros de trabajo, tanto de nuestro colectivo como de otros compañeros que trabajan con nosotros, médicos, enfermeras, etc., hasta realizar lo que hemos considerado la mejor práctica. El problema de esta forma de trabajar es que la aplicación que se realiza, como decía, es individual, aunque hay puntos comunes, cada uno trabajamos de una forma personal. Con esta forma de trabajo empírica, sin método común, un poco anárquica, cuesta mucho obtener resultados válidos para estudios de investigación, porque no se utiliza la misma nomenclatura para describir los problemas, objetivos o intervenciones. Aunque hacemos valoraciones, las hacemos desde un prisma biomédico, sin tener en cuenta una visión holística de la persona a la que cuidamos y por otro lado, los objetivos que nos marcamos pueden diferir mucho entre los distintos profesionales al tener distintos criterios o formas de entender nuestro trabajo cotidiano. Todo esto nos ha llevado a un magma de conocimientos que cada uno aplica como considera mejor, pero sin la cohesión y el acuerdo de todos los que nos dedicamos a esta Ciencia del Cuidado. Además, no escribimos o escribimos muy poco y una profesión que no deja constancia de sus actividades es invisible, no cuantificable y, por tanto, inexistente.

    Con la aparición de la taxonomía de diagnósticos de enfermería (NANDA), criterios de resultados (NOC), e intervenciones de enfermería (NIC), tenemos la herramienta necesaria para vehicular ese conocimiento individual a uno colectivo que favorezca el derecho de las mujeres que atendemos a ser cuidadas con la menor variabilidad y según la mejor práctica clínica basada en evidencias. Es necesario que tengamos una alta receptividad a los cambios para adquirir más autonomía y responsabilidad. Esto permitirá el crecimiento de nuestra profesión al disponer de un método común que favorezca la obtención de datos con un lenguaje estandarizado que facilitará la realización de estudios de investigación serios.

    Para aplicar esta metodología al trabajo de la matrona tendríamos que estructurar nuestras valoraciones basándonos en las Necesidades Básicas de Virginia Henderson1, o los Patrones Funcionales de Salud de Marjorie Gordon, o en cualquier otra que siga una estructura que nos facilite identificar los problemas en una visión integral de la persona, haciendo hincapié en una mayor atención a los aspectos emocionales, familiares y sociales. Por otro lado, sería útil como una manera de organizar los datos para llegar a donde queremos y con la ayuda de las taxonomías antes comentadas estructurar la metodología que aplicamos, describiéndolas con un mismo lenguaje que nos permita recuperar información de lo que hacemos.

    Pero no sólo es importante la utilización de un método y un vocabulario común, también es imprescindible guiarnos por un marco operativo preestablecido. En mi opinión, el Modelo conceptual de Virginia Henderson recoge un punto de encuentro para los profesionales de enfermería y por tanto las matronas, al centrar el campo de nuestras actuaciones en la fuerza, el conocimiento y la voluntad. Nosotros podemos ayudar a nuestros pacientes a darles la fuerza que les falta, les podemos dar los conocimientos que no tienen o intentar que adquieran la voluntad que han perdido, de manera que vayan asumiendo sus cuidados, de una forma gradual, recuperando el protagonismo de sus vidas y consiguiendo su independencia en la medida de sus posibilidades. Bajo este prisma es más fácil delimitar nuestras responsabilidades y concretar nuestra autonomía. Por tanto, considero que la aplicación de un modelo de trabajo y una metodología científica son los dos grandes pilares donde iniciar nuestro crecimiento.

    Estamos en un momento crucial para nuestra profesión ya que en los últimos cinco años han acaecido las reformas necesarias que favorecen este cambio. Con la ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias2  (LOPS : 44/2003 21 de Noviembre), donde queda recogida la norma que dice que los diplomados universitarios de enfermería somos responsables de los Cuidados en toda su dimensión, norma que nos proporciona un apoyo Institucional explícito y nos brinda una autonomía en el ámbito de los Cuidados, dejando de ser una profesión dependiente y subsidiaria, con lo que se nos abren unas perspectivas inmejorables para proyectarnos hacia adelante y hacer que seamos reconocidos socialmente.

    Como conclusión, considero que las matronas estamos en el momento oportuno para iniciar los cambios y, para marcar nuestros objetivos, deberíamos empezar por adaptarnos a las nuevas expectativas y realizar un análisis crítico y una profunda reflexión que acometa una reorientación de los cuidados que impartimos, mejorando la calidad y desarrollando un trabajo respaldado por una metodología científica y rigurosa. Tenemos que consensuar un modelo de trabajo que consiga agrupar las ideas individuales en una corriente común donde poder unificar las intervenciones más adecuadas para la resolución de cada problema. Es un trabajo colectivo en el que cada profesional debe ser consecuente y aportar sus individualidades en beneficio de todos, sin, por ello, perder su identidad, siguiendo el modelo marcado y aplicando un método científico común y sistemático, sin anquilosarnos, manteniendo una filosofía de transformación y apertura a las nuevas corrientes y tendencias de enfermería, que sigan enriqueciendo y mejorando, día a día, nuestra profesión.

Bibliografía

1.Luís MT, Fernández C, Navarro MV. De la teoría a la práctica. El pensamiento de Virginia Henderson en el siglo XXI. 2ª ED. Barcelona: Masson; 2000.

2.Ley de ordenación de las profesiones sanitarias. LEY 44/2003, de 21 de noviembre, Boletín Oficial del Estado, nº 280, (22-11-2003)

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