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TEMPERAMENTVM ISSN 169-6011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La autoría imperfecta

Ángel Alfredo Martínez Ques
Director de Ética de los Cuidados

Ética de los Cuidados 2012 ene-jun; 5(9)

 

 

 

Cómo citar este documento

Martínez Ques, Ángel Alfredo. La autoría imperfecta. Ética de los Cuidados. 2012 ene-jun; 5(9). Disponible en <http://www.index-f.com/eticuidado/n9/et0903.php> Consultado el

 

 

 

    El ideal ético de la ciencia, como en otros ámbitos, es alcanzar la perfección en lo que se hace. Si algo se le pide a lo científico es que trate de ser perfecto. Así a lo largo del tiempo se han pulido los métodos, los procedimientos, de manera que cada vez contuvieran menos errores, fueran más fiables, y en definitiva irreprochables. Esto se extiende a una parte imprescindible de la ciencia que es la comunicación científica, como vehículo de transmisión de la verdad científica, y a sus autores. Aunque no es oro todo lo que reluce. A menudo la realidad nos muestra sus aristas más imperfectas, que amenazan la credibilidad científica. Son las formas anómalas de la autoría, los atajos que toman algunas personas para saltarse ese camino arduo y trabajoso, que acompaña al científico.

Las razones de esas anomalías pueden tener diverso origen. Desde la simple vanidad hasta la necesidad de rellenar de forma fácil y rápida un curriculum. Internet y las nuevas tecnologías han complicado más si cabe este inconveniente. La facilidad con que funciona el "corta y pega", puede ser otra de las razones de que esto suceda. Además de la inmensa cantidad de artículos científicos que aparecen cada día que hacen imposible un seguimiento completo de sus contenidos. Como muestra, hace un tiempo recibimos en este comité editorial un texto muy bien estructurado que pasó el proceso de revisión por pares sin tacha, cosa ciertamente inhabitual. Versaba sobre cuestiones éticas en cuidados intensivos, materia en la que uno de los revisores era experto. Y tocando un tema tan cercano, no era de extrañar que en el fondo lo tratado sonara algo conocido. Esto hizo que se cotejara en la web, provocando una mayúscula e ingrata sorpresa: el mismo texto había sido copiado en su integridad, de una conocida página web de apuntes para estudiantes con el único cambio del nombre de su autor. Es el colmo que representa faltar a la ética de la publicación científica, precisamente en una revista de ética. Pero no se trata de un hecho aislado que afecte solo a unas pocas publicaciones, sino que forma parte del denominado fraude a la ciencia, fenómeno más repetido e insistente de lo deseable. Dentro del fraude científico, pueden encontrarse una amplia gama de posibilidades, que van desde el falseamiento, manipulación o invención directa de datos hasta la copia total o parcial de ideas, concepto que se conoce con el nombre de plagio.1 Si es el propio autor el que recurre a materiales propios, para publicar de forma repetida lo escrito con anterioridad en distintos formatos, se habla de autoplagio o autocopia.

Uno de los fraudes científicos que podamos presentar como paradigmático es el acontecido como "caso de los ratones moteados" que da título a un libro del premio nobel Peter Medawar.2 Cuenta este autor de un "científico" llamado W. Summerlin que manipuló la piel de unos ratones de laboratorio "tiñéndola" con tinta negra para hacer creer al resto de la comunidad científica que había logrado un injerto de piel de un miembro de la misma especie o incluso de otra especie sin que se produjera rechazo.

La deshonestidad científica viene de largo, algunos de cuyos casos han sido alarmantemente conocidos. Es suficiente aludir a la extensa relación del fraude científico que Judson realiza en su libro Anatomía del fraude científico (3). La ruptura del deber de veracidad que tiene todo científico, ya sea falsificando resultados, ya sea mediante plagio es la gran traición a la ciencia. Pero eso son los casos extremos. Existen prácticas anómalas, imperfectas que afectan a la autoría científica que es conveniente poner de manifiesto y son susceptibles de valoración ética.

 Ahora bien, ¿pueden esos defectos, ser valorados del mismo modo desde el punto de vista ético? ¿Qué es lo que lleva a cometer esos fraudes a la ciencia? ¿Qué iniciativas se han llevado a cabo para mitigar este problema?

En relación a las iniciativas más relevantes cabe destacar las siguientes:

    A) Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (Dirección web: http://www.icmje.org/)4

    En 1978 un grupo de editores de revistas de medicina general se reunió en Vancouver (Columbia Británica) para establecer los requisitos básicos que debían cumplir los manuscritos que se presentaban a sus revistas. Los Requisitos de Uniformidad de los manuscritos, conocidos como normas de Vancouver, fueron publicados por primera vez en 1979. Con el tiempo este grupo de editores se fue ampliando y ha dado origen al actual Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (International Committee of Medical Journal Editors, ICMJE), que se reúne una vez al año. En la actualidad incluye también los principios éticos relacionados con la publicación en revistas biomédicas.

    B) El Comité de Ética de las Publicaciones (COPE) (Dirección web: http://publicationethics.org/)5

    El Comité de Ética de las Publicaciones se constituyó en 1997 por un pequeño grupo de editores de revistas médicas en el Reino Unido, y desde entonces su número se ha ido incrementando hasta sobrepasar los 7000 miembros en todo el mundo desde todos los ámbitos académicos. La membresía está abierta a los editores de revistas académicas y otras personas interesadas en la ética de la publicación.

COPE ofrece asesoramiento a los directores y editores en todos los aspectos de la ética de la publicación y, en particular, cómo manejar los casos de mala conducta de la investigación y publicación.

Desde su constitución han editado diversas Directrices de Buenas Prácticas y algoritmos de toma de decisiones, así como el Código de Conducta de Editores.

    C) The ORI, the office of research integrity, US Department of Health & Human Services (página web: http://ori.hhs.gov/)

    Si bien mala conducta científica estuvo presente como asunto de interés publico en Estados Unidos, con iniciativas destacadas como la de Al Gore en 1981 en el Congreso de ese país, fue en mayo de 1992, cuando dos agencias que tenían competencias sobre el tema se consolidaron en una: la Oficina de Integridad de la Investigación (ORI). Desde entonces la labor del ORI se ha destacado en favor de la conducta responsable en la investigación, la integridad de la investigación, y en evitar la mala conducta científica. Su labor puede describirse en dos grandes líneas:

-Una de formación y promoción de la integridad de la investigación, para enseñar la práctica científica responsable, promover la integridad en la investigación, evitar la mala conducta de investigación, y para permitir a las instituciones responder con eficacia a las denuncias de mala conducta, coordinando la difusión de las políticas de integridad de la investigación, los procedimientos y normativa, entre otras.

-Supervisión y control de la investigación, mediante examen y seguimiento de las investigaciones llevadas a cabo por las instituciones solicitantes, evaluando los resultados de la investigación de mala conducta y las acciones administrativas propuestas contra quienes cometieron faltas y contribuyendo a asesorar y prestar asistencia técnica a las entidades que llevan a cabo estas indagaciones e investigaciones.

El ORI además de crear una amplia base de conocimientos sobre conducta científica responsable, pone a disposición de su página web una serie de herramientas útiles en la detección del plagio de la Universidad de Virginia. El sitio web proporciona el software libre para detectar el plagio:

-eTBLAST- Un motor de similitud texto, que acepta una consulta y luego se compara con una colección de otro texto, sobre todo Medline.

-Deja vu. Una base de datos de citas muy similares identificados por eTBLAST. La base de datos incluye más de 70.000 pares de citas y notas de la inspección manual de algunos pares de artículos de texto completo.

Hay que mencionar de forma destacada la guía de la escritura ética titulada: Cómo evitar el plagio, el auto-plagio, y otras prácticas de escritura dudosa: Una guía a la escritura ética escrita por Miguel Roig de la Universidad St. Johns con fondos del ORI.6 Su propósito es ayudar a los estudiantes y a profesionales, a identificar y prevenir las prácticas cuestionables y desarrollar una conciencia ética de la escritura. Esta meritoria guía, consta de 26 directrices y da las claves (con ejemplos) para una autoría responsable.

Además de las mencionadas directrices la guía trata sobre la escritura ética, y de las infracciones o violaciones contra ésta, que pueden ser englobadas en infracciones "mayores" como el plagio, el autoplagio, y otras infracciones "menores" que afectan al modo de citación. Sobre estas cuestiones volveremos un poco más adelante.

    D) Otras entidades o instituciones han elaborado Códigos Éticos de buenas prácticas que se ocupan con menor o mayor intensidad de la autoría y la ética científica. El listado de códigos aparecidos recientemente es amplio, entre los que cabe citar, el Código de buenas prácticas científicas del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),7 el Código de buenas prácticas científicas del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona,8 el de la Universidad Miguel Hernández de Elche,9 el Código de Calidad, Ética y Buenas Prácticas Científicas de la Fundación Marqués de Valdecilla10 y el Código de Buenas Prácticas en Investigación del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón.11

Autoría individual versus autoría múltiple

    En las mencionadas "normas de Vancouver" se señala a alguien como "autor" aquel que ha realizado una contribución intelectual sustantiva a un estudio publicado. Un autor debe asumir la responsabilidad de al menos una de las partes que componen la obra, y además debería poder identificar a los responsables de cada una de las demás partes, siendo deseable que confiar en la capacidad y en la integridad de aquellos con quienes comparte la autoría. Lo difícil en estos casos, será definir lo que se entiende por contribución sustancial.12

El ICMJE recomienda los siguientes criterios para la autoría, criterios igualmente válidos para las revistas que distinguen entre autores y colaboradores. El reconocimiento de la autoría13 debería basarse en:

1) las aportaciones importantes a la idea y diseño del estudio, o a la recogida de datos, o al análisis e interpretación de datos;
2) la redacción del borrador del artículo o la revisión crítica de su contenido intelectual sustancial, y
3) la aprobación final de la versión que va a publicarse.

Los autores deberían cumplir las condiciones 1, 2 y 3.

Señala Silva14 que la autoría injustificada relaja la conducta ética de la comunidad científica, mengua el valor de la autoría y degrada el artículo científico a la condición de mercancía. Este autor distingue entre autoría injustificada de la autoría incompleta. La primera es la que incluye como autores a personas con una contribución mínima o nula. Por otra parte la autoría incompleta, es aquella en la que se niega el crédito a un autor que ha contribuido decisivamente al mismo. Ambas situaciones están vinculadas al fenómeno de la multiautoría o autoría múltiple. A la autoría injustificada se la conoce también con los nombres de autoría regalada, honoraria o ficticia,15 o bien la autoría de soporte mutuo.16 A este elenco de practicas cuestionables se suma la autoría fantasma, forma perversa de publicación en la un investigador de renombre y prestigio firma como propio un artículo realizado por un tercero contratado por encargo (normalmente por una entidad farmacéutica).  

En el caso de un grupo numeroso, cuyos integrantes cumplen los criterios de autoría señalados se debería identificar como integrantes del grupo a las personas que aceptan la responsabilidad directa del manuscrito. De igual manera todos aquellos colaboradores que no cumplan los criterios de autoría deben aparecer en la sección de Agradecimientos. Fuera de estos casos, cualquiera que aparezca en los créditos de forma inmerecida, comete una falta grave a la ética científica.

Faltas, infracciones o violaciones a la ética de la publicación

    En cuanto a las formas anómalas de publicación pueden distinguirse dos grupos en función de su mayor o menor consideración ética:

    A) Infracciones o violaciones "Mayores"

    Dentro de este grupo se integrarían:

-Fraude científico en sentido estricto: falseamiento, manipulación o invención directa de datos.

-El plagio consiste en copiar en lo sustancial obras ajenas, presentándolas como propias. Puede consistir en una copia directa de ideas o en una copia de texto. Dentro de este grupo se encuentra el parafraseado inadecuado. Puede resultar complejo delimitar entre el parafraseado inadecuado del adecuado. Nos remitimos a la guía del ORI antes citada. Igualmente puede presentarse dificultad entre plagio y el "conocimiento común". Así en caso de duda sobre si un concepto o hecho es de conocimiento común, lo correcto es proporcionar una citación (directriz 9 de la guía ORI).

-El auto-plagio como copia o repetición de materiales propios. Adopta diversas formas:
    -La publicación duplicada o redundante: Es la publicación de un artículo que se solapa o coincide sustancialmente con uno ya publicado en versión impresa o electrónica. Cuando un autor publica un estudio en una revista científica, el autor cede el "copyright" a esa revista.
17 En evitación de esta practica las editoriales hacen firmar a los autores una lista de comprobación en la que además de indicar que se trata de una obra original, se asegura que el manuscrito no se ha enviado simultáneamente a otra revista.
    -La publicación fragmentada, extendida o "salami publication". En este caso un mismo estudio se publica en forma de artículos independientes, cuando por su naturaleza podría haberse publicado en uno solo o bien incorporando nuevos datos o casos a las mismas conclusiones ya publicadas. Hoy en día con la proliferación de bases de datos, y gestores de bases bibliográficas resulta mucho más fácil detectar estas anomalías.
    -Algunos tipos de reciclaje de texto pueden resultar aceptables, siempre que reúnan ciertos requisitos.

    B) Infracciones o violaciones "menores"

    Estas consisten usualmente en formas incorrectas de citación:

-Descuido al citar las fuentes.
-Citación de fuentes no leídas o basadas en un resumen.
-Citación selectiva de la literatura.
-Cuestiones de autoría y conflictos de interés.
-Formas imperfectas de autoría.

Es indudable que la responsabilidad de una buena conducta de investigación no solo recae en los autores. También el proceso editorial tiene que reforzarse. Si bien la revisión por pares (peer review) puede ser un antídoto, nunca será el remedio definitivo contra la deshonestidad científica. Apelamos a la necesidad que tienen los autores y editores de ajustarse a las normas éticas de publicación y de buenas prácticas, como la transparencia en la declaración de intereses o el señalamiento de la contribución de cada autor. Y para aquellos que pretendan obviar estos requisitos éticos, siempre quedarán recursos y herramientas on line para evitar y detectar el plagio, además de las anteriormente mencionadas, como el aplicativo CopioNIC, Copyscape, the plagiarism Checker, entre otras, e incluso el buscador Google Académico. Aun así debemos seguir avanzando.   

Bibliografía

1. Jovell A. Emulando a la publicación científica. Med Clin (Barc). 2008; 131(9): 341-3.
2. Medawar P. El extraño caso de los ratones moteados y otros ensayos sobre ciencia. Critica. Barcelona: 1997.
3. Judson HF. Anatomía del fraude científico. Critica. Barcelona: 2004.
4. International Committee of Medical Journal Editors.Uniform requirements for manuscripts submitted to biomedical journals: writing and editing for biomedical publication. Philadelphia: ICMJE; 2010. Disponible en: www.icmje.org/urm_full.pdf [Consultado en septiembre de 2010].
5. Committee on Publication Ethics (COPE). The COPE Report 2002. Guidelines on good publication practice. Londres: COPE; 2002. Disponible en: publicationethics.org/files/u2/BestPractice.pdf [Consultado en septiembre de 2010].
6. Roig, M. Avoiding plagiarism, self-plagiarism, and other questionable writing practices: A guide to ethical writing. The office of research integrity, US Department of Health & Human Services. Disponible en: http://ori.hhs.gov/avoiding-plagiarism-self-plagiarism-and-other-questionable-writing-practices-guide-ethical-writing [Consultado el 2 de junio de 2012].
8. Código de buenas prácticas científicas de los centros del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PIBB). Disponible en: http://www.prbb.org/docs/CBPC-cast.pdf [Consultado el 2 de junio de 2012].
7. Centro Superior de Investigaciones Científicas. Código de buenas prácticas científicas del CSIC. Publicaciones BOE. Madrid: 2011. Disponible en: http://www.csic.es/web/guest/etica-en-la-investigacion [Consultado e2 de octubre de 2011].9. Código de Buenas practicas científicas. Universidad Miguel Hernández de Elche. Elche. 2011. Disponible en http://www.umh.es/cbpc/cbpc_es/index.html [Consultado el 2 de junio de 2012].
10. Código de Calidad, Ética y Buenas Prácticas Científicas. Fundación Marqués de Valdecilla. Disponible en: http://www.fmdv.org/Es/Unidades/Ifimav/Instituto/Documents/IFI-04-03%20C%C3%93DIGO%20DE%20CALIDAD%20%C3%89TICA%20Y%20BUENAS%20PR%C3%81CTICAS.pdfhttp://www.fmdv.org/Es/Unidades/Ifimav/Instituto/Documents/IFI-04-03%20C%C3%93DIGO%20DE%20CALIDAD%20%C3%89TICA%20Y%20BUENAS%20PR%C3%81CTICAS.pdf  [Consultado el 2 de junio de 2012].
11. Código de Buenas Prácticas en Investigación. Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón. Disponible en: http://www.iacs.aragon.es/econocimiento/documentos/iisaragon/Guia-Buenas-Practicas.pdf [Consultado el 2 de junio de 2012].
12. Acosta A. Cómo definir autoría y orden de autoría en artículos científicos usando criterios cuantitativos. Universitas Scientiarum, Enero-junio de 2007. Vol.12 N°1, 67-81. Disponible en: http://www.javeriana.edu.co/universitas_scientiarum/universitas_docs/Vol_12%20No%201/6-COMO%20DEFINIR%20AUTORIA.pdf [Consultado el 2 de octubre de 2011].
13. Kempers. Ethical issues in biomedical publications. Fertility and Sterility. 2002; 77(5): 883-88
14. Silva GA. La autoría múltiple y la autoría injustificada en los artículos científicos. Investigación en Salud. 2005. VII (2): 84-90
15. Bravo R. (Internet). Aspectos éticos en las publicaciones científicas. Pagina web disponible en: http://www.infodoctor.org/rafabravo/fraude.htm. Actualizado en febrero de 2000. Con acceso el 1 julio de 2012
16. Martínez O. Autoría científica merecida y responsable. Rev.Fac.Med. 2007; 55: 115-125.
17. Block AJ. Duplicative publication. Chest 1998; 114(4): 951. Disponible en: http://journal.publications.chestnet.org/data/Journals/CHEST/21845/951.pdf [Consultado el 2 de junio de 2012].

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