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TEMPERAMENTVM ISSN 169-6011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La ética al final de la vida, un inicio

Ángel Alfredo Martínez Ques
Supervisor de Área de Formación e Investigación. Complexo Hospitalario de Ourense. Servizo Galego de Saúde. Director de la revista Ética de los Cuidados. Fundación Index de Granada, España

Etica de los Cuidados 2008 jul-dic; 1(2)

 

 

 

Cómo citar este documento

Martínez Ques, Angel Alfredo. La ética al final de la vida, un inicio. Etica de los Cuidados. 2008 jul-dic;1(2). Disponible en <http://www.index-f.com/eticuidado/n2/et6847.php> Consultado el

 

 

 

    De todos los temas que preocupan a la sociedad y por extensión a la bioética, quizás haya uno sobre el que se ha escrito y hablado más profusamente, como es el relativo a las cuestiones éticas que plantea el final de la vida. No deja de ser impactante para el profesional tener que enfrentarse a las más difíciles y complejas situaciones imposibles de describir, relacionadas con el sufrimiento, el devenir humano y la muerte. El morir, como proceso, o la muerte como final es un constructo al que se le ha dado la espalda, o silenciado simplemente por que siempre será más"constructivo", más "gratificante" emplearse por la vida. Con la muerte llega lo irremediable, un punto final, y a pesar de lo mucho hablado y escrito a menudo queda un sentimiento de desolación, de fatalidad, de no tener respuestas de todo, de perplejidad en suma. Y es al final, con el morir de otros, cuando la muerte ajena irrumpe a modo de aviso, sin que como profesionales tengamos un mínimo guión preparado. Que evitemos llamar a las cosas por su nombre y usemos eufemismos denota cuanto menos un recelo cierto, e ignorancia ante una parte importante del cuidado, que es el cuidado ante la muerte o mejor al final de la vida. Se quiera o no, más tarde o temprano, la vida tiene su irremediable final. Y el profesional tendrá que enfrentarse a ello.

La sanidad y los profesionales están formados para afrontar la enfermedad y los cuidados, pero las más veces no están tan preparados para hacer frente a la muerte, que es vista como un fracaso ¿Cuántas horas formativas dedicamos a formar a los profesionales en cuidados paliativos y al acompañamiento en el morir? Nos tememos que muy pocas. Si constatamos que la pirámide poblacional evoluciona hacia un envejecimiento progresivo, podemos suponer que nos dirigimos a una situación en la que este tipo de cuidados van a más demandados.

La terminalidad de la vida viene a menudo con efectos no deseados, con dolor, sufrimiento, ansiedad e incertidumbre. Y por otra parte, están los condicionantes culturales de profundas raíces antropológicas, que van a modular el debate ético. Son distintos los significados y las creencias en torno a la muerte. En efecto, son muchos los cuestionamientos éticos para el final de la vida. Incluso desde la sociología, la psicología o la filosofía, surgen propuestas y argumentaciones que nos ilustran de las partes más complejas del proceso de morir. Esto nos descubre un planteamiento rico, plural, lleno de matices que se ve reflejado en la legislación que han desarrollado los diferentes países. Pero esos matices siguen una línea continua, como se puede apreciar en las aportaciones que a este nuevo número de Ética de los cuidados, se realizan de diferentes países de la Comunidad iberoamericana. Ahora bien, si existen coincidencias, también existen diferencias. Como nos ilustran Tamayo et alt. en su riguroso trabajo "las Voluntades Anticipadas en España: una visión general", es un claro ejemplo de avance legislativo, que debe convertirse en el motor de un cambio para profesionales y ciudadanos. Las voluntades anticipadas son un buen instrumento para ayudar a la toma de decisiones comprometidas, en las postrimerías del curso vital. Existen otras formulaciones, con mayor o menor aceptación caso de regulaciones concretas como es el caso de la regulación legal de la Eutanasia en Holanda que sin lugar a dudas no concitan tanto consenso. Es obvio que final de la vida no es equiparable a Eutanasia. Ni siquiera todas las regulaciones consiguen abarcar todos los cuestionamientos éticos posibles, como parece ser el caso de la iniciativa andaluza de ley de muerte digna.

Queda en consecuencia mucho camino por recorrer, en la búsqueda de un conocimiento más profundo sobre estos temas. La Bioética apenas está desarrollada y en el futuro deberá progresar y ayudar a enriquecer el debate. Aunque la mayoría de las ocasiones el avance se produce a golpe de caso que salta a los medios. Fue así con el tetrapléjico Ramón Sanpedro, convertido en primer ciudadano en pedir la eutanasia activa en España. O más recientemente, lo sucedido con la francesa Chantal Sébire, cuya petición a un tribunal francés para que se le practicara la eutanasia activa fue rechazada. El caso de Chantal Sébire ha reabierto en Francia un debate jurídico, social y político sobre la eutanasia. Chantal Sébire no pudo beneficiarse de un procedimiento admitido en países como Bélgica, Países Bajos o Suiza. Y más recientemente lo sucedido con Eluana Englaro en Italia donde un tribunal de justicia ha permitido, que se desconecte la sonda nasogástrica que la ha mantenido viva desde hace 16 años mientras permanece en estado vegetativo, un caso con semejanzas al de Terri Schiavo, una mujer estadounidense en estado vegetativo irreversible que fue desconectada del respirador tras quince años de permanencia en ese estado.

En la actualidad existe una falta, en palabras de Marcos del Cano,1 de criterios para la toma de decisiones al final de la vida, situación que es manifestada por los distintos especialistas que se encuentran trabajando con enfermos terminales, con pacientes crónicos, como pueden ser los que padecen Alzheimer. En este orden de cosas pueden ser útiles los Comités de Ética Asistencial como ayuda en la toma de decisiones, aunque por si sola esta solución se antoja insuficiente. Además de la falta de criterios, compartimos la impresión, en palabras de Barbero,2 "de que existe una tendencia creciente a medicalizar la experiencia de sufrimiento en el final de la vida, con una exacerbada priorización de la salud biológica sobre la salud biográfica.

La filosofía a lo largo de la historia ha entendido la muerte como un problema sustancial, revelador de nuestra finitud y contingencia. En boca de Sócrates, "tota philosophorum vita commentatio mortis est":3 los que filosofan, en el recto sentido de esta palabra, se ejercitan en morir. El estoicismo repite "una y otra vez piensa que no eres nadie y que nada sabes. Sólo esto muestra saber. Otros ejercítense en problemas; tu solamente en morir". Lo que parece es que al final de tantos siglos de historia habríamos borrado de nuestras memorias la idea de la muerte. La negación de un problema como afrontamiento psicológico, o de evitación sin más, ha sido un recurso individual y colectivo. Ahora bien, intuimos que esta situación se invierte. Y no es casualidad que cada vez más aparezcan mas estudios y trabajos fruto del debate y la reflexión acerca de la muerte. La idea de un mayor despliegue y desarrollo de los cuidados paliativos más intenso es otra señal esperanzadora. Cabe pues, insistir en ese debate, en esa reflexión. Una reflexión mejor preparada y argumentada frente al fenómeno de la muerte, de una cultura ante la muerte, y no tanto que esté obsesionada o negadora ante ella. Podemos avanzar que una buena parte de artículos llegados a la redacción de esta revista versan sobre aspectos éticos al final de la vida, lo que es indicativo del interés que despierta un área concreta de la Bioética. Señala Callahan4 que aunque se nos dice que la muerte ya no es un tema que se oculte, esto es una verdad a medias. Y aporta un dato con rotundidad: Las personas de edad avanzada constituyen la mayor parte de las personas que fallecen (el 70%), apenas se aborda específicamente este proceso en escritos legales, éticos o médicos. Parece que esta situación pudiera estar cambiando. Avanzando en el conocimiento de la ética al final de la vida, podemos estar ante un buen comienzo.

Bibliografía

1. Marcos del Cano, AM. Dignidad humana en el final de la vida. En Martínez Morán, N. (Coord.) Biotecnología, Derecho y dignidad humana. Comares, Granada; 2003.
2. Barbero J., Díaz L.. Diez cuestiones inquietantes en cuidados paliativos. Anales Sis. San Navarra. v.30 supl.3 Pamplona 2007. Disponible en: <http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272007000600006&lng=es&nrm=&tlng=es> [Consultado el 13 de julio de 2008].
3. Montoya Vargas, Carolina Andrea. Sobre el cuidado: entre filosofía y medicina. rev.colomb.psiquiatr. oct./dec. 2006; 35 (4): 570-582. p.570-582. Disponible en: <http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-74502006000400009&lng=pt&nrm=iso> [Consultado el 13 de julio de 2008].
4. Callahan, D. Poner límites. Los fines de la medicina ante una sociedad que envejece. Triacastela, Madrid; 2004.

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