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Etica de los Cuidados ISSN:1988-7973 2016; 9(18): et10784

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Esperanza de cambio en Atención Primaria

Juan José Ruiz Sánchez
Consultorio Las Navas de la Concepción, Unidad de Gestión Clínica Constantina, Distrito Sanitario Sevilla Norte (Sevilla), España

Ética de los Cuidados 2016 jul-dic; 9(18)

 

 

 

Cómo citar este documento

Ruiz Sánchez, Juan José. Esperanza de cambio en Atención Primaria. Ética de los Cuidados. 2016 jul-dic; 9(18). Disponible en <https://www.index-f.com/eticuidado/n18/et10784.php> Consultado el

 

 

 

Sr. Director. Hace 35 años, con la Reforma Sanitaria de Atención Primaria (AP) en España, la consulta programada, la visita domiciliaria y la preventiva, iban a constituir el eje frontal de la actividad enfermera, y con ello mejoraríamos la salud de la comunidad.

Después de 35 años, algunos autores apuntan que no puede existir una actividad tan distorsiona desde su concepto inicial como la consulta programada enfermera,1 limitada en muchos casos a una toma de constantes. Yo diría más, y limitada a las políticas a nivel de macro gestión que establece la empresa sanitaria, dejando a un lado el abordaje de patologías crónicas tan importantes y donde se podría mejorar o minimizar complicaciones a través de la actividad enfermera como el EPOC o la insuficiencia cardiaca. Esto contradice el tanto conocimiento que hemos generado en las patologías crónicas, donde dicho conocimiento lo aplicamos con alta variabilidad, generando una alta ineficiencia en cuidados que conlleva un aumento de los costes sanitarios.2

Tal vez, para cambiar esta situación, habría que aunar criterios de intervención. Se podrían generar Planes Normalizados de Cuidados, que no confundir con planes de cuidados normalizados (que son cuidados estandarizados). Los Planes Normalizados de Cuidados consisten en guiar el trabajo enfermero. Por ejemplo, se podrían establecer unas valoraciones, intervenciones y evaluaciones en unas consultas por año y por patologías crónicas, dependientes en el ciclo vital del paciente, ya que no es lo mismo aplicar cuidados en un paciente recién diagnosticado o a un paciente en su etapa final de su patología crónica. Para ello, se agruparía la mejor evidencia disponible con el objeto de mejorar los resultados en salud.

Me da la sensación que con las visitas domiciliarías nos hemos limitados sólo en recolectar datos. El Servicio Andaluz de Salud está cansado de datos, lo que les interesa en éste contexto es saber qué valor aportamos con nuestra actividad.

Tal vez, para cambiar esta situación, habría que realizar intervenciones en las visitas domiciliarías orientadas a ofrecer cuidados de calidad, y esto pasa por ofrecer cuidados orientados a resultados en salud y eficiencia,3 como ejemplo proyectos de revisión de botiquines o polimedicados, que mejorarían la seguridad del paciente, la adherencia terapéutica y el no acúmulo de medicina por parte de personas mayores en sus domicilios.

Nos hemos centrado tanto en los últimos años en la atención de los crónicos, y me pregunto si se nos ha olvidado la promoción de la salud. Parece ser que en las estrategias de cuidados de la Junta de Andalucía vuelve a tomar importancia esta actividad, esperemos que no se queden en solo datos y se transforme en una realidad sobre la ciudadanía.

Tenemos un montón de zonas, medios y entes para potenciar esta actividad. No estaría mal recordar las más importantes: como la radio, periódicos o televisiones locales para potenciar hábitos saludables. Tenemos las redes sociales,4 con gran poder de impacto y transmisión a grandes masas de gente, y podemos trabajar con asociaciones, ayuntamientos o empresas privadas, como ejemplo las intervenciones de algunos compañeros, resaltando con placas distintivas en la entradas de los restaurantes con más tapas cardiovasculares. Y por último, no olvidar intervenciones en el lugar más propicio para empezar a inculcar hábitos saludables, los colegios.

Me gustaría recordar que el cambio empieza con uno mismo, por ello no pierdo mi esperanza en ver un cambio en AP en la actividad enfermera que vuelva a repercutir, como al principio, en la salud de nuestra comunidad.
 

Bibliografía

1. Gutiérrez Sequera JL, Narbona Rodríguez FJ. Dejar de hacer ¿cómo trabajar menos y obtener mejores resultados? [Monografía en Internet]. Distrito Sanitario Guadalquivir; 2008 [Consultado 15 enero 2016]. Disponible en: https://www.asanec.es/pdf/DEJAR%20DE%20HACER.pdf.
2. Miguélez Chamorro A, Ferrer Arnedo C. La enfermería familiar y comunitaria: referente del paciente crónico de la comunidad. Enferm Clin.2014; 24(1): 5-11. [Consultado 1 julio de 2016] Disponible en: 
https://zl.elsevier.es/es/revista/enfermeria-clinica-35/articulo/la-enfermera-familiar-comunitaria-referente-90269200.
3. Planas Campmany C, Icart Isern MT. Indicadores sensibles a la práctica enfermera: una oportunidad para medir la contribución de las enfermeras. Enferm Clin. 2014; 24(2): 142-147.
4. Marqués Sánchez P, Fernández Peña R, Cabrera León A, Muñoz Doyague MF., Llopis Cañameras J, Arias Ramos N. La sostenibilidad del sistema sanitario desde una perspectiva de redes sociales: una propuesta para la promoción de hábitos saludables y apoyo social. Rev. Esp. Salud Pública [revista en la Internet]. 2013 Ago [citado 2015 Dic 09] ; 87(4): 307-315. Disponible en:
https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272013000400002&lng=es.

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