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Enfermer�a Comunitaria (revista digital) ISSN: 1699-0641

 

 

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Cuidados visibles e invisibles de enfermería en la población con patologías crónicas

Mª Fabiola Modrego Aznar
Máster en Ciencias de la Enfermería. Doctoranda de la Universidad de Zaragoza. Consultas de Psiquiatría. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España

Enferm Comun 2013; 9(1)

 

 

 

Cómo citar este documento

Modrego Aznar, Mª Fabiola. Cuidados visibles e invisibles de enfermería en la población con patologías crónicas. Enfermería Comunitaria (rev. digital) 2013, 9(1). Disponible en <https://www.index-f.com/comunitaria/v9n1/ec9324.php> Consultado el

 

    El aumento de la esperanza de vida en España, las mejoras en salud pública y atención sanitaria, así como la adopción de determinados estilos de vida han condicionado que, actualmente, el patrón epidemiológico dominante esté representado por las enfermedades crónicas. Dichas enfermedades son de larga duración y generalmente de progresión lenta, además conllevan una limitación en la calidad de vida de las personas afectadas, así como de sus cuidadores, siendo causa de mortalidad prematura y ocasionando trastornos económicos importantes en las familias, las comunidades y la sociedad, en general.1

Son precisamente los pacientes que padecen enfermedades crónicas, generalmente población de mayor edad y limitación funcional, los que generan mayor demanda de atención en los diferentes ámbitos asistenciales, utilizando el mayor número de recursos sanitarios y sociales.

En el ámbito de la protección social las consecuencias de la transición demográfica han sido el empeoramiento de la tasa de dependencia y un incremento del gasto sanitario atribuible al incremento de la población con más edad y peor salud.1,2

En España, según la Encuesta Europea de Salud (EES) 2009, el 45,6% de la población mayor de 16 años padece al menos un proceso crónico (46,5% de los hombres y 55,8% de las mujeres) y dos ó más procesos, el 22% de la población, incrementándose los porcentajes con la edad.3

Los profesionales de Atención Primaria (AP) tienen un campo asistencial específico que se extiende desde el individuo a la familia y la comunidad. El objeto de conocimiento se encuentra en la persona como un todo, sin fragmentación entre lo físico, lo psíquico y lo social, e integrada en el entorno familiar y social.

Uno de los principales condicionantes de la ineficiencia en la provisión, desarrollo y gestión de los recursos sanitarios disponibles y que conduce a que los servicios no se presten en el nivel más adecuado y por el profesional más idóneo, es la falta de coordinación entre niveles de atención sanitaria (Atención Primaria-Atención Especializada) y entre el sistema sanitario y social.

Un informe de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS) del ISCIII, sobre "Revisión de intervenciones en Atención Primaria para mejorar el control de las enfermedades crónicas", pone de manifiesto que las intervenciones que incluyen estrategias de organización, de diseño de los sistemas de prestación de servicios o potencian los autocuidados por parte de los pacientes, mejoran el manejo de estos enfermos y sus resultados clínicos.4

La carga mundial de enfermedades crónicas sigue aumentado; hacerle frente constituye uno de los principales desafíos para la salud del siglo XXI. Se calcula que las enfermedades crónicas, principalmente las enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias causaron aproximadamente 35 millones de defunciones en 2005. Esta cifra representa el 60% del total mundial de defunciones en el mundo.5 Las previsiones de la Organización Mundial de Salud, no son nada halagüeñas en este sentido, ya que se prevé que las defunciones por enfermedades crónicas aumentarán un 17% durante los próximos 10 años. Eso significa que de los 64 millones de personas que fallecerán en 2015, 41 millones lo harán de enfermedades crónicas, a menos que se tomen medidas urgentes.6

Además, las enfermedades crónicas acarrean para las personas que las padecen un considerable gasto financiero, por lo que no es de extrañar que afecte al poder adquisitivo de las familias que cuidan de estos enfermos, y que se multipliquen los casos de vulnerabilidad y riesgo de exclusión social.7

Ante todos estos datos: ¿qué podemos hacer las enfermeras, como parte del sistema de salud, para mejorar la situación a la que están abocadas las personas con enfermedades crónicas?

En primer lugar, tenemos al alcance de la mano una ingente evidencia científica que podemos trasladar a los pacientes en relación con las enfermedades crónicas. Se conoce sobradamente que el seguimiento de una dieta adecuada, el ejercicio físico regular, el abandono del hábito tabáquico y una monitorización sistemática de los parámetros antropométricos y clínicos contribuyen a aumentar la calidad de vida de estos pacientes.8 Una revisión sistemática publicada recientemente muestra como las intervenciones sobre estilos de vida en lo que se refiere a la dieta y al ejercicio son altamente eficaces para el control de la hipertensión arterial.9 Son medidas sencillas y que no requieren una excesiva inversión de recursos económicos. De hecho, incluso algunas de ellas, como por ejemplo el abandono del hábito tabáquico, pueden ayudar a las familias a aumentar su capacidad de ahorro.

Sin embargo, para la persona que vive en situación de cronicidad, resulta bastante difícil la adopción de un nuevo estilo de vida, desechar conductas y cambiarlas por nuevos hábitos. Para los profesionales puede resultar fácil decirlo, pero para el enfermo y su familia constituye un elemento desafiante. Y es ahí, dónde tiene su lugar el profesional de enfermería que puede y debe acompañar, motivar, ayudar a marcar objetivos fáciles de conseguir para que el paciente no caiga en la desesperanza y el desánimo. Es preciso poner en juego nuestras habilidades como enfermeros/as y considerar al paciente de una manera individual, dentro de su entorno socio-económico y cultural para poder tener éxito en la modificación de estilos de vida.

Schmidt y cols. constataron, en un estudio sobre hipertensión, las dificultades que los pacientes tienen a la hora de seguir las prescripciones médicas, en gran medida porque no se sienten tratados de forma individualizada para establecer el tratamiento. Los autores de este estudio proponen programas multimodales de intervención, que tengan en cuenta las creencias y las motivaciones de cada paciente.10

La enfermería, como una profesión implicada en el cuidado integral de las personas, puede y debe jugar un papel primordial en el tratamiento y prevención de las enfermedades crónicas, sobre todo si consideramos el actual entorno determinado por la crisis económica. Este es el camino para que se considere que la enfermería, además de salvar vidas, es una profesión rentable al sistema sanitario.

Los profesionales de enfermería pueden ofrecer a los pacientes con enfermedades crónicas no solo los cuidados registrados y evaluables. El cuidado invisible (CI) es parte fundamental de lo que en los planes de calidad se llama cuidado integral. A partir de estudios revisados, se ha determinado que el CI está conformado por dimensiones estrechamente relacionadas con la percepción de confianza/seguridad del paciente en la enfermera y otras que se refieren a la relación interpersonal de ayuda y terapéutica.11 Se refiere a aquellas acciones profesionales y autónomas de cuidado enfermero que en su mayoría resultan intangibles, pero que contribuyen al bienestar y mejoría de las personas, tanto o más que las acciones técnicas y delegadas dirigidas al plano únicamente físico de la persona. El CI está compuesto por las siete dimensiones del cuidado: 1.- fomento del autocuidado, 2.- relación de confianza/seguridad, 3.- apoyo emocional, 4.- tacto/escucha, 5.- confort, 6.- ética y respeto, 7.- presencia cuidadora.11

Por ejemplo, una de las dificultades que encuentra la población inmigrante en los países de acogida es la falta de apoyo social. Los colectivos inmigrantes padecen síntomas de ansiedad/depresión con mayor prevalencia que los autóctonos; consecuencia de la insatisfacción y el desamparo socioeconómico que sufren. Por tanto, para lograr una adecuada asistencia de las enfermeras de AP, es fundamental profundizar en la compleja interacción entre el grupo inmigrante (origen), su contexto social y la percepción de calidad de vida que tienen. Únicamente valorando e identificando las necesidades específicas de cada grupo inmigrante, se podrán aplicar correctamente los programas de prevención y promoción de la salud, el proceso de atención de enfermería, así como el adecuado diseño de estrategias para la educación de la salud.12

El papel de la profesión enfermera está dejando de "servir a otra profesión" para pasar a informar, ayudar y cuidar, en todo el amplio sentido de la palabra, a los pacientes y a la comunidad con una competencia propia y definida. Es ahora cuando más sentido tiene el proyecto de humanizar la asistencia sanitaria retomando de nuevo la palabra, la escucha activa, la caricia y la mirada cómplice: el alma del cuidado enfermero.13

Bibliografía

1. Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el Sistema Nacional de Salud. Estrategia aprobada por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el 27 de junio de 2012. Madrid, 2012. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
2. Unidad de Pacientes Pluripatológicos. Estándares y Recomendaciones. En: Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el Sistema Nacional de Salud. Madrid, 2012. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
3. Proyección de la Población de España a Largo Plazo, 2009-2049. Madrid, 2010. Instituto Nacional de Estadística.
4. Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS). Instituto de Salud Carlos III. Revisión de intervenciones en Atención Primaria para mejorar el control de las enfermedades crónicas. Informe de Evaluación de Tecnologías Sanitarias 39. Madrid, 2003. Disponible en: https://94.229.161.108/BCP/AEE000036.pdf [Consultado el 28 de marzo de 2013].
5. Informe de la Secretaría de la Organización Mundial de la Salud. Prevención y control de las enfermedades no transmisibles: aplicación de la estrategia mundial. Organización Mundial de la Salud. 61ª Asamblea Mundial de la Salud 2008. A61/8.
6. Montoya Juárez R. Enfermedades crónicas, enfermería y crisis económica. Evidentia. 2012 abr-jun; 9(38). Disponible en: https://www.index-f.com/evidentia/n38/ev3800.php [Consultado el 17 de marzo de 2013].
7. Organización Mundial de la Salud [Internet]. Enfermedades crónicas y promoción de la salud: Prevención de las enfermedades crónicas. Disponible en: https://www.who.int/chp/chronic_disease_report/part1/es/index.html [Consultado el 29 de marzo de 2013].
8. Organización Panamericana de la Salud. Estrategia Regional y Plan de Acción sobre las Enfermedades Crónicas. Washington, D.C: OPS 2007.
9. Pérez-Alonso J, Ballesteros-Álvaro AM, González-Esteban MP, Delgado-González E, Aragón-Posadas R, Mediavilla-Marcos ME. ¿Qué intervenciones no farmacológicas son efectivas en el control de la H.T.A. esencial del adulto en Atención Primaria? Evidentia. 2012 ene-mar; 9(37). Disponible en: https://www.index-f.com/evidentia/n37/ev7694.php [Consultado el 30 de febrero de 2013].
10. Schmidt Rio-Valle J, Cruz Quintana F, Villaverde Gutiérrez C, Prados Peña D, García Caro MP, Muñoz Vinuesa A, Pappous A. Adherencia terapéutica en hipertensos. Estudio cualitativo. Index Enferm 2006; 54: 25-29.
11. Huércanos Esparza, Isabel; Anguas Gracia, Ana; Martínez Lozano, Francisca. El Cuidado Invisible como indicador de mejora de la calidad de los cuidados enfermeros. Tesela [Rev Tesela] 2012; 11. Disponible en: https://www.index-f.com/tesela/ts11/ts1106.php [Consultado el 19 de marzo de 2013].
12. Vallejo De la Hoz, Gorka; Rodríguez Álvarez, Elena; Lanborena Elordui, Nerea; Moreno Márquez, Gorka. Calidad de Vida relacionada con la Salud, Inmigración y Enfermería Comunitaria. Enfermería Comunitaria (rev. digital) 2010, 6(2). Disponible en: https://www.index-f.com/comunitaria/v6n2/ec7341.php [Consultado el 21 de marzo de 2013].
13. Calle Romero, Jesús. Arquitectura del cuidado. Enfermería Comunitaria (rev. digital) 2010, 6(2). Disponible en: https://www.index-f.com/comunitaria/v6n2/ec6202.php [Consultado el 21 de marzo de 2013].

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