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Enfermera Comunitaria (revista digital) ISSN: 1699-0641

 

 

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También en salud, lo importante es participar

Sonia Navas Recio
Diplomada en Enfermería. Centros de Salud de Atención Primaria de Mallorca. Palma de Mallorca (Islas Baleares), España

Correspondencia: C/ Teseo Valentí 1-4º2ª, 07003 Palma de Mallorca (Baleares), España

Manuscrito aceptado el 30.11.2010

Enferm Comun 2010; 6(2)

 

 

 

Cómo citar este documento

Navas Recio, Sonia. También en salud, lo importante es participar. Enfermería Comunitaria (rev. digital) 2010, 6(2). Disponible en <http://www.index-f.com/comunitaria/v6n2/ec7543.php> Consultado el

 

Sra. Directora: La Ley General de Sanidad 14/1985, de 25 de abril, reconoce y regula el derecho a la participación ciudadana en la gestión y planificación de la atención de salud en España. Son los Consejos de Salud los organismos a través de los cuales aparentemente se puede ejercer ese derecho.1 Sin embargo, como profesional sanitaria y muchos menos como ciudadana desconocía hasta hace muy poco tiempo la existencia de estas instancias. Eso creo que dice mucho de la participación real y efectiva que de este derecho se ejerce actualmente en nuestro país.

La participación comunitaria y otros aspectos relacionados como son el empoderamiento, la gestión conjunta en salud, el diagnóstico comunitario, etc. tuve la oportunidad de conocerlos de cerca por primera vez en mi experiencia de trabajo en América Latina, ya que hasta ese momento no eran más que términos teóricos que aparecían sólo en los libros de Salud Pública y que poco o nada tenían que ver con la práctica profesional que realizaba como enfermera comunitaria en el centro de salud.

Lograr involucrar a la comunidad en la planificación y ejecución de acciones de salud es posible y en Bolivia lo comprobé: mujeres que en charlas animan a sus vecinas a acudir al centro de salud a realizarse las pruebas de Papanicolau, estudiantes de instituto que junto al personal sanitario realizan una feria de salud en la plaza del pueblo, la conformación de comités populares de salud de barrio, etc. son algunos ejemplos de trabajo comunitario en salud que tuve la posibilidad de compartir. Pese a que lamentablemente en el caso de los países empobrecidos es la falta de recursos económicos, tecnológicos y humanos lo que en muchas ocasiones obliga a ello, durante el tiempo que estuve allí desempeñando mi labor sentí cierto anhelo por la organización de su sistema sanitario, basado en el fortalecimiento de la Atención Primaria, que promueve la participación comunitaria como estrategia para mejorar los niveles de salud de la población y no orientado casi exclusivamente a la curación como ocurre aquí en España, con un escaso reconocimiento y prestigio de lo comunitario frente a lo hospitalario.

Por supuesto que la participación comunitaria y la gestión compartida en salud no es una propuesta exenta de dificultades, especialmente si pretendemos que esa participación no sea únicamente simbólica y esté vinculada a la toma real de decisiones de la población sobre su salud y las instituciones sanitarias. Requiere por ello de una gran capacidad y sobre todo voluntad para resolver los diferentes conflictos e intereses que puedan surgir en el proceso y no es nada fácil. Pero disponer de espacios que favorecen el diálogo y por qué no el control, y nos hace co-responsables a sanitarios y ciudadanos en la mejora de las condiciones de salud de nuestra comunidad, es una forma de consolidar el sistema democrático como principio de desarrollo de una sociedad y permiten lograr una sanidad de calidad, más cercana a las necesidades sentidas de la población y por lo tanto más eficaz y eficiente.

Afortunadamente, aunque aún de forma minoritaria en nuestro país, también han surgido movimientos de profesionales sanitarios que apuestan por un modelo alternativo que promueva la participación del individuo, familia y comunidad en la responsabilidad para afrontar la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. Una de esas propuestas es la Atención Primaria Orientada a la Comunidad (APOC) que aboga por la focalización de la atención sobre la comunidad en su conjunto, identificando las necesidades de la población, planificando los servicios y evaluando los efectos de la atención prestada, contando con la participación de la comunidad en todo el proceso.2 Este y otros modelos que existen sensibilizados con una perspectiva más integral e integradora de la salud comunitaria, precisan de mayor difusión y apoyos para concienciar e implicar a más profesionales del primer nivel de atención.

La gestión democrática del derecho a la protección de la salud debe ser un reclamo de la sociedad en general y con más énfasis de las enfermeras y los médicos, por ser en quiénes en gran parte se ha delegado actualmente la competencia de dicho derecho. Y más ahora que se ha logrado desarrollar la Enfermería Comunitaria como una especialidad propia, debe ser una oportunidad para liderar la implementación de un nuevo enfoque más participativo de la Atención Primaria que recupere el espíritu de Alma Ata que defendía el rol crucial de la participación comunitaria en el objetivo de "Salud para todos".

Bibliografía

1. García Andrés A. La comunidad como objetivo del sistema sanitario. Tipos de comunidad, organización comunitaria. Consejos de salud. En: Sánchez Gómez M, Gómez Salgado J, Duarte Climents G. Atención Comunitaria: Enfermería Comunitaria. 1ª ed. Madrid: Fuden, 2009. p. 53-71.
2. Gofin J, Gofin R. Atención primaria orientada a la comunidad: un modelo de salud pública en la atención primaria. Rev Panam Salud Pública 2007; 21(2/3): 177-85.

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