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Revista ENFERMERA COMUNITARIA

 

 

 

EDITORIAL

 

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La Enfermería Comunitaria y el Asociacionismo Científico en España

Manuel López Morales
Presidente de la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria

Enferm Comun 2005; 1(1):5-7

 

 

 

 

 

 

 

Cómo citar este documento

 

 

López Morales M. La Enfermería Comunitaria y el Asociacionismo Científico en España. Enferm Comun 2005; 1(1). Disponible en </comunitaria/1revista/1_articulo_5-7.php> Consultado el

 

 

 

 Cuando en España se inició la Reforma Sanitaria, en la década de los 80, las enfermeras comunitarias ya tenían un largo recorrido y tradición asistencial. Pero fue a partir de la Conferencia de Alma-Ata y su puesta en escena con la Reforma de la Atención Primaria en España, cuando las enfermeras comunitarias se hacen visibles en todos los Servicios de Salud.

La Reforma trajo consigo la modificación del artículo 58 del Estatuto de Personal Sanitario para hacer posible la asunción de responsabilidades propias en su ejercicio profesional. De hecho, el artículo 58-bis contradijo al resto del articulado, siendo el único del que se colgaron todas las funciones autónomas de los profesionales enfermeros en Atención Primaria. La recientemente aprobada Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias subsana tal situación al reconocer la competencia profesional propia en la dirección, evaluación y prestación de cuidados.

Pero más allá de las normas, el trabajo de las enfermeras comunitarias ha tenido y tendrá cada vez más trascendencia entre la población y su salud. Los servicios de cuidados, de capacitación para el autocuidado, de apoyo y ayuda, son los que más se van a demandar en el futuro inmediato, en el contexto de la atención sanitaria.

La evolución social apunta hacia un importante incremento de la demanda de servicios enfermeros: un notable envejecimiento, la incorporación de la mujer al empleo remunerado fuera del domicilio, el incremento de discapacitados en los hogares, las migraciones y movilidad espacial de las personas, la constitución de nuevos modelos de familia y la dilución de los lazos y la red de apoyo social tradicionales. Todas estas características inciden en la traslación de actividades de cuidado, hasta ahora ejercidas principalmente por mujeres en el seno familiar, hacia las instituciones sanitarias y sociosanitarias.

La enfermera,  profesional del cuidado, está llamada a desempeñar un papel líder en la redefinición de los servicios sanitarios, sus criterios de calidad, sus modalidades de atención, los mecanismos de acceso a las prestaciones, así como la evaluación de las necesidades de la población y los procedimientos aplicados para satisfacerlas.

Aunque los problemas de tratamiento hospitalario tienen un gran eco mediático y una alta trascendencia económica, no es menos importante el impacto de los padecimientos y discapacidades, así como los problemas de índole sociosanitaria (alteraciones de relación sociofamiliar, maltrato, toxicomanías, alteraciones de la salud mental, aislamiento social, etc) que son abordados desde los Servicios de Salud Comunitaria.

Los ciudadanos son cada vez más conscientes de sus problemas de salud, están más informados sobre las medidas relacionadas con sus procesos y demandan cada vez mayor participación en la toma de decisiones sobre su salud. Es precisamente la enfermería la profesión que incluye en su metodología básica la negociación con el usuario del plan de intervención. Ello le confiere un valor añadido: la enfermera comunitaria ofrece los servicios que se necesitan y utiliza la metodología que se requiere para ello.

Una de las deudas que el sistema sanitario tiene para con la población, y que las enfermeras comunitarias están ayudando a compensar, es la falta de apoyo a las familias cuidadoras. La conceptualización del cuidador principal del seno familiar como acreedor directo de atención y cuidados es una aportación muy enfermera a la reorientación de los servicios de salud. El apoyo físico, la ayuda para el drenaje emocional, la instrucción técnica para el cuidado de discapacitados y la respuesta a cualquier demanda planteada, son actividades que la enfermera comunitaria realiza, para lo cual debe capacitarse en habilidades sociales, técnicas de comunicación efectivas y habilidades psicopedagógicas.

La especialización de Enfermería en Salud Comunitaria no es tan relativa  al desarrollo tecnológico instrumental, como a la adquisición de metodología de valoración y abordaje multifactorial de complejas situaciones de salud con componentes psicológicos, sociales, económicos y espirituales, además de los puramente físicos.

Pero a pesar de ser la enfermera comunitaria el agente mejor posicionado para satisfacer las necesidades de atención en salud no es siempre el profesional más demandado. ¿Por qué? ¿por qué no se cortan carreteras para exigir la permanencia de enfermeras en los pueblos como se hace con otros profesionales? Hay causas de distinto ámbito, pero la mayor parte son atribuibles al propio posicionamiento profesional. Si la oferta de servicios enfermeros tuviese una mayor accesibilidad y disponibilidad, mayor resolutividad y mejor definición de su cartera de servicios, la población reconocería a la enfermera como un recurso útil y válido para sus problemas,  y lo demandaría.

¿Por qué, generalmente, no se oferta una atención enfermera de calidad, a demanda, accesible y resolutiva?  Hay motivaciones de índole estructural: falta de espacios físicos propios, escasez de recursos informáticos para adjudicar puestos de trabajo fijos que obliga a rotar a las enfermeras y dificulta la asignación de horarios estables, etc. Pero también se echan en falta actitudes de los profesionales propicias a la atención personalizada e integral de las familias asignadas.

La formación, su insuficiencia, es una importante limitación para la oferta de un servicio profesional competente. La seguridad que los profesionales necesitan, para ofertarse como recurso disponible y demandable por parte de la población, se obtiene con formación especializada en Salud Comunitaria. Esta especialización, no es sólo una demanda del colectivo profesional, es una necesidad de la población atendida, que tiene derecho a unos cuidados de calidad, en tiempo y forma adaptados a sus condicionamientos. Los contenidos de esta formación especializada están bastante bien desarrollados en el programa formativo de la especialidad en Enfermería en Salud Comunitaria que FAECAP (Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria) ha elaborado y remitido a los Ministerios de Sanidad y de Educación.

Los ciudadanos tienen derecho a la libre elección de los profesionales de salud que le atienden, incluidas las enfermeras. Además de un indicador de calidad asistencial, sería un magnífico estímulo para el profesional el que la población eligiese por qué enfermera quiere ser atendida. La asignación de un cupo propio de personas/familias a cada enfermera contribuirá decididamente a la clara identificación de los servicios enfermeros y hará visible, social e institucionalmente, el verdadero valor añadido de la aportación enfermera a la salud de la población

Fenómenos como la globalización socioeconómica o la universalización de la información en tiempo real, así como de la masiva circulación de personas entre países, ha provocando en nuestro país un novedoso saldo positivo en  cuando a migraciones (reconocidas legalmente o no), que genera en el trabajo enfermero comunitario la necesidad de un cambio en el abordaje de otros factores condicionantes, como elementos  de carácter cultural, religioso, idiomático y de tradiciones diferenciales. Las formas de enfermar, de cuidarse y del uso de los servicios de salud están condicionadas culturalmente. Las dificultades de comunicación y relación terapéutica, especialmente en aquellos sujetos no regularizados documentalmente, se incrementan en esos nuevos entornos. La enfermera comunitaria debe desarrollar estrategias de abordaje adaptadas a cada situación específica. Ello le exige una capacidad múltiple de valoración y manejo de diversos procesos terapéuticos, con la flexibilidad y capacidad de adaptación necesarios para hacer las singulares modificaciones pertinentes. Tanta exigencia para un ejercicio profesional de calidad es acreedor de un reconocimiento profesional, que no existe, y de una capacitación profesional postgraduada como especialidad, que tarda en regularse.

Han sido hasta ahora los propios profesionales los que han ido aportando remedios a esta situación de vacío formativo. Por una parte, ha sido en este ámbito de ejercicio enfermero donde más y mejor ha calado la adopción de metodología diagnóstica enfermera NANDA o las clasificaciones de intervenciones (NIC) y resultados (NOC). Por otra, son numerosísimas las enfermeras que han optado por cursar otros estudios afines (psicología, sociología, antropología, documentación, medicina, pedagogía, etc) o ciclos de licenciatura en enfermería como títulos propios que algunas universidades han desarrollado. Esta situación de formación múltiple, diversa y dispersa, aunque no deja de aportar riqueza teórica, tiene varios efectos. Sobre los propios profesionales y sus familias, genera un coste y un desgaste excepcional, así como una posible reorientación teoricopráctica de su praxis profesional. Sobre el propio sistema de salud y sus beneficiarios, esta diferencial capacitación de los profesionales enfermeros puede generar acentos, orientaciones y servicios distintos en función que la formación de que se trate, provocando agravios comparativos en cuanto a calidad y cantidad de servicios entre ciudadanos de distintas localidades o barrios, según la capacitación de sus enfermeras de referencia.

La regulación de la especialidad de enfermería comunitaria no es un capricho, sino una necesidad de nuestro sistema sanitario y un derecho de los usuarios del mismo. La enfermería comunitaria española ha asumido un papel líder en el desarrollo profesional enfermero. Ha tomado iniciativas en este sentido, incluso a pesar de posiciones reticentes de organizaciones profesionales y sindicales, teóricamente de su parte. Son las sociedades científicas de enfermería comunitaria las que están liderando la respuesta a las demandas de desarrollo profesional de este numeroso colectivo que en España supone más de 25.000 enfermeras.

El movimiento asociativo de carácter científico de la Enfermería Comunitaria tuvo sus principales antecedentes en Sevilla, 1985, con la constitución de la Asociación Andaluza de Enfermería (ADEA), que evidenció la dispar motivación de las enfermeras de Atención Primaria respecto de sus colegas hospitalarias, al suponer aquellas la práctica totalidad de los socios, y decantar su actividad, principalmente, al ámbito comunitario. Muy poco después, en 1986, y con vocación de estrecha colaboración con la ADEA, se fundó el Centro de Documentación en Enfermería Comunitaria, en Jaén. Ambas organizaciones sembraron el germen de lo que hoy es la ASANEC (Asociación Andaluza de Enfermería Comunitaria).

La primera sociedad científica de enfermería comunitaria como tal constituida fue la Sociedad de Enfermería de Atención Primaria de la Región de Murcia (SEAPREMUR), a la que siguieron otras (Asociación de Enfermería Comunitaria, Sociedad Madrileña de Enfermería de Atención Primaria, Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña, Sociedad de Enfermería de Atención Primaria de Asturias, Asociación Andaluza de Enfermería Comunitaria, Sociedad de Enfermería de Atención Primaria de Castilla y León, Asociación Castellano-Manchega de Enfermería Comunitaria, Sociedad de Enfermería Familiar y Comunitaria de Extremadura, Asociación de Enfermería Comunitaria de Aragón, Asociación de Enfermería Comunitaria de Cantabria, Asociación Balear de Enfermería Comunitaria). Estas doce sociedades están agrupadas en la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y de Atención Primaria (FAECAP) con objeto de unificar criterios de acción, constituir una voz unitaria ante los organismos de ámbito estatal, coordinar el desarrollo teórico y práctico del ejercicio profesional en el ámbito de la Salud Comunitaria en España y liderar la defensa de los intereses comunes.

Para este desarrollo, FAECAP aborda distintas líneas de trabajo. Cada una de estas áreas específicas son coordinadas, a nivel estatal, por una Delegada de FAECAP que forma equipo con cada uno de los responsables a nivel autonómico de las sociedades miembro. Hasta ahora existen Delegados para las siguientes áreas: Investigación, Formación, Educación para la Salud, Página Web y plan telemático, Lucha contra el Tabaquismo, Organización de Eventos Científicos, Relaciones Internacionales, Revista Enfermería Comunitaria.

FAECAP ha asumido la representación de los intereses científico-profesionales de este numeroso colectivo, desplegando un numeroso ejército de profesionales que altruistamente ofrecen su tiempo y esfuerzo para la consolidación y crecimiento de este área de conocimiento y práctica profesional enfermera. La revista que tienes en tus manos es un ejemplo de la valiosa aportación científica que FAECAP realiza. Igualmente, la  página web faecap.com es el portal informativo más completo que existe sobre la enfermería comunitaria, a la vez que sede de distintos foros profesionales y grupos de trabajo virtuales.

La investigación, ámbito definitorio de las sociedades científicas, es una de las prioridades de esta federación. La profundización en la normalización de la práctica y el lenguaje enfermero, así como su fundamentación científica, según los criterios de la Enfermería Basada en la Evidencia, genera y seguirá produciendo guías de práctica clínica excelente, que serán referente general para los servicios de salud. Ya lo son en algunas comunidades autónomas.

Uno de los proyectos científicos más ambiciosos de próxima ejecución es la celebración del I Congreso Internacional de Enfermería Comunitaria, que se celebrará en Madrid en Septiembre de 2005. Este evento, que atraerá a miles de enfermeras de todo el mundo, marcará un antes y un después en la historia de la enfermería. Nos hemos colocado en la cabeza tractora del tren de la enfermería española, y el año que viene lo haremos en el de la enfermería mundial.

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