Comunicar en reuniones científicas

El ser un buen orador a la hora de presentar un trabajo científico en algún evento, es tan importante en ese preciso momento, como que los resultados y la investigación en sí sean buenos.

A diferencia de que los resultados de dicha investigación quedan estáticos y recogidos visualmente, las habilidades de comunicación para que el investigador transmita el mensaje tal como quiere que sea transmitido, y que los resultados sean interpretados de acorde al propósito de la investigación, deriva en una tarea ardua, algo más compleja que requiere de  entrenamiento continuo.

Independientemente de catalogar el hablar en público como un arte, el investigador lo que si tiene que tener bien atado es lo que quiere COMUNICAR, y a partir de ahí trabajar el mensaje.

Enfatizar en la importancia de por qué se ha realizado la investigación, mostrarle al público algo nuevo, siempre innovando y haciendo que la comunicación sea atractiva.

Pese a que todo necesita de entrenamiento y experiencia, muchos veces hacemos más complicado todo este proceso, cuando sabemos de sobra que no habrá nadie mejor que nosotros en defender nuestro propio trabajo.

Hazlo siempre de forma natural, y potencia aquellas cualidades propias que producirán efecto positivo en tu comunicación, marcando un poco la diferencia.

Mira al público, conecte con él, transmite un mensaje de desasosiego y tranquilidad, domine siempre su tono de voz y acompáñelo de una adecuada dicción, clara y pausada.

Por otra parte siempre intente ser lo más correcto posible, y evite expresiones de un lenguaje poco académico, manteniendo las formas y el rigor científico.

Controle el tiempo y comprueba siempre previamente, que el formato de la presentación es compatible con el dispositivo que lo reproducirá y por si no lo fuera tenga preparado un plan B.

 

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