¡Bailad, marionetas!

Trabajando con los adolescentes en el Programa Náyade de Ocio con Sentido me he dado cuenta de varias cosas. La primera de ellas, es que los adultos tendemos a tratar a los adolescentes y menores en general, como seres ignorantes y vacíos, sobre los cuales, nosotros, los adultos (con un rol de super poderoso) vertemos todo nuestra sabiduría y llenamos sus cabezas de conocimiento.

Un claro ejemplo de esto es el estilo educativo predominante en nuestro país. Digo predominante, porque obviamente hay excepciones, pero esto es lo que aún hoy en día te encuentras en la mayoría de las aulas. Vamos a analizarlo:

  1. Los alumnos, cada uno en su mesa y su silla, teniendo que estar en silencio la mayor parte del tiempo y escuchando lo que un adulto les dice. La mayoría de veces creyendo a ciegas todo lo que le cuenta (es lo que se nos enseña desde pequeños, que los adultos siempre tienen la razón) –> Posición de pasividad total y absoluta. El niño es una caja vacía y el profesor la va llenando.
  2. El profesor, normalmente situado en la pizarra que suele estar unos centímetros por encima de los pupitres, de cara a ellos hablándoles y llenándoles de conocimiento –> Posición de super poderosos, nunca cuestionado.

Paulo Freire (1921-1997) fue uno de los más importantes pedagogos del siglo XX. Resumiendo mucho, el hablaba precisamente de esto, de la pedagogía del oprimido (alumno) y opresor (profesor). Os animo a leer acerca de sus teorías si os interesa este tema porque no tiene ningún desperdicio. Según Freire el conocimiento no se transmite sino que se construye, por lo que enseñar no consiste en yo hablo y tú me escuchas, sino en construír el conocimiento juntos y aprender unos de otros.

En el Programa Náyade seguimos esta dinámica educativa, y he de decir que estoy muy satisfecha, y que los jóvenes, los adolescentes que la inmensa mayoría de mundo adulto trata como un muñeco que no sirve para nada hasta que llegue a la edad adulta, me están enseñando más que yo a ellos. Por otra parte, está claro que cuando tratas a un adolescente como una persona y no como un muñeco, te responden. Es decir, realmente muestran interés y pensamiento crítico. El problema es que en el aula esto no está permitido.

La otra cosa de la que me he dado cuenta, es de que, tanto los adolescentes como los jóvenes (dentro de los cuales me incluyo), estamos tan acostumbrados a que nos traten como causas perdidas, como inútiles y como basura, que estamos empezando a creernos que no servimos para nada. Me satisface enormemente ver que a pesar de ésto, hay adolescentes que se oponen a ésto (“No somos lo que los medios dicen de nosotros”, dicho por una de nuestras adolescentes en el coloquio que hicimos el mes pasado).

Me gustaría, anhelo el día en que se tengan en cuenta las características y los derechos de los niños y adolescentes a la hora de diseñar el sistema educativo y a la hora de criar a nuestros hijos. Por que los estamos matando, atontanto, adoctrinando, asfixiando. Como si no tuvieran ya bastante con el bombardeo de todo lo demás (televisión, modas absurdas, etc). No se en qué estan o estamos pensando y porque no se da un cambio ya, si, como dice una de las adolescentes del programa, “somos el futuro del país”.

índice

 Jóvenes, ¡levantaos! Dejemos de ser un chiste.