¿De qué te sirve saber qué pienso o qué siento?

La primera diapositiva de los cursos de investigación cualitativa que he realizado siempre han comenzado con el rechazo al binomino cualitativa-cuantitativa: “ninguna es más válida que otra”, “utilizar una metodología u otra depende de lo que quieras estudiar”, “la validez de los resultados cualitativos no es cuestionable más allá del uso riguroso de la metodología”.

Esto es aceptado académicamente pero ¿qué piensan los informantes? En las entrevistas que he realizado me he encontrado con ese obstáculo, “¿si estás haciendo un estudio de investigación de qué te sirve saber qué pienso o qué siento con respecto a ese tema?”.

Las enfermeras asistenciales entrevistadas no sabían qué utilidad podían tener su opinión y sus vivencias con respecto al tema de estudio. Además, no entendían como algo subjetivo podía ser científico.

En mi caso, les expliqué la validez de este tipo de resultados poniendo como ejemplo un estudio sobre la intimidad del paciente. En este estudio se identificaron los factores implicados en la percepción de la intimidad en el ámbito hospitalario. Estos resultados permitieron la puesta en marcha de mejoras en el centro, aumentando la satisfacción del paciente (no se incluye en el artículo del link). Así algo que no pudo ser analizado utilizando números, tuvo una respuesta y su solución.

Aunque resolví la duda, esta cuestión me hizo reflexionar sobre la relación entre la investigación cualitativa y el empoderamiento enfermero. Puede que paralelamente al desarrollo de la investigación cualitativa, la enfermería valore su conocimiento y experiencia con el carácter humano que la define. Si es así, es cuestión de tiempo.